Certamen Literario “Una Vida nueva”

Como cada mañana, lo primero que hizo Lucía al levantarse fue subir la persiana y asomarse a la ventana de su dormitorio. La vista de los jardines del amplio boulevard sobre las copas de los árboles siempre la alegraba. El último año había supuesto un cambio radical en su vida, pero, la naturaleza positiva de su carácter le había ayudado a superar las dificultades y adaptarse a su nueva realidad. Después de la pérdida de su marido y con sus hijos independizados, la casa familiar se le hacía muy grande y difícil de mantener, así que se había mudado a un piso, en el barrio de Coia, más adecuado a sus necesidades actuales. Y comenzaba a sentirse otra vez plena y feliz, en un entorno diferente, con otros vecinos y nuevas amistades…

Precisamente, Paqui, la vecina del tercero con la que coincidía en el paseo diario por la avenida, fue la que le habló del Centro Social del barrio y de las múltiples actividades que allí se desarrollaban: Pilates, gimnasia de mantenimiento, pintura, cocina, cerámica, clases de informática o de inglés, etc. además había sesiones de baile o canto y se organizaban fiestas y excursiones. Así que Lucía que se animó a acompañar a Paqui, acabó anotándose a alguna de las diversas actividades, llenando su tiempo con eventos culturales y estableciendo nuevas relaciones.

 

Esa mañana, mientras hacía las labores de casa, repasó mentalmente los recuerdos que tenía de su madre y de su abuela, y comparándolos con sus vivencias personales constató la diferencia abismal que había entre ellas: mientras las mujeres de antes dedicaban su tiempo libre a coser, hacer punto o repasar la ropa ante el fuego del hogar o el televisor; y sus actividades sociales se limitaban a las familiares. Lucía, a sus 70 años, asistía a la Universidad de Mayores en la que adquiría conocimientos de Astrología, Antropología, Literatura, Historia, etc. y al Centro Social de Coia donde practicaba Pilates, baile y, últimamente, se había anotado a un Taller del Viajero en el que se viajaba virtualmente, conociendo pueblos a través de sus monumentos, historia, gastronomía, leyendas, etc.

Reflexionó sobre la importante labor que los centros sociales llevaban a cabo en los distintos barrios de la ciudad, en el abanico tan amplio de posibilidades que se abrían a los usuarios de dichos centros, y en cómo estas actividades habían cambiado de forma radical la vida de los jubilados, bien con la adquisición de nuevos conocimientos, o con labores de voluntariado. Por ejemplo, un grupo de estos voluntarios habían creado una revista que recogía las actividades culturales y sociales del Centro de Coia, así como colaboraciones literarias y fotográficas.

Esta nueva forma de envejecer aprendiendo se había convertido en una manera de aprender a envejecer más creativa y divertida y, desde luego, menos solitaria.

Pronto se celebraría el 25 aniversario del Centro de Coia y, además de otras actividades previstas para festejar esa señalada fecha, se había convocado un certamen literario. Lucía quería participar activamente en dicha efemérides pero no sabía cómo. No era muy buena con las palabras, pero ¿y si se atrevía?… quizás podría intentar plasmar sobre un folio su satisfacción por este nuevo despertar al conocimiento, a la cultura… y su agradecimiento por las nuevas relaciones de amistad y compañerismo.

Con decisión y antes de cambiar de idea, desenchufó la plancha, se puso ante el ordenador y comenzó a escribir.

Febrero 2017

Seudónimo: Lucía

Un comentario sobre “Certamen Literario “Una Vida nueva”

  • el 25 de febrero, 2018 a las 13:34
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    ¡Ánimo Lucía!
    Después de todo, ¿qué es un certamen literario, comparado con todo lo que tú ya has hecho en la vida?

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