Certamen literario. “Era ella”

La miro, le acerco mis manos, me responde: ¡no puedo bailar que estoy en una silla de ruedas!, … nos miramos a los ojos, me llama la atención que son muy pequeñitos, brillantes, ¡es igual, no le digo nada!, agarro sus manos frías y así unidas hacemos movimientos rítmicos con los brazos, la observo y me sonríe, ambas disfrutamos durante 3 minutos toda la pieza musical, ella seguía el ballet de las ondas de mi falda, yo perdí la noción del tiempo… tan solo me embelesaba aquella mirada perdida en el vacio… al terminar la música, se quedó sonriendo…¿me das un beso, le dije?, me agarró la mejilla con las dos manos, y pude notar el temblor de sus labios en ella… al mismo tiempo que me susurraba; ¡nena, hacia veinte años que no bailaba, la última vez fue con él, pero se marchó!.
Este relato, fue vivido muchas veces por cada una de las Rebuldainas, aunque se cambiase de sitio, las personas eran las mismas, y los ojos pequeñitos afloraban en todos los rostros.

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Al hacer un recuerdo de este grupo de canto y pandereta, me vienen vivencias y anécdotas pero… en plan físico y material, que para mí no tienen más valor que algo etéreo y volátil, sin la importancia suficiente para mencionar aquí.
Todo ello quedará archivado en una caja, cuyo fin será algún día el contenedor de la basura.

Por ello procuré que todo lo vivido en estos 22 años quedase en mi mente y una mini parte pudiera formar parte de este relato.

Los momentos personales que hemos vivido juntas, ¡no tienen precio!: enfermedades, malos tratos, muertes y un etc. muy grandes.
Allí íbamos a curarnos, luego a cantar, tocar y bailar.
Para mí, hay verdaderos ejemplos de vidas, que no es oportuno reflejar aquí, es por ello que no daré nombre alguno; convivimos niveles de todas las clases, jamás hubo un tono superior, nuestro afán siempre fue: pasarlo bien y compartir esta dicha con los demás.

Hay un detalle que si mencionaré, pues lleva muchos años, en el cajón de una mesilla.

En una festividad, firmamos una postal entre todas, con palabras cariñosas, a destacar:… “quizás, algún día, nos encontremos juntas en una residencia y recordaremos estos momentos”… la leyó y sus ojos se llenaron de lágrimas.
¡Uf!, que mal rollo, ¡vaya, no era mi intención!.
Han pasado muchos años desde entonces.

El día 7 de marzo de 2018, tuvimos la suerte de juntarnos de nuevo, todas las Rebuldainas, fue una tarde bonita, pero mi caja de cartón, se volvió a llenar con momentos volátiles… pensé: cest la vie mon dieu…

Cojo mi mochila y me marcho, a lo lejos oigo una voz: ¡LOLY, LOLY!, el de los ojos llorosos de la postal, me decía adiós con un beso, …SE LO DEVOLVÍ

Kymore

Un comentario sobre “Certamen literario. “Era ella”

  • el 21 de marzo, 2018 a las 9:45
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    Me gusta mucho la expresión

    Siempre necesitamos complice y si no nuestra alma, ojos. — lo buscan

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