Certamen Literario: El Castillo que surgío de la niebla

Érase una vez …

Sí. Así han empezado siempre los cuentos y éste quiero que sea de lo más tradicional, pura invención, pura fantasía, y si alguien le encuentra parecido con la realidad… es pura coincidencia.

Una época intemporal, un país cualquiera, unos seres que pueden situarse en una época u otra, según la imaginación de cada cual. Una mujer llamada… Marilín, en la flor de la vida, pero las leyes de aquel país le acaban de declarar no apta para realizar trabajos ajenos a los propios de su hogar. Y ese hogar, siempre lleno, precisamente ahora se ha quedado vacío. Esta mujer, con toda su vitalidad a flor de piel, no se resigna a una vida sedentaria y se va a la calle, sin mucha confianza, buscando alguna solución.

El paisaje está sumergido en una espesa niebla, pero ella camina sin rumbo, sin saber a donde va. De pronto se para en seco ¿Qué es aquello que se percibe entre la niebla? Almenas, torres, murallas… la mujer apresura el paso. Un castillo, sí, un castillo con su foso y su puente levadizo, que ella, tras un momento de vacilación, cruza decidida. A través del portón abierto se oye ruido de charlas bulliciosas, música de guitarras, armónicas, flautas, y una gran animación. Y de pronto surge ante ella un personaje elegantemente vestido que, haciendo una gentil reverencia, le dice con amplia sonrisa:

¿En que puedo servirle, señora? Soy Suselin, paje de este castillo, propiedad del rey Xungali, que con benignidad y amor pone a disposición de todos sus súbditos.

La mujer no sabe qué decir, intenta explicarse pero no le da tiempo, pues de pronto, ante sus asombrados ojos, surge un hada encantadora y vivaracha que, agitando en el aire su varita mágica, le invita a entrar. Caminan juntas por un largo corredor que remata en una escalera de piedra, mientras le va diciendo con una voz alegre y cantarina:

Yo soy Carmelinda, el hada de este castillo, y estoy aquí para ayudar a todos los que por una razón, o por otra, se acerquen a nuestras puertas.

Y sin más preámbulos, la introdujo en una estancia repleta de muebles medievales invitándola a sentarse en un cómodo sitial y ocupando ella otro. ¿Qué tiene Carmelinda de especial? Marilin no lo sabe, pero siente una imperiosa necesidad de contar al hada sus inquietudes. Y le habló de su actual situación, de su falta de estímulos, de su vida vacía, de su gana de vivir a tope sin saber cómo hacer para lograrlo.

Entonces, el hada tocó con su varita mágica un elegante mueble repleto de pequeñas puertecillas primorosamente decoradas, que se fueron abriendo, y ante los ojos asombrados de nuestra mujer salieron lentamente, de cada una de ellas, unos personajes ataviados con trajes magníficamente adaptados a los oficios que cada uno iba enumerando, después de saludar con gentiles reverencias.

Yo soy Alexinda, prensa e información.

– Yo soy Tichillo, nuevas tecnologías.

– Yo Marisus manualidades ancestrales.

– Pues yo Irilinda lenguas extranjeras.

– Carolin para servirla, técnicas teatrales.

– Cocina y gastronomía están a mi cargo, soy Melita.

Y así, un largo número de personajes, que cada uno desempeñaba una actividad. Por último salió de la puerta que faltaba un joven, casi un niño, que se presentó como príncipe oficial del castillo. El rey Xungali le había encargado la misión de hacer más felices a sus súbditos con sus danzas y bailes y su energía positiva. Vestía un informal traje deportivo y su sonrisa era amplia y acogedora.

A otro toque de su varita mágica, el hada hizo regresar a todos a sus puertas respectivas y seguidamente dijo a Marilin:

– Como ves, tienes aquí una extensa gama de actividades para elegir lo que más te guste y así acabaran tus dudas, y volverás a llenar tu vida.

Y así fue. Marilin se integró activamente entre todos aquellos seres que, como ella, tenían todo su tiempo libre y podían hacer realidad lo que quizá no pudieron, cuando el trabajo y sus obligaciones se lo impedían.

Fue aquel un tiempo pleno, en el que hubo viajes, lecturas, bolillos, teatro, inglés, y la práctica de los ejercicios diversos y el aprendizaje de danzas y bailes que el príncipe les ofrecía, con todo lo cual, al cruzar el puente levadizo, se olvidaban las preocupaciones y hasta los dolores físicos que cada cual tenia.

La animación en el castillo era tan grande, que el rey mandó un nuevo paje, Victorillo, que con Suselin cuidaban de que todo estuviera a punto. También el hada solicitó la ayuda de otra colega suya, y así Lucinda y Carmelinda, juntas, consiguieron que todo fuera más llevadero y feliz. Mas… he aquí que un día empezó a correr la voz entre los felices súbditos de que el rey Xungali estaba enfermo. La tristeza se apoderó de todos, la enfermedad era incurable y poco a poco los beneficios que el rey otorgaba al castillo fueron desapareciendo.

Y comenzó una nueva etapa, en la que las hadas consiguieron con su magia que no se notara la escasez de recursos, y que todo siguiera relativamente igual. Así fueron pasando los años, y llegó una fecha relevante en la vida del castillo: hacía un siglo, cien años en los que nadie acusaba el paso del tiempo.

Entonces las hadas, el príncipe, los pajes y todos los componentes del elenco oficial se reunieron para tratar de celebrar el acontecimiento. Pero ¿cómo hacerlo? – No tenemos medios – y el desánimo se apoderó de todos – No podemos hacer nada – y fueron abandonando el regio salón de plenos tristes y abatidos. Sólo quedaban las hadas, el príncipe, los pajes y la inquieta Alexinda, que no se resignaban a prescindir de la fiesta. Pensemos, pensemos…

Y de pronto las varitas mágicas de las hadas comenzaron a lanzar destellos luminosos, pues alguna idea se le había ocurrido a sus dueñas. – Pues si no podemos hacer una fiesta, haremos doce – sentenció triunfante Carmelinda – con los pocos medios que tenemos y la colaboración de todos saldremos adelante. Cada mes se hará un día de fiesta, en el que participará un grupo perteneciente a una actividad. Nosotras nos encargaremos de la organización total –.; – Nosotros estaremos en todas las partes – dijeron los pajes; – Yo daré charlas amenas y divertidas – dijo Alexinda, y el príncipe, contagiado de tanto entusiasmo, prometió contribuir con sus mejores danzas y bailes.

Y fueron sonadas las fiestas de todos los meses, en las que cada cual ponía lo mejor de su parte; todos unidos disfrutaron de un año único en sus vidas, año que culmino el día 31 de Diciembre con una gran cena de gala en el regio comedor, amenizada magníficamente por la orquesta oficial del castillo, y en la que cada uno aportó el plato más exquisito de su repertorio. Después de la cena, el príncipe organizó el más maravilloso baile jamás visto en aquel país.

Y todos fueron felices y comieron perdices, pues a partir de entonces jamás hubo nadie que se sintiera triste y solitario. El castillo quedó limpio de niebla y visible, recordándonos que no importan los años; lo que importa es la actitud que se ha tomado en la vida.

Y COLORIN COLORADO ………

 Luna Nueva

17 comentarios sobre “Certamen Literario: El Castillo que surgío de la niebla

  • el 9 de abril, 2018 a las 21:05
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    Fantastico! Agora xa sei onde atopar as fadas milagreiras. Entrar no Castelo será una nova ilusión.

  • el 10 de abril, 2018 a las 10:38
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    ¡¡Que bonito cuento!!
    Una buena e imaginativa descripción de este Castillo.
    De todos los publicados hasta ahora para mi es el ganador.

  • el 10 de abril, 2018 a las 12:10
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    Bonito cuento hecho realidad!.
    Enhorabuena!!!!!

  • el 10 de abril, 2018 a las 15:08
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    Qué buena recreación e imaginación. Está todo perfectamente hilado, ambientado y redactado…hasta me siento identificado!!!

    SE MERECE PREMIO

  • el 10 de abril, 2018 a las 17:08
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    Muy bueno, es para tener en cuenta.

  • el 10 de abril, 2018 a las 18:49
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    Me parece precioso,muy bien estructurado y te transporta a mundos de fantasia,imaginativo ,le doy un 10

  • el 11 de abril, 2018 a las 8:38
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    Yo también le doy un 10
    Es tan buena la descripción y las imágenes que parece que estoy viendo una película.
    Me encanta la idea de los cajones de la que salen personajes que puedo reconocer…. Pero será mera coincidencia.
    Estoy deseando conocer al aut@r.

  • el 11 de abril, 2018 a las 13:44
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    No sé quién escribió tal cuento, con tanta imaginación. Me gustó mucho y felicito a Luna Nueva por sorprenderme.

  • el 11 de abril, 2018 a las 18:04
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    Bonito cuento. Máxima puntuación

  • el 11 de abril, 2018 a las 18:31
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    Imaginativo y con una positividad que se agradece en estos tiempos que corren. Precioso. Ganador seguro.

  • el 11 de abril, 2018 a las 23:19
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    Preciosa adaptación de la soledad de nuestro tiempo a ese maravilloso imaginario medieval

  • el 12 de abril, 2018 a las 0:21
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    Luna Nueva me encanta tu cuento. Después de este certamen… ¿podrías seguir escribiendo para la revista?

  • el 12 de abril, 2018 a las 9:39
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    Luna Nueva, quiero conocer ese castillo!!!
    Fantástico cuento. Merece ganar.

  • el 12 de abril, 2018 a las 10:14
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    Me ha encantado; es una narración muy imaginativa. Felicidades Luna Nueva, sigue así. Mereces ganar!!!

  • el 12 de abril, 2018 a las 10:16
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    Precioso cuento. Tan cargado de positividad.
    ¡Enhorabuena Luna Nueva!

  • el 12 de abril, 2018 a las 12:27
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    Ojalá esa Marilín continúe por muchos años encontrando castillos encantados, llenos de hadas y príncipes que la ayuden a ser feliz…ojalá esa Marilín siga teniendo la imaginación y las ganas necesarias para contárnoslo a todos…porque… a quién no le gustan los cuentos de hadas?
    Un sobresaliente para Luna Nueva.

  • el 12 de abril, 2018 a las 16:55
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    Yo nunca lo había pensado pero es cierto.
    Los cuentos y las hadas existen, si sabemos verlos y encontrarlos como Luna Nueva.
    Yo como Esther, pienso que sería una buena adquisición para esta revista, una persona creativa y positiva como la autora de este bonito cuento.
    Gracias por esta visión del C.S. Castillo

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