Fiestas de verano

Al fin pasó el estrés de las fiestas. La verdad es que estas fechas no me gustan nada, el calor  de esta estación me agobia un poco, y sobre todo ese ruido infernal a ciertas horas de la tarde-noche. Pon, pon, pon. A mí lo cierto es que me desquicia, me pongo a correr de un lado a otro gritando y nadie me hace caso, nadie hace parar ese maldito sonido. Corro a esconderme bajo la mesa. Luego se escucha música y alboroto durante bastante tiempo. En alguna ocasión la locura de las fiestas finaliza con un pon, pon, pon!! con luces en el cielo No sé cómo lo hacen….. Lo de las luces no está tan mal…. Si no fuera por el pon pon ponnn.

¿Fiestas? Para mi son el caos. En mi tranquila calle de repente hay un montón de personas subiendo y bajando, e intentando buscar sitio para colocar a ese gran amigo que les lleva de una parte a otra. Gente de todas las edades se me quedan mirando fijamente cuando los saludo para que sepan de quién es la casa. Yo  estoy en mi lugar de siempre desde donde vigilo todo lo que sucede por un pequeño agujero entre los matorrales.
Qué os voy a contar. Fiestas: Una larga noche en la que es difícil conciliar el sueño, con todos esos nuevos vecinos que  durante horas se mueven frenéticamente en una especie de baile de apareamiento al compás de la música, algunos se quedan a dormir. Y siguen dando voces hasta casi el amanecer…. Que cosas más extrañas  suceden en estas fechas.

Ayer un grupo de personas  que parecían un ciempiés gigante, pasaron de dos en dos por delante de mi puesto  de observación, emitiendo música. Parecía que querían comerse unos objetos que brillaban en sus manos…. también había uno que estaba muy enfadado con un objeto redondo que llevaba colgado de la barriga y le pegaba, ¡si si le pegaba! y este lloraba haciendo pon pon pon. Debe ser el hermano pequeño del que llora por la noche y que me asusta tanto.  ¿Fiestas? Fiesta para mi es cuando todo está tranquilo, sé exactamente lo que va a suceder…. lo tengo todo controlado… cuando sale y entra cada vecino, cuando viene el de la moto y mete algo blanco en la caja que hay en la puerta, cuando viene el amigo grande que lleva a un jefe,  hace pi..piii  yo corro de un lado a otro mientras él deja una caja con botellas en la casa de enfrente, lo tengo todo controlado y eso me hace feliz.

En esta época siempre tengo que aguantar la broma de alguien que dice que la fiesta es en mi honor. Si, porque aunque todos me llaman Lor mi nombre es Lorenzo y ayer era 10 de agosto San Lorenzo.
Además  en fiestas hay muchas visitas. Yo soy muy educado. Quiero saludar a todos con un salto y un beso de bienvenida pero no todos son receptivos a mis habilidades sociales. Entonces viene  lo que más me fastidia: mi jefa se pone de parte de los recién llegados y me dice un no rotundo, en ese tono que sé que no presagia nada bueno. El otro día sin ir más lejos llegaron unas personas pequeñas (a mi me encantan las personas pequeñas) Pues a estas no les gustaba yo y no os lo vais a creer: Me marginaron de su reunión, con lo que a mi me gusta estar sentado en grupo escuchando atentamente lo que dicen. Además siempre consigo que alguien me dé chuches. En este punto mi jefa también dice no! Tiene la fea costumbre de decir no a las cosas divertidas.
Pero no me llegaba con el estrés de las fiestas que estas fechas aun me tenía reservada otra sorpresa: Ir de paseo… pero no del paseo que me gusta, el que no tiene sorpresas.
De vez en cuando mis jefes, porque tengo dos, me llevan de paseo. Uf… Ahí sí que disfruto. Para mi esas salidas son lo que más me gusta. Yo les digo a donde ir y ellos me siguen. Procuro no perderlos, pero aún así lo paso bien. Ya lo tengo controlado todo. Este tipo de ejercicio me encanta  y eso era lo que esperaba cuando mi jefa me informó de que íbamos a salir. No me lo pensé dos veces. De un salto entré en la barriga del amigo que nos lleva de paseo. Como siempre me quedo un rato a oscuras pero no sucede nada malo. Pronto llegaríamos al lugar de correr, saltar oler y con un poco de suerte jugar con esos animalitos pequeños como pelotas de angora que juegan a correr y esconderse bajo tierra.
Pero ohhhh sorpresa. Cuando se empezó a abrir la barriga del amigo que lleva de paseo noté que la jefa tomaba precauciones para dejarme salir. Me ponía en el cuello eso que no me gusta nada. A mi que soy un espíritu libre… Eso que las personas llaman collar y ohhhh sorpresa cuando salté fuera mis pies se toparon con un suelo negro  duro y caliente, yo que iba preparado para el mullido verde. Bueno, me repuse pronto y decidí aprovechar el presente porque si en algo somos sabios los de mi familia es en vivir “el aquí y ahora”.

Es cierto que mi jefa me estaba dando la vara con dirigir ella la experiencia. Si yo quería ir para aquí, ella para allá. Si yo quería ir de prisa ella que lento. Si yo quería disfrutar y estudiar ese olor maravilloso que acababa de descubrir, ella que se empeñaba en arrastrarme. No me dejaba ni olisquear las patas redondas de esos amigos que les llevan de paseo. Algunas tenían un olor exquisito que me daba información de aquellos que habían pasado antes que yo por el lugar. Ya lo decía yo, Dios me dio dones que no me dejan utilizar. Un olfato tan prodigioso para que en cuento quiero olfatear algo tiren de mí sin piedad.

Había cientos de amigos de esos que llevan a los jefes de paseo .Alguna vez había venido a este lugar pero hacía por lo menos un año que no pisaba este suelo negro y duro. Había también muchísimos de la familia de los jefes pero no me prestaban ninguna atención. Quise saludar a un pequeño que me miraba con cara de querer hacerse amigo, pero su jefa le retuvo por un brazo y  la mía me dio un tirón de collar y me hizo seguirla. Si pudiera odiar la odiaría cuando hace eso.
Tras un corto paseo en estas circunstancias entramos en una casa. Allí unas amables señoritas, con dibujos de animales en su ropa, me recibieron muy contentas de verme y llamándome por mi nombre. Al final el paseo podía tener su parte buena. Una dijo que le acompañase, y allí fuimos mi jefa y yo. Empezó haciéndome caricias. Pero no me gustó nada porque  además de acariciarme se empeñan en verme las orejas, la boca, toquetearme los genitales. Yo que soy educado y bueno, aguantaba pacientemente aunque un poco asombrado tanta demostración de cariño que empezaba a mosquearme. De repente noté como me introducía un canutillo por mi orificio trasero. ¡Eso ya eran demasiadas confianzas! Luego sujetó la parte superior de mi  lomo y de repente sin previo aviso una avispa me picó. Me revolví pero se nota que era muy amiga de la avispa porque por mucho que intenté zafarme de sus manos, no paró hasta que  dispuso mi cogote para que la avispa me clavase su aguijón. Noté como un liquidillo penetraba en mi piel, después  me hizo una caricia para pedirme perdón. Salimos de aquella habitación y qué suerte, en el tiempo que estuvimos dentro, habían llegado algunos parientes míos y otros de Gato que es como se llama el que vive en mi casa pero sale de paseo cuando le da la gana (ese si que se lo monta bien) Quise confraternizar con los allí presentes pero sus jefes no estaban muy por la labor. Un pariente de Gato de mucho pedigrí, que tenía un peinado a lo Tina Turner  y un  collar con brillantes me miro con cara de asco.

Así que salimos e hicimos el mismo recorrido a la inversa. Me supo a poco. Coche, que así le llaman al amigo que les lleva de paseo, abrió su barriga y tras un tiempo corto ya estaba en casa de nuevo. Frustrado por un paseo con tantas sorpresas, corto e improductivo.

Al poco la jefa, supongo que para que olvidase la experiencia, me ofreció jamón York, que me encanta. Pero este día que había empezado con los que intentaban comerse el metal y pegaban al redondo tampoco iba a acabar bien. Debí sospechar, no es normal que sin pedir yo, ni comer los jefes, me ofrezca uno de mis manjares preferidos. Como decía me ofreció el jamón pero en cuanto lo tuve en la boca me di cuenta que algo raro sucedía, dentro estaba un elemento extraño que me apresuré a escupir. Ella insistió, yo escupí. Ella insistió, yo escupí con tal habilidad que me comí el jamón y el objeto oscuro casi redondo quedó en el suelo.

Ella abrió de nuevo la nevera, y volvió a coger jamón. Lo manipuló hasta formar un rollito. Al final ganó ella y no me quedó otra. Si quería el jamón tenía que tragar ese elemento extraño que siempre me dan tras mi visita a las chicas con estampado animal en su vestido.

Hoy ya no hay fiesta, todo por fin volvió a la normalidad. No hay extraños ni ruidos que alteren mi paz interior. Por lo menos pasará un año antes de volver a ver a las amables señoritas de las que ya no me fío.

Texto y fotos Margarita.  Agosto 2017

 

3 comentarios sobre “Fiestas de verano

  • el 15 de agosto, 2017 a las 22:26
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    Margarita como comprendo al pobre Lorenzo. Como él, yo también ando agotada con tanta fiesta y vecinos escandalosos, ruidos y demás. Por cierto Loren, estás guapísimo. Sigues siendo un perro simpático y me caes realmente bien. A tu jefa, la astuta Margarita, sigue queriéndola a pesar de la putada y engaño del jamón york. Los humanos, a veces, queremos cuidaros demasiado en cuanto a vacunas y esas cosas necesarias.

  • el 15 de agosto, 2017 a las 22:28
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    Por cierto Loren, posas realmente bien para la foto, incluso el de la putada de patas en alto. Eres un gran perro

  • el 16 de agosto, 2017 a las 18:13
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    Que ben escribe este can, meu deus! e que listiño é; tiña que coñecer a “nerón”, o da miña veciña tendeira:o dono sacaio de paseo polas mañáns, pero fai a ruta que se lle antoxa o can, cando cre que cumpliu o recorrido tira polo dono evolvenpra tenda, senta na porta e ninguén o arrasta dalí ata que a dona lle dea o platano, entón enguleo e deixase levar para dentro da finca, colle a súa manta e deitase a facer a dixestión.Estes si que son cans señoritos. Parabéns

    Telmo

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