“Matando las ideas”

matar-las-ideas1Como actividad complementaria del curso de “Psicología Práctica para la Vida” que vengo impartiendo todos los martes de 18:30 a 20:00h, en el Centro Sociocomunitario de Coia-Vigo, ahí va una reflexión…

Matando las ideas
Somos expertos en el arte del auto-engaño. Cuando tenemos ideas nos dedicamos, muchas veces, a matarlas de mil y una formas. Todas las ideas deberían ser bienvenidas y tener su oportunidad, concederles que pueden ser viables hasta que se demuestre lo contrario.
Psicologia4Con nuestro propio lenguaje empezamos a dinamitar a base de “peros” nuestras ideas, en muchas ocasiones casi, casi antes de que nazcan. La ristra de excusas “Pero es que…” “Sí, pero…”, “El problema es que…”, “pero y si sale mal…”. Con la palabra “pero” fijamos nuestra atención “en lo que no va a funcionar” y ahí nos quedamos, ahí muere la idea, porque decidimos ver tantos problemas que cualquiera no se desanima…
Además de estos “peros”, añadimos nuestro juicio y sentencia con frases como: “no va a funcionar”, “es complicado”, “es imposible…”, “no se puede…”. De esta forma seguimos olvidándonos de la idea y avanzando hacia su muerte prematura.
Psicologia1Por si fuera poco, si necesitamos un “cómplice”, alguien que nos ayude a desanimarnos con nuestra idea, nada mejor que contársela a otra persona, sobre todo si se trata de alguien inseguro, conservador o que no comparte nuestros mismos valores. Si lo que queremos es oír “peros”, “juicios a la ligera” y “mil y una razones de por las qué nuestra idea no funcionará”, cuéntasela a alguien más.
Una idea también se muere cuando nos rendimos y sucumbimos al miedo, cuando estamos convencidos y nos creemos que no somos capaces o que es demasiado riesgo. Así que nos decimos que mejor quedarnos en lo seguro… El miedo es un maestro que nos enseña dónde están nuestras debilidades e inseguridades, y nos brinda la oportunidad de mejorar.
Psicologia3El desánimo viene otras veces por el pensamiento de que una idea saldrá “perfecta a la primera”, cuando sabemos que eso es casi imposible. La idea hay que “irla llevando” sin pasarnos con un exceso de “prudencia y reflexión”. Asociada a esta idea está el convencimiento de que hay que esperar el “momento perfecto”, o, lo que viene a ser lo mismo, dilatarla y dilatarla para un día y una hora ideales, cuando los “astros nos sonrían”.
Psicologia2Podemos matar una idea además con la “necesidad de aprobación”. Esto nos hace especialmente vulnerables a las opiniones y juicios que hacen otras personas sobre nuestra idea. Si sólo salimos a encontrarnos con los “me gusta” no vamos a conseguir aportar nada nuevo y si nos dejamos abatir por los “no me gusta” corremos el riesgo de terminar por desanimarnos y frustrarnos.
Dadle una oportunidad a vuestros pensamientos y no seáis vosotros los que matéis vuestras ideas…

MonicaPsicologiaMónica Calvo Serrano

Monitora “Psicología Práctica para la Vida”

Fotos: Carlos Cordero