El grupo del taller del viajero visita el Monte Aloya y Tui

Como les vengo contando, el grupo “Entre amigas/os A Xerfa”, de los distintos talleres culturales (el del viajero , Quijotes y lectores), despedimos el curso con un viaje muy especial. A este grupo cultural y viajero nos gusta descubrir las historias que encierran los lugares que tenemos más cercanos, pueblos o aldeas a las que vamos muchas veces pero que, esos pequeños rincones e historias, nos pasan desapercibidos.
Monte Aloya: Está rodeado por una misteriosa muralla romana más grande que la de  Lugo.

Fue nuestra primera parada. Descubrimos un lugar mágico con una flora y fauna únicas. Conocimos el Centro de Interpretación, creado por un hombre que, como buen Quijote, hizo realidad un sueño casi imposible: convertir un pedragal en un Parque Natural protegido. Este hombre fue el ingeniero de montes Rafael Areses. Busquen su biografía en las redes y verán su grandeza y humildad. Tenemos que recomendar el Centro de Interpretación del Monte Aloya, porque los responsables del mismo, Juanjo y Ana, son unos verdaderos profesionales que les van a contar todas las maravillas que guarda este Parque Natural. Se los recomiendo.
Las Leyendas y el paisaje

Después de escuchar a Juanjo yAna, aprendimos que en este monte viven cerca de 450 especies con lo que respecta a su flora. Árboles tan míticos como el acebo, el roble, el castaño, etc. Que hay anfibios como el tritón ibérico y jaspeado, por ejemplo, zorros, garduñas y así muchos etc. Y todo este casi milagro, fue posible gracias a don Rafael Areses.
Pero lo más sorprendente, es que la zona alberga una serie de restos arqueológicos también únicos, como esa muralla romana, aún si escavar del todo por falta de medios económicos e interés, que es más grande, en perímetro, que la de Lugo.

Hay muchas posibilidades de senderismo, y todas las opciones son muy interesantes. Nosotros hicimos la ruta más sencilla, que fue la subida a lo Alto de San Xiao, donde las leyendas paganas y religiosas se fusionan perfectamente. Por ejemplo, la de la “cama del santo” o piedra donde, según la leyenda, al poner la cabeza sobre su curioso agujero, se alivian las migrañas y dolores de las articulaciones. O la poética leyenda que dice que por las noches, en este lugar, el viento fecunda a las yeguas, o la del mítico Monte Medulio, aunque cada cual lo sitúa donde mejor le parece. No importa, porque lo que cuenta para nosotros, como viajeros/as culturales es la belleza en toda su plenitud, incluida la literatura que escribe la naturaleza en estos paisajes, donde las fuentes de agua fresquita nos narran lo que seamos capaces de escuchar. Yo recojo unas frases del historiador romano Plinio, que leímos en una de las rocas: “El mayor regalo que los dioses dejaron a los hombres, fueron los montes”.
En Tui: sorpresas en la Catedral y la iglesia de San Bartolomé.

Después de una excelente comida en O Pote”, en uno de los barrios de Tui, nos dirigimos a la imponente Catedral-fortaleza de Santa Maria. Una de las pocas catedrales dedicadas, exclusivamente, a la Virgen Maria. Imagen que recibe al viajero ya en la nave central. Es una iglesia con infinidad de historias y sorpresas, ya en la propia entrada, con ese caballero templario que está en lo alto de un lateral de una de sus fachadas, la Virgen embarazada tanto dentro como fuera del sagrado recinto, o la Virgen en la cama tras dar a luz, situada en uno de esos relieves de la entrada, o la Virgen negra (Santa Ifigenia), en uno de los altares.

Pero, sobre todo, su increíble claustro que data de la segunda mitad del siglo XII, y que es el único claustro original que se conserva completo en Galicia. . Paseando por él, descubrimos una curiosa inscripción grabada en un capitel: se trata de una “Menorat judía”, o candelabro de 7 brazos. Un símbolo que dejaron los canteros judíos para que la posteridad supiese que ellos colaboraron, en la construcción y grandeza de esta Catedral bellísima. EN fin, mil historias y detalles curiosísimos que cuentan lugares como este.
Y después fuimos a comprar los dulces de las Clarisas (“Encerradas” como las llaman en el pueblo al ser monjas de clausura), donde endulzamos una tarde tan especial porque el sol también había salido a nuestro encuentro.

Concluimos la tarde con otro hallazgo único : la Iglesia de San Bartolomé, a las afueras de Tui, en el barrio de Rebordáns. Allí nos esperaba el padre Avelino para abrirnos la iglesia y contarnos algunos de sus secretos. Como por ejemplo, la importancia histórica de este recinto donde, en el subsuelo, hay necrópolis muy antiguas, además de las tumbas romanas. Peor aún hay mucho que descubrir y continúan los trabajos de los arqueólogos. Justo al lado, nos encontramos con una Via Romana,  donde empieza el Camino de Santiago portugués.Si quieren saber  todos los detalles de esta magnífica iglesia del siglo XII, les dejo el siguiente enlace:
Al caer la tarde, regresamos a Vigo con el alma feliz y el ánimo gozoso. El grupo de viajeras/os, nuevamente, supimos vivir y gozar la ruta desde el primer moemento, entre fotos, amistad y el regalo del paisaje y el Arte. En estos momentos es cuando yo, personalmente, le doy las gracias a la vida, como la canción y a la gente que me acompañó en este viaje.

 

Fotos – Isabel.

Texto- Alex