La Primera Comunión de Julito

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Julito es el hijo pequeño de mi cuñada Marichu. Nació a destiempo y como tal, es maleducado, caprichoso y consentido; ha llegado a convertirse con el paso de los años, en un pequeño tirano.
-Este niño tiene el mismo carácter que el difunto de su abuelo Andrés… Dios lo tenga donde se merece… Madre que lo parió.
-Por favor, Roberto, tengamos la fiesta en paz… Si te oye mi madre.
-Tu madre está feliz.  Desde que el pasado invierno se recuperó de la gripe no sale del bingo acompañada del viejo ese que le cura los atrasos… Camilo…
-¡Roberto!
-Pero si es verdad… No lo queréis ver, pero la realidad es obstinada. Tu madre es una ludópata irrecuperable. Una viciosa de los cartones del bingo y de los hombres.-Mira… -Responde Marichu a punto de llorar- No quiero que hables así de mi madre. No soporto esa manera que tienes de criticarla y ensañarte.
-Binguera y jodida. Porque tu madre es muy jodida.
-Vámonos cariño –Dice Marichu cogiendo de la mano a su pequeño tirano vestido de primera comunión.
-Huir de la realidad no la evita.
-¿Roberto, has bebido? –Pregunta Charo acercándose.
-Si, desde hace meses, vivo en un continuo estado de “alicoramiento” para poder soportar a tu hermana.
-No sabía que tuvierais problemas.
-El único conflicto de nuestras vidas es mi suegra…
Los dos contemplan a Elvira, que luce resplandeciente un sencillo traje color salmón, acompañado de zapatos en raso del mismo tono, y bolso haciendo juego; coronada toda ella por una inmensa pamela blanca y guantes del mismo tono.
-Parece la cabecera de Falcon Crest. La pamela le tapa la cara y como no ves las arrugas, te olvidas que nació antes que  la playa de Samil tuviese arena.
-Roberto, no me gusta ese tono para referirte a mi madre.
-No hablo de tu madre, Charo, estoy hablando de mi amada suegra.
En ese instante, Elvira se acerca saludando a los invitados, moviéndose sinuosa entre sonrisas y besos protocolarios.
-¿Cómo estás Elvira?
-Pues anda que tú.
-Digo que estás elegantísima, Elvira… -Responde Lidia, la más arpía de todas-  Te sienta muy bien ese color de trucha de río.
-Gracias, querida. Tú también estás muy favorecida con el tafetán. De lejos hasta parece seda, y  los volantes de la Lola Flores te disimulan muy bien las caderas…
-Gracias –Se le hiela la sonrisa en los labios-  Elvira ¿Ya tienes asistenta?
-Si, una chica de tu aldea, porque me dijeron que las aldeanas sois mucho de trabajar –Se vuelve- Bueno Lidia… Te dejo que debo saludar al resto de invitados y ya voy notando la lengua cansada.
-Besos Elvira.
-Igual para ti, querida.
-¿Maruchi te has dado cuenta? –Pregunta a su hija en cuanto la otra desaparece- Viene vestida con ropa del mercadillo.
-Mamá ¿Tú que sabes?
-Por lo mismo que sé que “sa cambiao” a comunista y votó al partido ese nuevo de las caritas sin criar.
-¿Y eso es malo?
-Yo soy fiel a mis principios: Cristiana, decente y voto donde lo hice toda la vida.
-Mamá tu eres una intransigente y no piensas con visión de futuro.
-Tengamos la fiesta en paz –Responde Elvira- Hoy estamos aquí para que el niño reciba su primera comunión.
-Y la última –Contesta Charo.
-¿Qué quieres decir?
-Lo que quiere decir su hija
–Responde Roberto- Es que hoy día las criaturas comulgan una sola vez por la fiesta, los trajes de payaso que les ponemos, y los regalos.
-No me gusta que hables así de una celebración cristiana tan tradicional  –
Comenta Elvira acalorada.
-¿Pero usted suegra ha visto comulgar algún niño después de recibir su primera comunión?
-Las iglesias están vacías, pero no solo de niños, también de  padres
–Responde Elvira- Ahora solo los matrimonios maduros con principios cristianos y honorables llenan los domingos la casa de nuestro Señor Jesucristo.
-Amen.
-No quiero seguir hablando que vosotros sois mucho de criticar y a mi, ya sabéis que es algo que no soporto… ¿Charo te has fijado en lo fea que está la hija de Piluca y lo mal que le sienta el traje pantalón? Le hace culo de pollo. Pobre… Se nota que es la hija bastarda de un ninfómano de esos que  quemaban los bosques.  Que mala suerte ha tenido mi amiga Piluca con los hombres… ¡¡Ay señor!! Voy a darle un beso y a decirle que está monísima.

El-libro-150x150 el aliento de cristalTexto e Imagen:  Miguel A. Méndez González

Autor: “El aliento de Cristal”

alientodecristal@gmail.com

9 comentarios sobre “La Primera Comunión de Julito

  • el 12 de julio, 2015 a las 8:36
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    la familia aumenta,tenemos suegra para rato.saludos

  • el 12 de julio, 2015 a las 8:42
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    ¿Por qué se le cansa la lengua a Elvira? Ella no es mucho de criticar. ¡¡¡Conozco a tantas Elviras, mujeres contradictorias que se miran el ombligo constantemente!!!

    Un entretenido relato de humor.

  • el 12 de julio, 2015 a las 11:25
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    Yo tambien conozco a una que cuando me casé con su hijo me miraba como si se lo hubiera robado. Cuando se puso mala, fui yo la que la cuidó.
    Las suegras dan para mucho. Me rio con las ocurrencias de la Elvira.

    Estela.

  • el 12 de julio, 2015 a las 18:22
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    Esta historieta me ha hecho recordar que en todas las celebraciones aparecen los problemas que se ocultan en las familias. Las peores son las cenas de nochebuena.

    M. Jesus.

  • el 12 de julio, 2015 a las 23:36
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    Me ha gustado mucho leerlo y me ha sacado una sonrisa.
    Siga así.
    Atentamente
    Guadalupe Aguilera

  • el 13 de julio, 2015 a las 0:29
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    Querido Miguel, a la suegra Elvira ¿qué le falta por vivir? ¡Menuda trotamundos!
    Muy bueno el episodio que, con guasa, refleja mucha realidad. Enhorabuena.

  • el 13 de julio, 2015 a las 10:18
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    Gracias por vuestros comentarios, siempre generosos, siempre amables.

    Miguel.

  • el 13 de julio, 2015 a las 20:10
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    Enhorabuena a Miguel por la cantidad de seguidores que tienen sus escritos. La verdad no me sorprenden, pues están escritos con mucha gracia e ingenio.
    Gracias por los buenos momentos que pasamos leyéndolos.

  • el 15 de julio, 2015 a las 10:41
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    Me encanta la suegra Elvira, aunque tiene sus toques exagerados, refleja muy bien un tipo de mujer egoista y criticona que podemos verla en cualquier esquina.

    Enhorabuena Miguel.

Comentarios cerrados.