Un palacio con pinturas renacentistas italianas

Como buena viajera y amante de los clásicos, un año más emprendo mis vacaciones de este agosto que ya se nos fue, con un libro en la maleta. Se vienen conmigo mis amados don Quijote, Sancho y Cervantes. Emprendo la aventura del viaje en plena llanura manchega, justo cuando la temperatura llega a los 40 grados. No crean que tengo espíritu suicida, es puro sueño quijotesco y ganas de vivir aventuras extrañas. Este calor, fuerte y seco, ayuda en las locuras, alucinaciones y espejismos de la mente y el corazón.
De Viso del Puerto a  Viso del Marqués.

Voy con la familia,  en esta primera salida, a un pueblito casi insignificante, en pleno centro de la llanura manchega: Viso del Marqués. Apenas llega a los 3000 habitantes, pero allí vivió un marqués, el de Santa Cruz, que fue un Quijote del siglo de Oro. Don Álvaro de Bazán, que así se llamaba el singular marqués de Santa Cruz, fue uno de los mejores marinos de su tiempo. Intimo amigo de don Juan de Austria y al servicio del rey Felipe II. Rey que le regalaría las tierras del Viso y el marquesado. Y don Álvaro, que se había batido en mil batallas por mar contra turcos, franceses, ingleses y piratas, decidió construirse uno de los palacios más insólitos de aquel tiempo, para vivir allí, en pleno dique seco de la Mancha, rodeado de Sanchos y también Quijotes como él.

Llegó el experto marino y se hizo con todas las tierras de por allí, incluida Valdepeñas. Cambió el nombre del pueblo, que hasta ese momento se llamaba Viso del Puerto.  Tal vez por ser la antesala de Despeñaperros, puerto montañoso de primera.  Pero Viso ni tiene puerto de mar ni altura montañosa significativa. Peculiaridades  que rebautiza don Álvaro y le pone su título: Viso del Marqués. Son tierras que pertenecían a la Encomienda de la Orden de Calatrava, aunque el señor marqués era de la Orden de Santiago, porque así lo quiso.
Encuentro con la  Italia Renacentista en la primera salida.

En uno de esos sueños locos dignos de don Quijote, el marino y marqués, se enamoró de Italia y decidió traérsela a la estepa manchega. Y lo que hizo fue contratar a buenos pintores y arquitectos italianos (la familia Peroli) , y se los trajo a Viso para que le pintaran, al fresco, las paredes de su nuevo palacio . Actualmente, Viso del Marqués, presume con orgullo de tener un palacio donde se pueden admirar las únicas pinturas renacentistas, al fresco, de toda España, después del Escorial. Sí, una locura quijotesca, casi imposible, que es real en plena llanura manchega.

Ver y sentir, como todo buen viajero.

Si deciden hacer una visita de viajeros, vengan por Viso del Marqués y quedarán asombrados de tanta belleza en esas paredes del palacio. Antes les aconsejo que pasen por el parque que hay enfrente, con mucho encanto y lleno de azulejos de Talavera de la Reina. En uno de esos azulejos pueden ver a don Miguel de Cervantes haciendo la mili. Si hablan con algún lugareño, les contaran que ese parque formaba parte de la huerta del antiguo convento que había al lado del palacio, donde ordenó ser enterrado el marqués de Santa Cruz.


A las horas en punto, abren el palacio y un simpático guía del pueblo, les hará el recorrido por todas las estancias. Verán frescos maravillosos, todo perfectamente conservado. Durante 45 minutos, toda la realidad se transforma, como le pasaba a don Quijote, y se verán transportados a la Italia del Renacimiento con sus genios de la pintura.
Cuando salimos del palacio, nos topamos con la iglesia de Viso, casi como una fortaleza. En sus paredes, a modo de crónica periodística, está la historia de las hazañas del marqués, los escritores que pasaron por allí, como Galdós o Lope, entre otros. Si entran en la iglesia, les llama la atención un enorme cocodrilo disecado que hay en una de las paredes. Cocodrilo que perteneció a don Álvaro, que se lo trajo del rio Nilo en una de sus expediciones marinas.
El palacio es un decorado tan idóneo, que actualmente también sirve como plató cinematográfico a series como “Reinas”, “el capitán Alatriste” o “el rey pasmado”.

El marqués hizo en el Viso un palacio porque pudo y porque quiso”

Este es el refrán que circula en el pueblo cuando el incauto visitante pregunta con asombro, “¿cómo es posible que unas pinturas así estén en un pueblo pequeño como este?”.
Sorpresas: Los grafittis del Siglo de Oro en las paredes del palacio.

 

En el palacio, además de las pinturas, pueden ver unos originalísimos “¿graffitis?” del siglo XVII. Uno de ellos da cuenta del terremoto de Lisboa, en aquel tiempo, que también se percibió en el pueblo y en el propio palacio.

Pueden ver una extraña Virgen del Carmen sin el Niño en los brazos, protegiendo con su manto a la comunidad de frailes. Y así muchos otros pequeños detalles y leyendas.
El palacio estuvo habitado hasta el siglo XVIII. Perteneció y pertenece a los descendientes del marqués , la familia Bazán, marqueses de Santa Cruz. Y ellos son los que cedieron o alquilaron el palacio al Museo Naval de la Armada Española. Curiosamente el alquiler es de una peseta en papel de 1953, donde aparece la imagen de deon Alvaro. Ritual que se mantiene y el próximo pago será en el 2038, cuando se efectué, nuevamente, el pago .


Para quienes les guste la historia naval, el palacio tiene un archivo y documentos de batallas  desde 1700 a 1931 . Como por ejemplo la batalla de Trafalgar, entre otras.
En el pueblo también hay un interesante museo de ciencias naturales donde, curiosamente, podemos ver toda la flora y fauna de la que nos hablaba ya Cervantes en el Quijote.

Cuando salgan de Viso del Maqués, vayan a Valdepeñas, muy cerca de allí que, además de excelentes vinos, se van a sorprender con sus muchos museos de Arte. Incluso en las calles se van a quedar boquiabiertos con las bonitas y gigantescas esculturas que hay , como las de la valiente Gala. Heroína en la lucha contra los franceses. Y no se olviden de pasar por la calle de los paraguas.

A pocos metros, paren el coche nuevamente en la aldea de Baños del Peral, donde antes iban las gentes más humildes de los pueblos de alrededor, a sus baños. Podrán ver aún las antiguas piletas, en un paisaje muy bonito. Coman en el mesón que hay allí, con mucho encanto y buena comida. La dueña les servirá unas tartas y dulces ricos, con su toque francés. Esta singular mesonera nació en la zona de los Castillos del Loira. Algo que se nota en su buena mano con los postres. Si toman antes una cerveza, les pondrá de tapa unas lonchas de “rosbif”, tan típico de Francia. Dulcinea transformada en una cocinera refinada y con acento francés. Les comento esto, porque ella dejó sus castillos del Loira por amor a un valdepeñero, que la acompaña en el mesón.
Y si quieren seguir quijoteando en su viaje por tierras de la Mancha, hagan parada también en Solana, con su plaza porticada, o San Carlos del Valle, o Villanueva de los Infantes, donde está la casa real del caballero del Verde Gabán.

Herrera de la Mancha: un lugar que está pero no lo ves.

Siguiendo esta ruta, tan digna de don Quijote, pueden llegar al pueblo de Herrera y , al otro lado de la carretera, como dice la canción, está la famosa cárcel de máxima seguridad: Herrera de la Mancha. Una cárcel que está pero apenas si la ves. Cruzamos la planicie manchega sin apenas percatarnos que allí, justo debajo de las ruedas de nuestro coche y bajo tierra, están encerrados los reclusos más peligrosos de España.
Todo este recorrido lo hice en mi primera salida, como don Quijote, en busca de aventuras y realidades que me llevasen al mundo del ilustre hidalgo. Y voto a Dios! que lo conseguí con creces. ¿Quién dijo que don Quijote estaba muy loco o había muerto? Sólo se murió don Alonso Quijano, nunca el gran Caballero andante, como dijo el psiquiatra Castilla del Pino. Esto sólo lo podemos descubrir los viajeros.

Texto- AG

Fotos – Oficina de turismo e internet

3 comentarios sobre “Un palacio con pinturas renacentistas italianas

  • el 9 de septiembre, 2017 a las 14:02
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    grazas por ilustrarnos,Alex.

  • el 10 de septiembre, 2017 a las 11:11
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    Telmo, es un placer compartir el viaje con los amigos viajeros. Es una forma de alargar este placer que otorga el conocer nuevos lugares. En el Taller del Viajero, que empezaremos a partir del primer jueves de Octubre, intentaré compartir con vosotros estas experiencias, con buen café y mucha tertulia entre gente que sabe y vive el viaje. Un saludo. Alex

  • el 20 de septiembre, 2017 a las 18:37
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    gracias por un viaje tan ilustrado. Ese marqués de Santacruz, me llevó a recordar que mi casa de Ponteareas está en el barrio de Santacruz, mira por donde. Y luego me llegó también al castillo de Villasobroso aquí cerquita, que también tiene su historia, pero que no voy a relatarte ahora, pero si te podría servir para ese taller viajero, con el plus de poder visitarlo en una pequeña excursión, porque está bien cerquita. ¿Qué te parece? Un abrazo.

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