Comentario sobre Adan

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El hecho de que todos seamos Adam se debe a que las mujeres y los hombres al tener las mismas funciones ambos, de cazadores, recolectores, distribuidores, cuidadores del hogar y educación de los hijos, las tensiones, ansiedades e insomnios serán sufridos por los dos. Al hombre le viene muy bien el machismo de la mujer. Con ello él libera carga, mientras la mujer la adquiere. La mujer adquiere su independencia a través del trabajo remunerado. Piensa la mujer que se libera de la dependencia del hombre y es cierto en parte, ya que en una sociedad de consumo e inseguridad en el trabajo, el aporte de dos ingresos es una garantía de seguridad, aunque también hace que el hombre se descuide y no se esfuerce tanto en la mejora continua de si mismo, ni de sus conocimientos.
Hasta ahora el papel del hombre y la mujer estaban claros y bien definidos. El primero cazaba, recolectaba y traía los resultados a casa, donde la mujer distribuía, ordenaba la casa, cuidaba y educaba a los hijos. De esta forma la mujer trabajaba sin remuneración pero estaba más protegida y menos expuesta a las tensiones externas. El hombre sentía una cierta satisfacción al mantener a su mujer en casa cuidando del hogar y le obligaba a superarse cada vez más con objeto de aportar los ingresos necesarios para un decoroso mantenimiento del hogar y que su mujer se sintiera orgullosa de su marido. Esto daba a la unidad familiar mayor firmeza, evitando muchos divorcios. Hoy es la mujer la que plantea el divorcio y muchas veces por desacuerdos de convivencia sin importancia. El hombre en este aspecto soporta mucho más y raras veces plantea la separación.
Hoy en día la mujer es mucho más independiente debido a su mejor preparación y a que aporta iguales o parecidos ingresos al hombre y no tiene que soportar el comportamiento indecente de un mal marido.
No obstante la mujer no debe engañarse, en lo sucesivo veremos como la mujer va a padecer las mismas enfermedades que el hombre, ya que iguales condiciones proporcionan resultados parecidos. Con querer realizar las tareas del hombre, la mujer no sale ganando, al contrario se echa encima una mayor carga de trabajo, tensión y responsabilidad.
La naturaleza ha destinado a la mujer la misión de ser la propagadora de la especie y por lo tanto la responsable de seleccionar el macho con el que quiere procrear. Normalmente no es el hombre el que se enamora de la mujer, sino la mujer la que consiente en el amor e interés del hombre.
Por lo tanto la mujer es el ser destinado a soportar el mayor peso y sufrimiento dentro del seno de la familia.

Texto: Miguel Correa Nogueira

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Foto: http://www.pic2fly.com