Certamen literario “Esteban”

Sucedió en el Centro Sociocomunitario de Coia, que lleva 25 años acogiendo a gente con los brazos abiertos.

Allí hay una asociación sin ánimo de lucro que da apoyo escolar a chicos y chicas de colegios e institutos del barrio.

Hará unos nueve o diez años había un estudiante de ESO que creo que se llamaba Esteban. No recuerdo bien. Algunos chicos y chicas solo buscaban llevar los deberes hechos y una clase de repaso particlular para ellos la víspera de un examen. Otros hacían lo indecible por llamar la atención. Una chica llegó a gatear por debajo de las mesas del taller 2. Otra apoyaba la cabeza en el hombro de la profesora que se lo consentía durante la explicación. ¿Mala educación? ¿Mimos? ¿Falta de cariño?

Pero Esteban no era así. Estaba entre los que más interés tenían y se esforzaba por aprender. Ni siquiera le importaba el olor a pintura de los cuadros del taller 3.

Una tarde, una profesora, levantando un poco la voz porque los músicos de al lado tocaban muy alto, le dijo:

–      ¡Qué bien, Esteban! Te gusta mucho aprender, ¿no?

Y Esteban contestó:

–      Es que mis padres me hacen un regalo si apruebo todas.

–      ¿Un regalo bueno? -preguntó la profesora.

–      El año pasado fuimos a Disneyland Paris.

Alguien habló con los padres de Esteban. El chico no respondía al perfil de alumnado de la asociación.

Todos sintieron la marcha de uno de los mejores alumnos.

Una tarde, en el taller 1, los que prestaban sillas y hacían cerámica o cosían, cocinaban algo más rico que de costumbre. ¡Qué hambre!

Y entonces apareció Esteban con una inmensa caja de bombones que habían comprado entre su padre y él.

Seudónimo: Tocha.

 

Un comentario sobre “Certamen literario “Esteban”

  • el 3 de marzo, 2018 a las 12:46
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    Espero que Esteban siga con sus estudios. Fue un detalle bonito el que compartiese esa caja de bombones con sus antiguos compañeros. Qué difícil es , a veces, que los padres entendamos que no hay que dar premios por algo que es lo que se debe hacer, como es hacer esos estudios básicos de nuestros hijos. Nunca me regalaron nada mis padres por aprobar la carrera sin repetir, por sacar las mejores notas o por ganar algún premio. La verdad,mis padres son muy sobrios. Y tienen claro que cada cual ha de cumplir con su trabajo lo mejor posible. Esos filósofos de pueblo que lo tienen tan claro lo del esfuerzo personal

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