Los obedientes consumidores

Nos encontramos en pleno siglo XXI que nace con excesos e inconsciencia humana. Porque, reflexionemos un poco: la robótica y la informática han “facilitado” la vida de millones de personas. Y no se puede negar que las condiciones de vida actuales son mejores a cada día que pasa. Pero, ¡ojo! Las condiciones de vida generales.

Si profundizamos en nuestra sociedad vemos que estamos en plena crisis mundial. Los economistas la llaman La “Gran Recesión”. Yo la llamaría falta de cultura y excesiva sumisión de los consumidores. Cada vez somos más dóciles, y más necios. Las series televisivas aumentan, mientras que el número de lectores desciende a pasos agigantados. Incluso han inventado una palabra para los aficionados a ver series: “ los serierlovers”. Por supuesto, en inglés. Esto me lleva pensar en La forma que han empleado históricamente los Estados nacionales, para acabar con las lenguas minoritarias o regionales, a base de acastrapándolas. Es decir, sustituyendo poco a poco las palabras de uso común de esa lengua, por la nacional. De este modo, los hablantes van perdiendo palabras propias a favor de las extrajeras. Sin darse cuenta, acaban erosionando la lengua regional que desaparece, porque ya les dan palabras que definen ese entorno personal.

Sumisión e irresponsabilidad.

Hoy en día ya no sólo somos consumidores. Hemos pasado del consumo materialista más o menos consciente, al consumo individualista y despreocupado.
¡Cuidado! Consumo individualista no es igual que consumo individual. El consumo individual es el que realizamos todos, por el hecho de ser seres independientes y libres, (serían todos los productos que consumimos, pero, conscientemente de quién lo produce y cómo). Actualmente, ya no nos fijamos, en general, en la cantidad de ingredientes nocivos, para nuestra salud, que añaden las empresas a lo que comemos.

¿Para qué mirar las grasas transgénicas, almidones modificados, conservantes, colorantes, etc? Si total, eso supondría “perder un valioso” tiempo en informarnos de qué es cada cosa y cuáles son sus efectos perjudiciales. Costumbre muy extendida entre muchos sectores de la población. Es mejor pagar por el producto que sabe bien, aunque NO sea bueno ni saludable, y luego pagar por ir al gimnasio. El objetivo es que la cadena de mal consumidor no se detenga. Estamos ante un consumidor desinformado(voluntariamente a veces) que se decanta por el producto más barato, con ingredientes que generan obesidad(en el mejor de los casos).

Luego nos apuntamos al gimnasio y, así, la economía del sistema no cesa de intercambiar bienes y capitales.¿Más empleo generado? Nada más lejos de la verdad. Recordemos que somos consumidores individualistas y despreocupados. Lo queremos todo y tiene que ser  ya. Sin colas ni conversaciones, que son muy incómodas.  Y no nos olvidemos, queremos que sea lo más barato posible. Pero los salarios que sean altos. ¿Cómo pensáis que los empresarios rebajan los precios? Productos más baratos=Menos salario+Mayor beneficio empresarial.No obstante, la culpa no es de las empresas, sino nuestra.Las empresas sólo venden aquello que los consumidores compramos.

Hacemos el trabajo nosotros

Para responder a la pregunta de por qué somos consumidores individualistas, nacen las cajas autoservicio. No sólo vas al supermercado a pagar por un producto que NO VALE ni la cuarta parte de lo que cuesta. Además, como consumidor egoísta y que no ve más allá, vas a una caja autoservicio en la que eres TÚ mismo el que pagas y te que pasas por el escáner el productor por el que tienes que PAGAR. Tú sólo, haces un trabajo por el que no te pagan, encima pagas por ello y obedientemente. Tú te cobras, te pagas y te escaneas cada producto bajo la atenta mirada de una única empleada que vigila DIEZ cajas , para que ninguno engañe a la máquina. Y, obediente y fielmente, como un robot, sales del supermercado a preguntarte cómo puedes seguir gastando ese dinero que cada vez cuesta más ganar.

Porque ese oficio de cajero, por el que antes le pagaban a una persona (un trabajador como tú), ahora ha desaparecido. Su trabajo ya lo haces tú gratuitamente. Trabajas pagando por un producto y por un servicio que ya no te ofrecen. Fin del contacto humano, fin de miles de puestos de trabajo por una tontería como es el dejar que sean los trabajadores cualificados para ello, los que hagan su trabajo como debería ser.
¡Bienvenido al Mcdonalds de tu supermercado! ! ¡Hola cordero obediente que consume de forma individualista y despreocupada! No culpes al sistema de sus defectos, los has creado tú siendo un mal consumidor!

Texto- PG-Politólogo

Fotos – internet

3 comentarios sobre “Los obedientes consumidores

  • el 5 de octubre, 2017 a las 14:14
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    Qué buen artículo. Ando indignada con el nuevo local que abrieron en el Corte Inglés. Lo llaman, para más locura, “Starbucks”, que es algo así como una “cafeteria estrella”, donde degustar cafés en vasos de papel y bollería con un montón de grasas irreconocibles. Pero eso sí, todo muy moderno y supuestamente juvenil. La decoración, a base de fondos negros y nada de servicio en mesa. Pero lo peor, lo que es para llorar, es que el dia de la inauguración, la cola de gente joven se prolongaba en la calle. Un montón de chavales y chavalas entre 13 a 17 años, sobre todo, hacían cola, pacientemente, para tomarse un café con unos donuts industriales. Porque es lo que está de moda. Aunque nadie te sirva en la mesa, el producto es de dudosa calidad y, encima, vas tú a pagar y te haces el pedido en barra. Algo parecido a un Mc Donalds, pero en versión café y bolleria. ¿Tan mal educamos los padres a nuestros hijos, como para que coman de esta manera, como un consumidor totalmente irresponsable y analfabeto? !Qué pena!

  • el 7 de octubre, 2017 a las 23:02
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    Parabéns para este politólogo. Agoirolle un futuro cheo de problemas, porque o sistema teraio como inimigo.

  • el 8 de octubre, 2017 a las 11:44
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    Articulo muy centrado en cuanto a la actitud y comportamiento psicológico del consumidor, pero además tiene otra derivada. Mediante el consumo desenfrenado estamos liquidado los recursos y servicios que la naturaleza nos proporciona.
    La cultura de usar y tirar, la obsolescencia programada que maliciosamente introducen en los productos los fabricantes, y otras conductas inculcadas desde la publicidad estamos no solo estamos terminados con los recursos finitos de la naturaleza, estamos degradando hasta límites nunca conocidos el planeta y poniendo en peligro la capacidad de recuperación del ecosistema, que es nuestra casa común.

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