“La Cigüeña”

Cigüeña-Abuela no quiero más bocadillo –Dice Julito a su abuela Elvira.
-Venga, cariño, termínalo  y nos vamos al parque.
-¿Abuela, las palomas blancas hacen caca blanca?
Pero ¿De donde sacará esta criatura todas esas preguntas tan raras? Se dice Elvira mientras le limpia los mocos.
-Abuela ¿Qué comen los fantasmas?
Elvira sabía por experiencia que si un niño comienza su batería de preguntas extrañas, la mejor manera de cortarlo es contestarle con respuestas lógicas, pero que no comprenda.
-Los fantasmas no comen, Julito, son entes abstractos de la naturaleza sin entidad física.
-¿Qué?
-Venga, termina de una vez y no hagas más preguntas.
-Abuela  ¿Por qué no me cuentas como naciste?
-Bueno, yo nací hace mucho tiempo…
-Eso ya lo sé; dice papá que hace tantos años que naciste, que en aquella época, el circo romano de Mérida, todavía era una casa de citas ¿Qué es una casa de citas, abuela?
Elvira se muerde la lengua, pensando que Roberto cada día es peor persona… Decirle esas cosas al chiquillo… Por favor.
-Tu papá no se acuerda que a mi me trajo la cigüeña desde París –Comienza Elvira.
-Que lejos…
-Me trajo colgada de su pico, en una hermosa bolsa de seda. Volando, con sus grandes alas blancas, mientras atravesaba ciudades y pueblos para depositarme suavemente en casa de mi mamá.
-Que bonito abuela…Y mi mamá, mi mamá  ¿Cómo nació?
-Otra cigüeña la posó con mucha ternura, durante una cálida noche de verano a la puerta de mi casa. Venía en una hermosa caja de madera, forrada de terciopelo y oro, adornada con incrustaciones de  plata.
-Que bonito… Como me gusta esa historia ¿Y mi papá como nació, abuela?
-Tu papá… Bueno, a tu papá lo abandonaron en un galpón metido en una cesta de huevos. Lo encontró tu otra abuela cuando salió a echar de comer a las gallinas. Como no sabía que era, y le pareció algo tan espantoso, le estuvo dando con un palo hasta que al fin descubrió que era tu padre.
-Como me gustan esas historias abuela… Que bonitas son. Pero entonces ¿En nuestra familia nadie parió  en el Hospital Xeral de Vigo?

el aliento de cristal

Texto:  Miguel A. Méndez González.

Autor “El aliento de Cristal”

6 comentarios sobre ““La Cigüeña”

  • el 1 de marzo, 2015 a las 12:02
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    La suegra Elvira tiene nieto. Se parece a ella…. Bonita historia.

    Ana.

  • el 1 de marzo, 2015 a las 14:27
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    Hola Miguel , me ha gustado mucho leer esta historia porque es muy entretenida y con este día lluvioso te saca una sonrisa.
    Atentamente
    Guadalupe Aguilera.

  • el 1 de marzo, 2015 a las 19:30
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    A todo hay quien gane… Abuela lista pues el nieto más todavía.
    Muy bueno, Miguel. Hasta la próxima historia.
    Mary Ángeles

  • el 2 de marzo, 2015 a las 16:03
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    Cuando vi la cigueña pense que no era una historieta de Elvira, me rio mucho y me gusta porque protesta y critica mucho.

    Un saludo Miguel.

  • el 2 de marzo, 2015 a las 22:13
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    Esa suegra tiene mucha gracia, se hace muy corta. Espero seguir leyendo más. Necesitamos mucho humor.

    C.

  • el 5 de marzo, 2015 a las 7:51
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    Gracias a Guadalupe, Ana, Estela, M. Ángeles, Catalina y a los anónimos que os gusta y estáis ahí para apoyarme. También a los que entran en la página web, son muchas las visitas.
    Gracias de nuevo a todos por vuestro apoyo a la histérica de mi suegra.
    Leo siempre todos vuestros comentarios y los agradezco.

    Miguel.

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