Todas las ciudades tienen un alma

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Todas las ciudades tienen un alma, al igual que los bosques, las piedras y sus aguas.  Cada uno de nosotros podemos conectarnos a esas  fuerzas telúricas de la naturaleza, en ocasiones olvidadas e incluso, conscientemente ignoradas.
Debido a nuestra actual forma de vida, nos hemos alejado de la esencia vital que mueve cada existencia. Pocos conocen el fluido de esa Galicia profunda que se proyecta entre contraídos bosques oscuros, de ramas tortuosas y humedad permanente.
El poder de cada árbol resulta tan inmenso, que el simple acto de abrazar su tronco durante unos pocos minutos, consigue calmar un dolor de cabeza, un agotamiento, incluso malestares y hasta eventuales recelos. Los árboles poseen la capacidad de equilibrar ciertas energías negativas que segregamos y nos invaden.
Lamentablemente, en la actualidad, la mayoría de  parques,  jardines y otros lugares de recreo, se encuentran invadidos por caminos asfaltados, escaleras y charcas artificiales.  Columpios y toboganes para solaz de criaturas, y bancos de argamasa para refugio de sus padres.
Esa no es la naturaleza de la que hablo, llena de papeleras, flores y arbustos dolientes entre cementos y fuentes simuladas.
Los niños ya no juegan porque, como bien dice mi padre: “Tienen más juguetes que deseos”.  Un observador atento podrá descubrir como les entretienen cuatro latas abandonadas, algunas piedras y pequeños palos, de los que se valen, para construir  su ya poco inquieta imaginación.
Por todo ello es fundamental recuperar el contacto con esa parte olvidada. Y así, el agua de esas fuentes que brota entre piedras; y bebida según la pare la tierra; modifica en nosotros, estados físicos y de ánimo.
Al haber perdido el pulso de la naturaleza, olvidamos escuchar sus crujidos, sus lamentos y  complacencias… ¿Cuánto hace que no te pierdes entre una profunda arboleda, permitiendo que te inunden sus esencias, acariciado por el rumor de esas hojas, que tan  bien conoce el viento?
Ya  no  pisamos con los pies desnudos, ya no descargamos nuestra ponzoña psíquica, para equilibrarnos, conectando a una realidad olvidada, a través de la tierra, que siempre aguarda y acoge, compasiva y placida.

Miguel A. Méndez González

7 comentarios sobre “Todas las ciudades tienen un alma

  • el 18 de julio, 2015 a las 8:34
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    Todas las ciudades tienen un alma

    Poesía en prosa. Un relato encantador que regalas al alma. Cuantas verdades esconde, cuantas verdades nos muestra.

    Felicidades Miguel.

  • el 18 de julio, 2015 a las 11:00
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    Energías olvidadas de una Galicia que nos abandona poco a poco.

    Saludos afectuosos. J.

  • el 18 de julio, 2015 a las 20:17
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    No sabía que los árboles te quitaban las enregías malas si los abrazas. A ver cuando sale la suegra.

    Un saludo.

  • el 18 de julio, 2015 a las 20:50
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    Hasta los bosques no parecen cono eran cuando yo de pequeño. buena descripcion de nuestra terriña galega.

    Saludos

  • el 18 de julio, 2015 a las 22:55
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    Un relato entrañable, que envuelve y transporta a un sin fin de recuerdos.
    Me gusta Miguel.

  • el 20 de julio, 2015 a las 13:11
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    Los árboles siempre han sido mi mejor medicina, siempre que tengo algún problema o preocupación primero salgo a caminar por la playa, después para terminar dirijo mis pasos hacia el monte y me abrazo con fuerza al árbol más centenario y le cuento mis penas.Después me siento apoyando mi espalda sobre su tronco y deslizo mis piernas sobre la tierra lo mismo que hacen sus raíces “eso me hace sentir bien y me siento protegida” y si quieres sacar toda la ira y rabia por el daño que te han hecho lo mejor de todo es ir al monte y sin que te vean abrázate a un árbol y chilla lo más fuerte que puedas verás como la tensión desaparece y el alma se libera de la carga.
    Enhorabuena por el articulo
    Atentamente
    Guadalupe Aguilera.

    • el 20 de julio, 2015 a las 14:47
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      Efectivamente Guadalupe, ese era exactamente el mensaje que con tanta sabiduría has sabido recoger de mis notas. Yo lo descubrí de manera accidental… O quizá no tanto.
      Hace muchos años que me pierdo por los bosques de Galicia, y dejo que estos me hablen; una vez lo hicieron para contarme todo lo que sé. La experiencia de sentarnos en la profundidad de un bosque permitiendo que brote de la tierra su esencia mas oculta, para abrazarnos y susurrar secretos ya escuchados aunque pocas veces advertidos.

      Estela pronto regresará “Mi Suegra Elvira”

      Gracias a todos por vuestro apoyo.

Comentarios cerrados.