La Mirada Milenaria

PastoresMaría la pastora, en las arrugas de su rostro llevaba escritos cada padecimiento de su vida.    Muy pobre y sin familia; se cubría con su capa de pieles, arrastrando a diario sus ovejas, hasta las praderas del olvidado castro.
Pasaba cada jornada contemplando la aldea extendida a sus pies, mientras recogía todo lo bueno de la tierra: hierbas y plantas sanadoras que guardaba entre sus ropajes. La aldea para ella era un lugar mágico que colmaba su vida, rodeándola de bosques extendidos por  semillas que arrastraban las tormentas; a través de sus arboledas hechizadas, donde el silencio parecía arrullar. Todos los días eran idénticos y también todos resultaban diferentes.  Las horas que permanecía cuidando su rebaño, las empleaba en mirar los cielos y los labrantíos, recibiendo sabiduría; pues era conocedora que al escuchar, se anuncia lo que ha sido preparado para cada uno.
La anciana pastora ocupaba parte del tiempo, fabricando confitura de frutas silvestres, licor de manzana y canela, ungüentos curativos o recolectando miel.  Pero la base de todo, eran sus quesos.  En aquellos tiempos se consideraba a los pastores muy importantes. Ellos asumían la capacidad de elaborar queso para que todos tuvieran algo que comer, pudiendo saciar el hambre en momentos de escasez.
-Cada dos cantaras de la buena leche de mis ovejas, sale un kilo de aromático queso  –Comunicaba a quien escuchase-.
Algunos de sus quesos los rodeaba de espadaña mientras a otros incorporaba frutos secos, recolectados durante la estación y guardados  en grandes cuencos de barro, de los que sacaba con cuchara del mismo material cocido:
-El esmero es una maña que no hace ruido.
Su cremoso queso salía de una misteriosa receta; mientras el sabor inconfundible, se obtenía de las plantas silvestres y las hierbas de los pastizales con las que se alimentaban sus ovejas: Hierba buena, brezo, mirto y olorosas flores…
Durante los duros meses de invierno, comían heno, perfumado de matices, que ella recogía y guardaba al final de cada verano. En ocasiones miraba a sus animales y les hablaba mientras ellos a su vez la contemplaban…
-Cualquiera podría sobrevivir con una oveja… las ovejas te hacen compañía, te dan leche, y cuando la necesitas… tienes su carne.
Nadie conocía la verdadera vida de la pastora. Hasta los más ancianos no recordaban como había llegado a la aldea, o quienes habían sido su familia; pues lo que de ella conocían era cuanto tenían delante: una anciana extravagante que pastoreaba y poseía los nobles secretos de la sanación y el despego material.
-¿Cuántos años tienes María?
-Más de los que tú pudieras contar. –Respondía  siempre a quien preguntase.
Aquel frío invierno, la anciana pastora enfermó. En la pequeña aldea reconocieron su momento. El instante de abandonar este mundo para ser acogida en ese otro que la aguardaba.
Pero en aquella tarde de lluvia y tormenta, desde lo alto del castro, María contempló su propio entierro, esperando regresar, como eternamente hiciera; y romper así otro tiempo; quizá otro espacio, protegido siempre por su inescrutable… MIRADA MILENARIA.

Fotos: https://www.flickr.com

Texto: Miguel A. Méndez González

El-libro-150x150 el aliento de cristalautor: “El aliento de Cristal”

alientodecristal@gmail.com

5 comentarios sobre “La Mirada Milenaria

  • el 8 de febrero, 2015 a las 12:08
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    Es una pena que la rica pastora se marchara de este mundo sin dejar escrito todo su conocimiento, para que sus paisanos pudieran seguir mejorandolos. Afortunadamente hoy muchos conocimientos están divulgados para que los seres humanos podamos utilizarlos. Muy bonita historia.

  • el 8 de febrero, 2015 a las 20:11
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    El relato de hoy es diferente a lo que nos tienes acostumbrados. Me gusta.

  • el 9 de febrero, 2015 a las 14:17
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    Hola Miguel, lo que ha escrito es precioso, me ha gustado mucho.
    Atentamente
    Guadalupe Aguiera.

  • el 9 de febrero, 2015 a las 22:24
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    Bonito relato el de la pastora. Pero tengo que decir que echo de menos a esa suegra Elvira. Espero leer más sobre ella porque me hace reír, y necesitamos muchas risas.
    Un saludo.
    Ana.

    • el 10 de febrero, 2015 a las 16:44
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      Gracias a todos por vuestros comentarios. Podéis seguir leyendo mis entradas pinchando en GOOGLE : ALIENTO DE CRISTAL.

      Encontrareis artículos, frases y por supuesto MI SUEGRA ELVIRA, con nuevos relatos.

      Un saludo a todos

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