Viaje a Burgos: la desconocida Clunia

Cuando estábamos preparando las salidas culturales de este año, una alumna del Taller del Viajero solicitó un anticipo de los lugares que  estabamos barajando, al decirle que Burgos, nos recomendó que no perdiéramos Clunia. Así lo hicimos.

La poco conocida ciudad romana de Clunia cumplió nuestras expectativas.

Situada al sur de la provincia de Burgos, a pocos kilómetros de Aranda del Duero.

En la lejanía vislumbramos su teatro, por una carretera empinada accedimos, folleto en mano, al Aula de Interpretación Arqueológica. Allí visualizamos un audiovisual de unos 15 minutos que nos pone en situación, en este espacio existe una serie de paneles explicativos y restos de cerámica, capiteles y diferentes objetos encontrados en las excavaciones; destaca una imponente estatua de la diosa de la Fortuna, hallada entre escombros al pie del escenario, rota en mil pedazos y hoy reconstruida. Sorprendente el sistema de  pozos y aprovechamiento de aguas subterráneas.

Fuimos conscientes del gran patrimonio que tiene nuestro país, en ocasiones poco difundido. De los 45 que estábamos sólo una persona había visitado  la ciudad con antelación, nadie más había oído hablar de ella. Para el resto fue según dijo una de las viajeras “un bonito regalo”.

Nuestra guía explica con esmero la vida de una ciudad romana. Las construcciones y los escritos romanos de la época dan fe de que paseamos, por lo que hace casi 2.000 años,  fue una ciudad importante del Imperio romano: Colonia Clunia Sulpicio.

Las explicaciones de una guía didáctica y orgullosa de lo que estaba enseñando hizo que el tiempo se pasase volando. La climatología nos acompañó: ni mucho calor ni mucho frío, quizás un poco de sol hubiera ido bien para nuestras fotos, pero no podíamos pedir más puesto que la predicción auguraba lluvias.

Pudimos apreciar las ruinas llenas de la primavera castellana en todo su esplendor, que otros viajeros ya no podrían disfrutar, varios operarios se afanaban en cortar malvas, amapolas  y demás hierbas floridas.

El conjunto de los dos edificios termales de Los Arcos constituyen un ejemplo único, por la magnitud y calidad de su construcción, dentro de la arquitectura romana de la Península Ibérica y son una muestra más de la importancia dada por Roma a la ciudad en los dos primeros siglos de su imperio.

Os animamos a visitarla.

Un único inconveniente: un solo aseo por cada sexo hizo que se formase una larga cola, que retrasó nuestra visita. Un lugar como éste debe tener en cuenta, que muchas de la visitas se realizan en grupo, y contar con las instalaciones adecuadas.

Texto y fotos Carmen

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