De ruta por los Países Bálticos con lluvia y sol

Lituania, Letonia, Estonia y una pequeña incursión en Finlandia, (Helsinki), fueron los lugares de destino del grupo de Coia este inicio de verano. Fuimos 55 entusiastas de los viajes culturales que, como es habitual, quedamos fascinados por estos países, sus gentes, paisajes y gastronomía.
La primera parada en Vilnius-Lituania

Llegamos en vuelo charter directos desde Santiago. Más de 200 gallegos fuimos en el vuelo para conocer los Paises Bálticos. Coincidimos con otros compañeros de distintos centros culturales. Con lo cual, seguimos oyendo hablar español y gallego con mucha frecuencia. Siempre me fijo en este detalle porque, y así lo creo a pesar de todo, el idioma español es tan universal, que allá donde vayas lo oirás hablar. Hago esta polémica reflexión, para desmitificar el mito de con “inglés” el mundo te entiende. Pues yo añado, todo es cuestión de la economía que impere en el mundo. Pero tenemos un idioma, entre otros, que lo habla mucha gente, y no por cuestiones económicas, sino culturales. Después del inciso, les comento mis impresiones del viaje.
Una crónica muy subjetiva.

Cuando digo que les comento mis impresiones del viaje, les quiero decir que es mi opinión, mi visión personal, lo que les narro. Mucha gente no estará de acuerdo conmigo, como debe ser. Pero como soy yo quien escribe el relato, pues me permito hacerlo a mi manera. No entraré en detalles históricos, ni datos tediosos, que eso ya está en internet, sino en paradas concretas y lugares que, por lo que sea, me conmovieron, me llamaron la atención o, simplemente me parecieron que tienen algo especial.
Nuestra primera parada fue en la capital de Lituana: Vilnius: una de las ciudades con un amplio casco histórico y buenos precios en casi todo. Recuerdo la pastelería-chocolateria donde, con un grupo de amigas, gozamos de un chocolate caliente de primera. Es una ciudad donde el paseo es todo un placer. En el castillo de Trakai  viajamos a la Edad Media. Un castillo que me recordaba a mi “Exin-Castillo”, uno de los juegos de construcción de mi infancia.

La  morbosa Colina de las Cruces.
De camino a Siauliai, realizamos una parada en un lugar curioso y un poco siniestro, para mí: La Colina de las Cruces.

Es un lugar extraño, casi folklórico, donde queda evidenciada la buena fé de las gentes e, incluso, una manera de dejar una huella para siempre. Entren en el enlace y verán que lugar tan extraño. Yo, como el resto, también dejé mi cruz con mi nombre, como todos los que dejan ahí esa cruz con sus nombres o, simplemente, una petición. ¿Tanto necesitamos dejar nuestra huella por donde pasamos? Aunque la historia del lugar va asociada a la resistencia contra los soviéticos,  una reafirmación nacionalista. Hay quien lo llama “la Meca de los Lituanos”.

Riga: la capital de Letonia: historia y dignidad

Riga  (ver video del enlace), guarda aún la huella de los tiempos soviéticos en los viejos tranvías o trolebuses, edificios tristes y feos en los barrios obreros, y una espléndida plaza que siempre fue “la Plaza de la Libertad”, aunque a lo largo de su historia le hayan puesto el nombre del dictador de turno. También sus barrios de “Art Nouvou“.  Pero si van a Riga no se pierdan el paseo en barquito, a pesar del miedo, por sus canales, o el Mercado Central, ubicado en los antiguos garajes donde se guardaban los zeppelines. Y de camino a Tallin-Estonia- hagan parada en el Valle del Gauja (aún en Letonia), o Parnu, la capital de verano.

Tallin -Estonia- “La ciudad de los daneses”
Eso es lo que significa el nombre de esta ciudad, que nos hace vivir en un decorado perfecto de la Edad Media. Su Plaza Central es una de las más bella que podrán ver. Visiten todas sus catedrales, en especial la ortodoxa de Alexander Nevsky, con sus bellísimos iconos. Siempre me gustaron mucho estas catedrales. Pero la visita no queda completa sin pasar por el Museo Etnográfico “Rocca-al-Mare”, al aire libre. Podrán ver cómo vivían aquellos campesinos del Medievo en el campo , bajo el yugo de los señores feudales que, por cierto, eran alemanes. En este parque asistimos, y participamos, en un acto fol de canciones y juegos de aquellos tiempos. Fue realmente bonito. Y para entrar en calor, nos fuimos después a la cantina a tomar un buen “Vana Tallinn”,licor delicioso típico de la zona  que ya bebían los campesinos medievales. Sana tradición que se mantiene, y es mano de santo para quitar el frio y librarse de los catarros. También se puede acompañar con té negro.

Fue el  “Festival de la Canción”donde los letones, usando la música, reafirmaron su propia identidad como país. Algo digno de ver y escuchar si van a este país. Una de las formas más bellas, a mi entender, de reivindicar lo que  es propio e insustituible de las gentes que conforman una nación.

Helsinki: Los ricos del norte.

Fue una pequeñísima incursión de mediodía la que hicimos en la capital finlandesa. El trayecto en ferry, de dos horas, fue divertida y amena. Un ferry de 9 plantas, lleno de gentes del norte, con muchos niños que no gritaban (algo que me llamó mucho la atención), gentes delgadas y bastante bien educadas, aunque tampoco reian demasiado. Pero la música sí estaba presente en un pequeño escenario, en la planta donde iba yo. Dos jóvenes, con voces preciosas, amenizaron el regreso.
Poco vimos de Helsinki, lo que dá de sí  un recorrido en bus. Pero recuerdo sus altos precios, una comida riquísima, con un salmón a la altura del país y un mundo lleno de tiendas, muchas gentes rubias y trasatlánticos  impresionantes. Una ciudad diferente a las anteriores, más globalizada, con muchas tiendas y más bullicio.

Al día siguiente regresamos a Vigo, después de vivir la experiencia de convivir 55 personas , visitando unos países hermosos, con bosques por todas partes y gentes educadas y con una dignidad de primera. Mi agradeciemiento y reconocimiento al buen trabajo que realizaron las guias de Lituania, Letonia y Estonia, incluido el cubano simpático que nos llevó al parque etnográfico. Y un reconocimiento especial a Tamara, nuestra guía-acompañante que supo coordinar bien al grupo, y dar soluciones y respuestas en todo momento. Y tampoco me olvido de Javier, que vino con nosotros desde España. Un tío simpático e inteligente que amenizó esos momentos tediosos del viaje , además de darse alguna que otra carrerita para ayudarnos con los sellos, las postales, o ir por algún móvil olvidado.
Lo que aprendí.

Siempre que viajo intento hacer una reflexión de lo que aprendí y me reportó el viaje.Sí, porque yo intento no ir de turista sino de viajero. Los Paises Bálticos me enseñaron la grandeza de la dignidad y la valentía ante una historia terrible, de dolor y guerras; los bosques que abrazan a sus muertos con la solemnidad de lo sagrado, las gentes, sobrias y bien educadas con amor a la cultura. Curiosamente aquí comprar libros es más barato que en nuestro país. Tampoco me olvido de la gastronomía, para mí exquisita y muy equilibrada, aunque les falte el aceite de oliva virgen extra. Digo esto, porque las ensaladas, los quesos y el yogur, siempre estaban presentes en el plato. Y los postres, con las mermeladas de las frutas que dan los bosques. Quiero apuntar un dato curioso, y es que en los mercados vimos las mejores cerezas del Valle del Jerte, de España, que se vendían entre 2,50 a 3 euros. Fruta que los turistas, en especial los chinos, compraban con pasión.
Mi consejo: sigan viajando para despejar la mente, ser mejores personas y seguir aprendiendo, sobre todo a adaptarse a otras costumbres. Recuerden lo que dijo Darwin :”sólo el que se adapta sobrevive”.

! Hasta el próximo viaje!

 

Texto -Alex

Fotos – gran parte de las compañeras del viaje.

6 comentarios sobre “De ruta por los Países Bálticos con lluvia y sol

  • el 14 de julio, 2017 a las 1:05
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    Alex enhorabuena me encantó el artículo se lo envié a compañeros míos de viaje que coincidieron contigo en esos días y todos dicen lo mismo buenísimo desde luego qué expresas fenomenal lo vivido en esos días y es un recuerdo precioso para la posteridad….
    Eres una profesional como la copa de un pino, chapeau un besiño

  • el 14 de julio, 2017 a las 16:41
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    De acuerdo con Silvia, que me ha pasado muy amablemente el enlace. Comparto tu opinión resumida del viaje. Me parece acertada y objetiva. Saludos.

  • el 14 de julio, 2017 a las 23:25
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    Gracias. Espero que los enlaces que puse os sirvan para volver a recorrer los lugares que visitamos una y otra vez. Es lo bueno del viaje, entre las fotos que vemos una y otra vez, más los apuntes, es como si volviésemos a viajar nuevamente a ese lugar que nos ha gustado tanto. Saludos. Alex

  • el 21 de julio, 2017 a las 12:08
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    Buenisimo y muy real el articulo Alex del viaje a los balticos. Enhorabuena

  • el 23 de julio, 2017 a las 20:59
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    Gracias por el artículo Alex. Es otra forma de seguir recordando los detalles del viaje.

  • el 23 de julio, 2017 a las 21:03
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    Gracias a todas por vuestros comentarios. Hoy sacando unos apuntes leí algo muy curioso sobre la llamada “Puerta de la Aurora” en Lituania, donde está esa Virgen negra encima de una de las puertas de entrada a Vilnius. Es de las pocas Vírgenes que aparece sin el Niño en los brazos. Tan curioso y especial es el icono, que hay reproducciones de él en distintas iglesias en París o el Vaticano.

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