Roscón de Reyes

Ha pasado la Navidad “Fin de Año” nos hemos reunido con la familia alrededor de una mesa con abundante comida, y nos queda otra celebración, para los peques es con la de  ¡Papá Noel! una de las más importante, el día de la llegada de SSMM. Los Reyes Magos.

El Roscón de Reyes es una de esas tradicionales recetas que no se perderán nunca, porque a todos nos gusta y esperamos cada año el Roscón de Reyes. Este año podéis prepararlo ayudados por vuestros hijos, o nietos Veréis lo divertido que les resultara y cómo les sabe el doble de rico. Acompañarlo ummm…de una taza de chocolate … ¡y a esperar que vengan los Reyes Magos!

Ingredientes:
650 g de harina de fuerza
250 ml de leche tibia
25-30 g de levadura fresca
120 g de azúcar
120 g de mantequilla derretida
2 huevos y 1 yema
10 g de sal
2 y 1/2 cucharadas de agua de azahar
Piel rallada de 1 limón grande y 1 naranja

Para decorar:
Frutas escarchadas al gusto
Azúcar
1 huevo batido
Una naranja

Primero mezclamos un poco de los 250 ml de leche tibia con 2 ó 3 cucharadas de la harina de fuerza. Añadimos 25-30 gr de levadura fresca desmenuzada y lo removemos todo. Lo tapamos y se dejamos fermentar unos 15 ó 20 minutos en un lugar cálido para que fermente.

Una vez la masa de arranque ha fermentado, en un bol grande añadimos el resto de la harina y vamos añadiendo poco a poco el resto de ingredientes: azúcar, ralladura de limón y naranja, sal, leche, 2 huevos, azúcar, y la masa de arranque que teníamos en otro recipiente fermentando, el agua de azahar y por último la mantequilla derretida. Removemos hasta que quede una masa homogénea.

Enharinamos una superficie lisa, y amasamos durante unos minutos con nuestras manos. Si es necesario le añadimos un poco más de harina para poder trabajar bien la masa. Le vamos dando forma de bola a la masa, y una vez bien amasada, la guardamos en un recipiente hermético o tapada con uno o dos paños húmedos durante un par de horas en un lugar cálido y sin corrientes.

Después de un par de horas la masa debe haber crecido aproximadamente el doble. La sacamos del recipiente y en una superficie lisa enharinada, la amasamos de nuevo y poco a poco le vamos dando forma a nuestro roscón. Con esta masa podéis hacer dos roscones pequeños, yo hice uno grande. Si vamos a hacer dos roscones, separamos la masa y amasamos cada una de ellas dándole forma y haciendo el agujero con los dedos. El agujero se hará más pequeño al hornearlo, así que es conveniente hacerlo grande.

Lo dejamos nuevamente reposar durante aproximadamente una hora bien cubierto y en un lugar caliente, un buen truco es encender el horno previamente a 50°C y apagarlo, y meter el roscón en el horno apagado para que se mantengan caliente.

Finalmente, si queremos añadir una figurita es el momento de esconderla dentro de la masa. Pintamos el roscón con huevo, y decorarlo a nuestro gusto, con fruta escarchada, naranjas confitadas, almendras laminadas, azúcar glass, o lo que prefiramos.

Una vez tenemos nuestro roscón de reyes decorado, lo introducimos en el horno precalentado a 18o°C durante unos 20 minutos aproximadamente.

Lo sacamos, lo dejamos enfriar un poco y si os gusta, podéis cortarlo por la mitad y rellenarlo de nata, trufa o vuestro relleno favorito.

“Roscón de Reyes: Una dulce tradición de muchos siglos de historia.”
El origen del roscón no tiene nada que ver con la llegada de los Reyes Magos a Belén para adorar al Niño, sino que parece estar relacionado con las saturnales romanas, éstas que no eran más que fiestas dedicadas al dios Saturno con el objeto de que el pueblo romano en general pudiera celebrar los días más largos que empezaban a venir tras el solsticio de invierno. Para estos festejos se elaboraban unas tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel, que se repartía por igual entre los plebeyos y esclavos.
El pastel que se hace en España tiene forma de rosca, más o menos imitando una corona real, cubierto de frutas escarchadas, que semejan las joyas de la corona, y lleva escondida en su interior una pequeña sorpresa, a veces de gran lujo y valor. La tradición dice que quien la encontraba tenía que pagar el roscón. Curiosamente esta torta este dulce es conocido en la cocina portuguesa como “Bolo de Rei”, aunque no consta de los mismos ingredientes. La receta del roscón es antigua en el mediterráneo y también se encuentran dulces semejantes en la Provenza francesa. El rey francés Luis XV quedó encantado con el roscón y se dedicaría a propagarlo, con una moneda en su interior como sorpresa, entre la aristocracia francesa y europea. Así fue como llegaría a España, de manos de la Casa de los Borbones, donde recibió una excelente acogida. Pronto la costumbre pasaría de los nobles al pueblo llano, siendo Madrid y Sevilla importantes baluartes de esta obra maestra de la repostería. Poco a poco, todo el país e Hispanoamérica se fueron dejando seducir por su sabor único. Es costumbre en muchos de aquellos países merendar el Roscón de Reyes con chocolate, además de adornarlo con miel y frutos del desierto, como dátiles o higos.

Texto e Imágenes

Raquel