“La cena de Noche Buena…”

Cena de NavidadDesde que murió Andrés, su mujer Elvira, la madre de mi esposa se dedica a vivir… No, por Dios, no penséis mal.  Ella es una persona afectiva, que se deja acompañar por el recuerdo constante de ese hombre que la llenó de hijos e hipotecas.

-Me mata rotundamente por dentro, por el hundimiento que siento en la vida- Nos dijo la primera navidad con lágrimas en los ojos, recordando a su querido esposo.
-Pero suegra –Comenta mi cuñado- Si le ha durado menos la pena que el hambre.
-¿Por qué lo dices?
-Pues… porque  pasa todas las noches de los sábados fuera de casa…
-He empezado a ir a la adoración nocturna.
-¿Vestida de lentejuelas?
El rostro de mi suegra comenzó a colorear como una delicada amapola, antes de responder airada:
-Roberto, perdona que te diga en tu cara misma, en este mismo momento… Pero desde que te casaste con mi hija no la veo feliz.
-Pues no estará feliz, pero ha engordado 23 kilos.
Era nochebuena, y ya sabemos que sucede en las reuniones familiares: Rencillas acumuladas durante años surgen de pronto y las cenas terminan como no debieran.
-Mira Roberto-  Dice mi mujer fina y elegante para no ser menos…
Que ya sabemos lo que hay; y en todas las casas se cuecen garbanzos.
-Habas…
-¿Qué?
-Se cuecen habas.
-Da igual… -Mi mujer estaba lanzada- Me dijo Lola la del tercero, que a tu hija cuando se fue a la feria de Sevilla, se puso unos claveles naturales en el pelo y le echaron raíces.
-¿Qué quieres decir? –Pregunta Maruchi, la hermana de mi esposa- ¿Que mi hija no se lava?
-Bueno, todos sabemos que ella es más de cubatas… Lo del agua no le va mucho, la verdad.
-Ah, ya… Es que a tu hija le van más los penes.
-¿Los penes? No te entiendo hermanita –Responde mi esposa mirando a su hermana con dos rayos fumigadores por ojos.
-Si –Revela misteriosa Maruchi- La semana pasada la vieron con unas pililas en la cabeza paseando por el Arenal de madrugada… y al parecer, bien contenta que parecía.
-Iba a una despedida de soltera con sus amigas y llevaban todas, una diadema en forma de pene…
-Ya… -Tuerce el morro Maruchi- Dicen por ahí, que mi hija es más de cubatas, pero que a la tuya le van más los penes.
-Tengamos la cena de nochebuena en paz –Las interrumpe Roberto.
-Que falta de recogimiento, la noche que nació el niño Jesús, por favor… –Apostilla mi suegra comiendo una cigala mientras contempla las otras que la esperan confiadas en la fuente- Es que se está perdiendo el sentido de la Navidad… No me disgustéis  y dejad un hueco para el cordero y los postres. Que después echamos un binguito para relajarnos.
-Mamá… ¿Y la misa del gallo? –Pregunta Maruchi.
-¡Que antigua estás hija, pero si eso son cosas de viejas! –Luego se dirige a mi esposa- Oye Charo ¿Te has puesto mechas californianas en el pelo?
-No mamá, son extensiones…
-Te quedan bien –En ese instante se acerca para decirle al oído- Mira, dile a tu hija que también se haga extensiones y se quite las pililas de la cabeza, porque no quiero que anden por ahí comentando… Que la gente es muy mala… Y los trapos sucios, de siempre, hay que lavarlos en casa…
¡Venga. a celebrarlo que ha nacido el niño Jesús!

El  libro
Miguel A. Méndez González.    Autor de  El Aliento de Cristal

5 comentarios sobre ““La cena de Noche Buena…”

  • el 17 de diciembre, 2014 a las 0:51
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    Hola Miguel, una compañera de trabajo y yo leímos ” La cena de Noche Buena”. Quiero que sepa que nos ha gustado mucho, además nos echamos unas risas que fueron acompañadas con unas sonoras carcajadas.
    Le deseo mucha suerte y que pase unas Felices Fiestas.
    Atentamente
    Guadalupe Aguilera.

  • el 17 de diciembre, 2014 a las 11:37
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    Estupendo relato de humor. Cuanta falta hace reírse; hacía mucho que no me divertía tanto. Felicidades, espero continuar leyendo más, estaré pendiente. Suerte con su novela.

    Encarnación Torreiro.

  • el 19 de diciembre, 2014 a las 12:16
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    Muchas gracias a Miguel, estupendo colaborador de nuestra Revista, por regalarnos sus variados escritos que como éste, nos hace sonreír y sobre todo recordar cosas con ellos relacionados. A mi siempre me hizo mucha gracia cuando me contaban las disputas familiares de estas fechas, como la gente se complica la vida y saca a relucir los trapos sucios, precisamente cuando por todos lados nos hablan de paz y amor y nos desean lo mejor para el próximo año.

    En fin, somo así…
    Saludos

  • el 19 de diciembre, 2014 a las 13:23
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    Muchas gracia por esas líneas que me dedicáis , Me satisface que mis pequeños relatos os hagan reír, recordar y por encima de todo, disfrutar.
    Gracias Guadalupe por comentar siempre mis escritos, también a Encarnación y por supuesto a Carlos por esas palabras cargadas de afecto..
    Feliz cena de Navidad.

    Un cariñoso saludo.

  • el 20 de diciembre, 2014 a las 22:43
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    Pues menos mal que no la emprendieron con la política y con el fútbol que también son temas para estas ocasiones y como se enzarcen…¡arde Troya!
    Enhorabuena, Miguel.
    Un abrazo

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