Viaje a Burgos, segunda parte

4 junio, lunes, Burgos, Lerma y Covarrubias.

El lunes comienza con la visita al monasterio de San Pedro de Cardeña, abadía trapense situada en el término municipal de Castrillo del Val, a 10 km del centro de Burgos. Nos acompaña un monje, que con desparpajo e ironía va mostrando el monasterio y explicando lo más interesante. Se cree que fue fundado en el año 902. Sus monjes fueron martirizados por los musulmanes, canonizados en 1603 y conocidos como los «Mártires de Cardeña».

Cada año, el 6 de agosto, aniversario del martirio, la tierra del claustro donde fueron sepultados los mártires, se teñía de un color rojizo que parecía sangre. El milagroso prodigio, ampliamente testificado, se repite hasta finales del siglo XIV. El año 1674 ya una vez levantado el nuevo claustro de estilo herreriano se reprodujo el hecho, personándose el arzobispo Enrique de Peralta, que vivamente impresionado encargó un estudio, interviniendo médicos y teólogos. Recogido el líquido, coaguló al ser puesto en agua hirviendo.

Desde la sala capitular, del siglo XIII, se divisa a través de grandes cristaleras el claustro románico, del siglo XII. En la pared izquierda se encuentran unas antiquísimas piedras cuya inscripción recuerda el trágico suceso.

Para construir esta iglesia de tres naves se destruyó la románica, aunque afortunadamente se salvó la torre. Reedificada en el siglo XVI, consta de tres naves, con una capilla aneja, denominada capilla de El Cid, ya que allí fue enterrado, y permaneció antes de su traslado a la catedral de Burgos.

En el lateral derecho de la iglesia gótica, se abre una capilla barroca de 1753 a la que fueron trasladados los restos del Cid Campeador y su esposa Jimena. En las paredes de esta estancia llamada «Capilla de los Héroes», hay 29 nichos con inscripciones de nombres de reyes y familiares del Cid.

Según el Cantar de mío Cid y las tradiciones posteriores, antes de marchar al destierro, Rodrigo Díaz de Vivar dejó en San Pedro de Cardeña, al amparo del abad Sancho, a su esposa Doña Jimena y a sus hijas. En el recorrido se pueden admirar varios cuadros y obras escultóricas originales, todo ello obra de un monje que vive en el monasterio.

En la explanada situada frente a la fachada principal, en la que aparece una imagen ecuestre del Cid Campeador, hay una estatua del Sagrado Corazón, y a la izquierda un monolito con leyenda alusiva al caballo Babieca. Coincide con el lugar donde una creencia tradicional considera que fue sepultado el animal.

En el monasterio se conserva la bodega románica más antigua de España en uso comercial, donde se elabora el tinto Valdevegón con uva de La Rioja. También elaboran un licor llamado Tizona del Cid, que se elabora a partir de hasta 30 hierbas que maceran en barricas de roble durante al menos quince días. Existen dos variedades, la verde de 38% y la amarilla de 40%. Según el monje tomando una copita al final del otoño, inmuniza contra los catarros invernales. Habrá que probar.

En 2016 se convierte en el primer monasterio español en producir cerveza trapense. Como en cualquier otro monasterio de la orden, lo obtenido con la venta se destinará a sustentar el monasterio y a obras de caridad. ​

En el exterior varias leyendas en piedra citan fragmentos del poema “mío Cid” tales como este…

“El Cid a doña Ximena quiere abrazar

Doña Ximena, las manos al Cid quiere besar”.

A tantos encanta la vida de la gente, que se unen las manos de la leyenda y la historia, para contar o cantar, aquello que el corazón quiere albergar.

Antes de comer tiene lugar la visita a la ciudad de Burgos. El guía local, comienza el recorrido frente a la puerta de Santa María, con una historia breve sobre los orígenes de la ciudad.

La Catedral de Santa María La Mayor de Burgos es el edificio más representativo de la ciudad. Su construcción comenzó en el año 1221, siguiendo patrones góticos franceses con importantes modificaciones en los siglos xv y xvi: las agujas de la fachada principal, la capilla del Condestable y el cimborrio del crucero, elementos del gótico flamígero que le dan al templo su perfil inconfundible.

Al descender por las escaleras que bajan a la plaza de Santa María se puede contemplar la fachada occidental del templo, inspirada en las de las catedrales de París y Reims.

En el cuerpo inferior se abre la Portada de Santa María, formada por tres arcos apuntados y abocinados que cobijan la Puerta Real, o del Perdón, el central, y las de la Asunción y la Inmaculada, los laterales.

Menos conocida como Puerta Sacramental, esta portada, abierta en el brazo meridional del transepto y asomada a la Plaza del Rey San Fernando, hecha de piedra, desde la que se accede salvando una pronunciada escalinata, es uno de los mejores conjuntos escultóricos del clasicismo gótico del siglo xiii en España. Está dedicada al tema arcaizante de Cristo en Majestad, aunque empleando una plástica innovadora.

Fachada del Sarmental. La puerta está dividida por un parteluz en el que aparece, cubierta por un dosel sobre el que se efigia al Cordero, una moderna estatua representando a un obispo. En las jambas laterales se encuentran esculpidas seis figuras, posteriores al resto de la portada, cuatro de las cuales representan a Moisés, Aarón, san Pedro y san Pablo.

En el hastial del brazo norte del crucero, a la altura de la calle Fernán González pero en un nivel varios metros más elevado que el del suelo del templo, se abre la portada de la Coronería, o Puerta de los Apóstoles, que desde el interior de la catedral se comunica con la nave mediante la Escalera Dorada de Diego de Siloé.

Desde la plaza de La Llana se puede contemplar la Puerta de la Pellejería, menos conocida como Puerta del Canalejo, que, bajo un ventanal similar a los del ábside, se abre en el muro oriental del brazo norte del crucero, haciendo esquina con la Puerta de la Coronería e interiormente con la Escalera Dorada.

Hay que añadir que la nave central emplea para la descarga de fuerzas en las naves laterales juegos de doble arbotante, tomado de los grandes templos franceses como la Basílica de Saint-Denis y la Catedral de Notre-Dame de París.

El deambular alrededor de esta joya adorna nuestro paseo como el collar de esmeraldas el cuello de una dama.

Cartuja de Miraflores, Conjunto monástico a tres kilómetros del centro de la ciudad de Burgos, en el Parque de Fuentes Blancas. Fundado en 1441 por el rey Juan II de Castilla, gracias a la donación que el propio monarca realizó de un palacio de caza a la Orden cartuja, donde se instalaron hasta que un incendio producido en 1452 provocó la destrucción del edificio. En 1453 se decidió construir el conjunto que ha llegado a nuestros días, concebido para ser sepultura de los padres de Isabel la Católica, Juan II e Isabel de Portugal, que allí descansan junto a su hermano, el infante Alfonso.

En su construcción trabajaron algunos de los mejores arquitectos, escultores y pintores de la época, tales como Simón de Colonia, Gil de Siloé, o Pedro Berruguete, entre otros, convirtiéndose en uno de los conjuntos más destacados dentro del arte gótico de finales del siglo xv.

El autobús se detiene en Lerma donde se respira santidad y nobleza. Hay 3 conventos con monjas de clausura: las carmelitas de la madre Maravillas (de estricta observancia, 15 monjas muy mayores y ninguna novicia); las dominicas, (13 monjas y dos novicias) y Iesu Communio, ​ antiguas clarisas, un monasterio de vida contemplativa con 177 religiosas cuya edad media no supera los 30 años, hecho por el cual la villa ducal se ha hecho muy popular.

La Plaza Ducal (Plaza Mayor de Lerma) fue considerado modelo urbanístico, con casi 7.000 m² En la actualidad se cierra con dos alas porticadas, pero en su origen estaba porticada por todos los flancos. En esta plaza se encuentran dos monumentos importantes: Palacio ducal y monasterio de San Blas.

El Palacio Ducal ocupa todo un lateral de la plaza. Su arquitecto fue Francisco de Mora. En la actualidad parador nacional de turismo. El porqué de las cuatro torres del palacio de Lerma, es debido a un embuste del propio duque de Lerma al rey.

La Puerta de la Cárcel, también llamado el Arco de la Cárcel. De las cuatro entradas que tenía la villa, es la única puerta de muralla medieval que se conserva. A través de ella se entra al casco histórico, situada en el extremo oeste del municipio.

El Convento de San Blas se halla en una plaza anexa a la Plaza ducal, llamada de San Blas. Alberga a las monjas dominicas que fabrican cerámica. Del mismo arquitecto que el Palacio Ducal, hasta el siglo XIX estuvo unido a éste por un pasadizo volado de tres arcos. Pueden verse aún los arranques de los arcos.

En la plaza de Santa Clara se encuentran el Convento de la Ascensión y la Colegiata de San Pedro. En el centro de la plaza está enterrado el cura Merino, héroe de la Guerra de la Independencia contra Napoleón Bonaparte. En la misma plaza está el «Mirador de los Arcos» donde se puede admirar una fenomenal panorámica de la vega del río Arlanza y degustar fragmentos del ilustre Zorrilla, enamorador de doncellas, con el famoso… “no es verdad ángel de amor…”

El Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor, también llamado Convento de Santa Clara, habitado por franciscanas clarisas.

Covarrubias es una villa y municipio español, situado en la Comarca del Arlanza, provincia de Burgos.

Presenta un entramado urbano bien conservado, unido a un patrimonio monumental amplio, en que destaca el Torreón de Fernán González. De origen medieval, fue fundada por el rey visigodo Chindasvinto en el siglo VII sobre los restos de un castro romano, aunque las murallas que construyó fueron destruidas hacia el año 737.

Tras el paso de los visigodos, la primitiva villa recibió a los árabes. Y con los últimos días de éstos, aparece la figura de primer conde independiente de Castilla, Fernán González, quien unificó Castilla.

Al pasar se ve la escultura de una doncella noruega, de nombre Kristina que vino para casar el rey y la casaron con otro y murió de melancolía. Era guapa la muchacha y de buen talle.

Destaca la torre de «La Emparedada». Torre defensiva del siglo X, considerada como obra mozárabe, que enlazaría con la muralla que rodeaba la población. La sensación de solidez que nos transmite no es sólo apariencia ya que se sustenta sobre muros de hasta cuatro metros de grosor en su base.

En el regreso una breve parada en el Monasterio de Santo Domingo de Silos, abadía benedictina ubicada en la parte oriental de un pequeño valle. No se puede visitar, pero en la iglesia los monjes cantan Vísperas y tras tanto ajetreo arte y naturaleza, un poco de paz viene bien para acomodar el cuerpo y el alma.

5 junio, martes, Las Merindades: Ojo de Gureña, Medina de Pomar.

Las Merindades es una comarca burgalesa. Antes de la reorganización administrativa territorial de 1978, la región de Las Merindades recoge el origen del condado castellano. Es en el siglo IX cuando se pronuncia por primera vez la palabra “Castilla”; haciendo referencia a un lugar enclavado al Norte de la Merindad de Montija. Este nombre aparece escrito en el documento fundacional del Monasterio de Taranco. Esta palabra surge para hacer referencia al conjunto de pequeños territorios situados al Norte del Ebro, núcleo originario de Castilla, que se caracterizaba por los abundantes edificios defensivos.

Aunque se ha transmitido que en el siglo X, Fernán González organizó políticamente la región, creando las Merindades como entidad político-administrativa, lo cierto es que no hay entre la documentación de la época de este, ni en su posterior linaje, una sola referencia a las mismas. A principios del siglo XI se crea la primera Guardia de los entonces Condes de Castilla y posteriormente los Reyes de España, que se mantendrá hasta la actualidad, los Monteros de Espinosa, con la peculiaridad de que debían ser naturales de la villa de Espinosa de los Monteros. En el siglo XVI, el Doctor Mendizábal, por orden de Felipe II, otorga a Villarcayo el título de capital de las Merindades, con el propósito de que el Condestable, reduzca su poder.

Comienza el recorrido del día en Ojo Guareña, complejo kárstico  formado por más de 110 km de galerías, declarado Monumento Natural por el gobierno de Castilla y León en el año 1996. Las cuevas se formaron en materiales  carbonaticos del Coniaciense y se sitúan sobre un nivel de margas impermeables.​

Hallazgos arqueológicos en la zona indican que los sistemas de cuevas fueron utilizados por el ser humano entre el Paleolítico medio y la Edad Media.

El karst de Ojo Guareña está formado una red principal de galerías y cavidades, aunque no todas están conectadas, que ocupa una superficie de 18 km².

Medina de Pomar es el municipio más poblado de la comarca de Las Merindades, situada en el norte de la provincia de Burgos. Su entorno está caracterizado por los paisajes ribereños de los ríos Nela y Trueba o Salón, los escarpes de la sierra de la Tesla, los pinares de Losa, y los llanos dedicados al cultivo de cereal, patata y lechuga.

La reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena otorga el 27 de octubre de 1894 el título de ciudad a la entonces villa de Medina de Pomar, como reconocimiento a su apoyo a la causa liberal durante la Tercera Guerra Carlista. ​

(Continuará)

Un comentario sobre “Viaje a Burgos, segunda parte

  • el 27 de junio, 2018 a las 17:49
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    Jesús, sigo viajando nuevamente contigo. Añado un apunte, que me impresionó, en la Cartuja de Miraflores. Toda ella es bellisima, pero esa tumba de los padres de los Reyes Católicos, con más de 500 figuras representadas, es otra maravilla del gran Diego de SIloé, y resto de escultores venidos de aquel mundo de Flandes, aún español. Y las pinturas de Berruguete, etc. Ciertamente hemos visto sólo un poco de este increíble patrimonio que son las Merindades y Burgos. Gracias por compartirlo

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