Objetivo: aprender inglés

Existen muchas razones para estudiar un idioma nuevo cuando somos adultos y más cuando estamos jubilados.

Mary Hobson, una escritora, poeta y traductora inglesa empezó a aprender ruso con 56 años. Un idioma difícil por la utilización de otro alfabeto. “Si hubiera dejado de aprender ruso, -dijo – no creo que hubiera vivido tanto. Afecta a todo. Aprender ruso me ha dado una nueva vida. Un nuevo círculo de amigos, toda una nueva forma de ser.” Con 77 años empezó a estudiar griego clásico.  La edad no es una excusa, solo hay que trabajar las motivaciones. Los límites están en nuestra mente.

Todo aprendizaje nuevo hace que nuestro cerebro se active, pues fomenta las conexiones neuronales al máximo. Para aprender un idioma no queda más remedio que trabajar la agilidad mental, la concentración y la memoria. Nuestras facultades mentales se atrofian más por desuso que por la edad.

Si nos proponemos objetivos alcanzables lograremos nuestros propósitos.

 

  • Estudiar un idioma en la edad adulta retrasa en cinco años la aparición del Alzheimer. Lo ha determinado en un estudio Ellem Bialyostok,  profesora de psicología, que afirma que “el bilingüismo protege contra el Alzheimer”. También mejora nuestra capacidad de adaptación según un estudio de The Journal of Neuroscience.
  • Según una investigación de 2012 de la revista Psychological Studies y la Universidad de Chicago, la gente que piensa en una segunda lengua tiene más probabilidades de tomar decisiones más racionales. Al expresarnos en otra lengua, según estos investigadores, tomamos distancia, lo cual ayuda a tomar decisiones más deliberadas y menos dependientes de las emociones.
  • Aprender idiomas ayuda a mejorar las habilidades de escucha, ya que el cerebro tiene que trabajar más para reconocer los diferentes sonidos.
  • También ayuda a mejorar la atención, aumenta la capacidad para cambiar de tarea más rápidamente y para limitar distracciones.
  • Además, nos permite aprender sobre nuestra propia lengua materna, ya que nos hacer ser más conscientes de cómo nos expresamos.

Este aprendizaje va a requerir tiempo y dedicación. Dedicar media hora diaria al estudio de un idioma te permitirá ver rápidos resultados y te hará ser consciente de tu potencial a otros niveles. Crear un hábito nuevo nos obliga a salir de nuestras rutinas. Una vez adquirido el hábito la constancia se convertirá en tu aliada.También fomenta las relaciones ya que en la clase de inglés es necesario hablar, puesto que el aprendizaje requiere conversación.

Ocupar nuestro tiempo libre con una actividad que nos puede ser muy útil en la vida cotidiana nos da seguridad. En la vida actual nos encontramos con muchos carteles, instrucciones y personas de otras nacionalidades. Aunque la tecnología ya ha diseñado traductores automáticos, la satisfacción y la gratificación del “hacerlo uno mismo” y no la máquina, no tiene precio.

Es una herramienta útil para viajar. Aunque nuestro inglés sea muy rudimentario los viajes son el lugar perfecto para ponerlo en práctica.

  Colaboración: Antía García.  Profesora Inglés de este Centro.