“La primera dama”

Primera-DamaMi suegra se ocupó poco de sus hijos. Desde siempre contó con dos asistentas y una cocinera, y entre ellas, además de guisar, planchar y la limpieza, se encargaban también de criar a los chiquillos.
-Cuantos sinsabores y quebraderos de cabeza –Dice con sus brazos cruzados debajo de los pechos para reafirmar sus palabras- Cuantos sufrimientos para sacar a mis cachorrillos adelante.
-Pero suegra, si a usted los niños la entretenían poco.
-¿Que quieres decir?


-Que se encargaban sus asistentas, porque usted era de mucha calle y poca casa.
-Tenía demasiados compromisos desde el instante que nombraron a mi difunto esposo Andrés, director general de una de las sucursales de la Caja de Ahorros Municipal de nuestra querida ciudad –Respondió mi suegra apoyada por una gran dignidad-
Me veía en la obligación de acompañarlo a comidas, cenas, y actos sociales, como primera dama de la sucursal bancaria, en representación del propio cargo.
-Que recuerdos tan bonitos –Dice Charo nostálgica- Cuando nos vestías con aquellos lazos, llenas de puntillas, con los zapatitos de charol y las braguitas de encaje…
-Si, yo tambien lo recuerdo… –Replica Maruchi- Todas las niñas se reían de nosotras.
-Como han cambiado los tiempos… Ay que pena. No os he dicho que me he apuntado a un curso de ordenadores.
-Se dice informática.
-Bueno de informática de los ordenadores para aprender a chatear.
-Mamá ¿Pero para que quieres aprender a chatear? –Pregunta Charo.
-Para conocer gente, que me siento muy sola.
-¿Ya no sales con Rosario y Milagros?
-Quita…Se han vuelto unas beatas y pasan el día de novena en novena, rezando rosarios y metidas en Cáritas Diocesana recogiendo ropa y donativos.
-Suegra ¿No se habrá echado otro novio? –Pregunta Roberto.
-No… Bueno… –Se sonroja- Estoy conociendo a los pocos, a un muchacho muy agradable que me acompaña a casa.
-¿Cómo que un muchacho, mamá?
-Calla coño ¿Es que no puedo salir con un chico mas joven?
-¿Pero cuantos años tiene? –Pregunta Charo asustada.
-Tres menos que yo… 63
-Mamá, tu tienes 76.
-Marunchi, me pone muy nerviosa hablar contigo, y no me gusta como te vistes últimamente… –Replica Elvira intentando cambiar de tema- Además no te cuidas el cutis.
-Mamá ¿Pero que dices?
-Lo más importante para una mujer es el cutis… Si yo no hubiera tenido cutis, tu padre que fue director general de una sucursal de la Caja de Ahorros Municipal de nuestra ciudad, no se hubiera fijado en mí…
-Respire…Suegra.
-Que mala persona eres Roberto.
-Pero quien la quiere a usted más que yo… Aparte de sus novios –Se acerca para besarla.
-Roberto. Eres un libidinoso, un lascivo y un impúdico.
Sus hijas Maruchi y Charo se miran. Desde que murió su padre, Elvira se ha echado a los hombres. Este sería el cuarto novio oficial en poco más de tres años.
-Milagros ha comenzado a llamarla “La falsa moneda” -Comenta Maruchi al oído de su hermana Charo.
-¿La falsa moneda?
-Si mujer, ya sabes…Porque de mano en mano va y ninguno se la queda.

El  Aliento de CristalFirma

Miguel A. Méndez González

Autor de “El aliento de cristal”

Foto: Banco de Imágenes y Sonidos

7 comentarios sobre ““La primera dama”

  • el 10 de enero, 2015 a las 11:30
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    Me gustan los artículos y quiero regalar el libro a mi madre pero no lo encuentro. Podría alguien decirme como conseguirlo. Gracias

    Alberto.

    • el 10 de enero, 2015 a las 21:01
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      Hola Alberto, referente a la pregunta que nos haces sobre como conseguir el libro de Miguel A. Méndez, -colaborador de nuestra Revista-, decirte que te puedes poner en contacto con él a través del siguiente correo: alientodecristal@gmail.com

      Un saludo
      Redacción

  • el 11 de enero, 2015 a las 23:07
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    Las situaciones y los comentarios en los que se ve envuelta esta familia me traen recuerdos de mi adolescencia porque la madre de mis dos amigas era igual que esta suegra, pero también estaba su hermana que le gustaba darse de grande y compraba más de lo que se podía permitir.Cuando las facturas llegaban a casa y el marido protestaba ella lo humillaba y le echaba la culpa por no traer más dinero a casa, le decía que era un inútil porque otros llevando menos años que él trabajando en la sucursal bancaria ya eran directores. Al final el pobre del hombre se vio obligado a echar mano de un dinero que no le pertenecía para pagar las deudas de su esposa y lo despidieron.
    Son anécdotas que han sucedido en nuestra España.
    Le felicito una vez más por sus relatos que nos recuerdan situaciones ya vividas.
    Atentamente
    Guadalupe Aguilera.

    • el 12 de enero, 2015 a las 18:57
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      Muchas gracias Guadalupe por tus comentarios.
      Aunque mi suegra Elvira es un personaje de novela, sí, es cierto que conocemos demasiadas “Elviras,” simpáticas, contradictorias, sugerentes, persuasivas, carismáticas y por supuesto aborrecibles.
      Me alegra que disfrutéis con estos relatos de humor.
      Gracias Alberto, y como siempre a Carlos por su afecto.y buen hacer desde la revista..

      Miguel.

  • el 12 de enero, 2015 a las 20:15
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    Divertidísimo tema para hacer una pieza de teatro ,estilo hermanos Quintero,a pesar de que esas situaciones ,eran reales en los años 60 , 70 y anteriores,y si me apuran un poco ,aun hoy, queda alguna ELVIRA de ese estilo,muy propio de la burguesia de entonces .
    Gracias por compartir con todos nosotros ,su imaginación .

    Un saludo.

  • el 14 de enero, 2015 a las 11:27
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    ELVIRA es una caja de sorpresas; nos va resultando familiar y agradezco el buen rato que me hace pasar.
    Recordando tiempos de la niñez, me doy cuenta de que en mi barrio también había personajes que me llamaban la atención porque sus comportamientos sobresalían en muchos aspectos que, con los años, supe calificar.
    En fin, es nuestra sociedad del pasado y de la del presente mejor no hablar.
    Enhorabuena, Miguel.

  • el 16 de enero, 2015 a las 12:16
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    Me gustan estos relatos porque están muy bien contados y, además, reflejan una España y personajes propios de antes y ahora también. Pero animo a Miguel a que nos intercale relatos también del suegro. Esos señores que a los 68 se tiñen el pelo de rubio, van de sex-simbol y “arrasan”, según ellos. Así completamos el cuadro de este mundillo de ser humano que, tantas veces, es patético y ridículo. Un saludo y gracias por estos divertidos relatos. Alex

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