El peligro de cada verano

Como cada verano, los medios informativos nos dan consejos para evitar que, al volver de vacaciones, tengamos una desagradable sorpresa.
Que nos hayan vaciado la casa.
A pesar de que según las aseguradoras, el otoño es la época en la que los amigos de lo ajeno, más visitan nuestras casas, el verano es la temporada más propicia, por aquello de que, aunque los habitantes de la casa no estén de vacaciones, suelen pasar más tiempo fuera.
Los consejos siempre son los mismos. Pedir a algún vecino que nos vacíe los buzones. No dejar las persianas echadas. En el caso de tener plantas en el balcón o terraza, no dejar las botellas con agua para que se autorrieguen a la vista. Es decir, procurar que las botellas no se vean desde la calle. Para esto son ideales unos aparatos que venden en los invernaderos, aunque tal vez puedan parecer algo caros, como pueden servir para otras veces, siempre nos serán útiles en futuras ocasiones.
Y el consejo más importante. Nunca decir en un sitio público, ni delante de gente que no se conoce, por Facebook o cualquier otra red social.
“El lunes me voy de vacaciones diez días”.
Recuerdo que, cuando vivía en Barcelona,  los vecinos de al lado un domingo que salió toda la familia a comer, a su regreso, tuvieron la desagradable sorpresa de que les habían entrado  unos ladrones en casa.
Cuando pasé a ver la casa me horroricé. Aparte de que les robaron más de un millón de pesetas y joyas, algunas muy valiosas. Destrozaron la casa, estrellaron una vajilla contra al suelo, vaciaron los botes de la comida y el cubo de la basura en el piso. Todos los libros y los cuadros arrojados de cualquier manera, seguramente buscando una caja fuerte. Rajaron los colchones de las camas y los cojines del sofá.
La policía nada más ver la forma en que saltaron el marco de la puerta, ya que la puerta era blindada, pero el marco no, comentó:
“Es la banda de los Peruanos”. 
Durante la investigación la policía, averiguó que la dueña de la casa, había comentado en el mercado, que el domingo irían a comer todos fuera porque se casaba la nieta, y al terminar pasarían por su casa a tomar café, para darle a la joven medio millón de pesetas, como regalo de boda.
¡Poco podía imaginarse la pobre mujer, de que había alguien espiando para poder robar en su casa!
Por eso no está de más tomar precauciones. No comentar las cosas en público y seguir los consejos que cada año, suelen darnos a través de los medios de información.
Siempre es conveniente tomar todas las precauciones posibles. Puerta blindada con marco también blindado. Una alarma, si es una casa aislada y una caja fuerte si hay muchas joyas en ella.


Sería maravilloso que no hubiera delincuencia. Esto pensamos todos. Pero en un coloquio de la radio, el locutor hizo este mismo comentario, a lo que un policía y un detective le contestaron:
“Se frustraría un gran negocio. La delincuencia mueve un gran negocio”.
No harían falta: Jueces, policías, detectives, vigilantes, porteros, puertas blindadas, cajas fuertes, alarmas, etc. Etc.
¿Sorprendente? Sí, a mí me sorprendió. Pero al pensarlo me di cuenta de que tenían razón.
Texto: Gloria.
Fotos: Pixabay, images.teinteresajpg, arquis.comjpg

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