Se acabó la paciencia

En este mes de marzo han salido a la calle dos colectivos que normalmente hacen poco ruido: las mujeres y los pensionistas.

Tanto uno como otro marcaron un antes y un después en la realidad social de ambos y han obligado al gobierno y a la clase política a responder al aldabonazo que mujeres y pensionistas han hecho sonar con fuerza para que de una vez por todas despierte la conciencia política y social de las instituciones y se tomen en serio las reivindicaciones de estos colectivos.

En lo que se refiere a los pensionistas hay que reconocer que hasta la fecha era un gremio más bien  conservador, poco dado a las protestas y manifestaciones, pero la dejadez de los gobiernos y la insensibilidad de la sociedad en general ante los problemas de los mayores los ha hecho despertar con una energía y entusiasmo que parecen más propios de edades más tempranas.

Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? Increpaba Cicerón al senador romano hace más de dos  mil años. ¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia?

También los pensionistas han tenido muchísima paciencia aguantando todos estos años ridículos aumentos en las pensiones de muchos de ellos que con sus modestos ingresos ayudan a sus parientes en paro, cuidan de sus nietos y apenas pueden llegar a fin de mes mientras ven cómo el Estado le arregla la vida a la banca gastando miles de millones en ayudarlos a salir del desastre  en que se han metido,  ven como sus directivos se van de rositas, millonarios con pensiones obscenas sin que le salgan los colores, ven como España aporta millones y millones a la OTAN, ven como representantes públicos andan enredados en los tribunales acusados de corrupción y despilfarro mientras que el Gobierno  explica que no hay dinero para incrementar las pensiones ni siquiera al ritmo del IPC y nos asustan con que no habrá dinero para los pensionistas en un futuro no lejano.

Todo eso ha colmado  la paciencia de los pensionistas, los jubilados, los que han alcanzado la situación de retiro o jubilación. Jubilación proviene de iubilare, gritar de alegría. No  grita de alegría la inmensa mayoría de los  jubilados o pensionistas de este país.

Salen la calle para gritar de indignación y rabia por el trato que la sociedad propina a quienes durante muchos años se han ganado el sustento trabajando duramente contribuyendo con sus modestos salarios a la riqueza nacional que les garantizaría una pensión digna y ahora se encuentran abandonados por quienes deberían velar por su bienestar.

No son edades, las de los pensionistas, para salir a la calle  en manifestaciones y protestas pero no queda más remedio que recuperar las energías de  tiempos pasados y gritar que están ahí, que son acreedores del respecto y la consideración de sus contemporáneos, que algo habrá que cambiar en este país para que se restablezca la justicia social y se dé a los pensionistas el trato que  merecen.

Texto: J. Trigo

16.3.2018

 

 

 

 

 

Un comentario sobre “Se acabó la paciencia

  • el 21 de marzo, 2018 a las 4:10
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    Efectivamente han abusado mucho de nuestra paciencia.
    Evidentemente los poderosos no nos van a dar nada sin luchar por ello, la justicia social no entra en la mente de quien se cree que los privilegios son para abusar de los más desfavorecidos.

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