Fin de un oficio; los sellos de caucho en Vigo

SellosCauchoPortadaMarisa y Fina Soneira Guimarey, la tercera generación de tipógrafas de la empresa familiar “Hijas de J. Nieto”, se han jubilado y con ellas desaparece un viejo oficio de nuestra ciudad: la confección de sellos de caucho.
Ellas son ya la tercera generación de esta empresa familiar que abría sus puertas allá en 1901, en la calle Eduardo Iglesias, 10 (muy cerca de la calle del Príncipe). Siempre fue una empresa donde las mujeres llevaron la voz cantante. Fue la abuela la primera en el negocio que, al cabo de los años, fue pasando a sus descendientes.
foto 2Para saber más de este oficio tan artesano y que ya no existe en la ciudad, hemos entrevistado a las simpáticas y vivarachas gemelas, Fina y Marisa, que aún conservan todas las máquinas:

¿Cómo hacéis los sellos de caucho?
Nosotros hacemos el primer paso, que es la de levantar los textos. Luego van al cajetín, donde los ajustamos. El segundo paso es meter en prensa a 140º los dos platos. Ya tenemos el cajetín con el negativo. Hay que sacarlo luego y dejarlo enfriar, para luego sacar el negativo, que vuelve otra vez a la prensa con el caucho ya precocido. Dejamos siete minutos, retiramos, dejamos enfriar y ya tenemos el sello. Todo, como ves, manualmente.
marisaVemos que tenéis sellos, sobre todo, de muchas empresas de conservas de Vigo que ya ni existen.
Sí, todas pasaron por nuestro taller. Hemos trabajado para librerías, imprentas, bancos y organismos oficiales también. Hacíamos sellos para todo el que nos lo encargaba. Pero las conserveras de Vigo fueron nuestros clientes más habituales. Hicimos sellos para “Regojo”, Frigorificos del Berbés, Albo, Rivas, Saco, Figueroa, Orbe, Cerqueira, Curbera, Antonio Alonso, Lago y Abalo de Cangas, Masó, Antonio Alonso, Mauro Alonso, y así muchos etc.

La empresa “Reyman”, por ejemplo, enviaba a una “mandadera”, que así se llamaba en la época a la chica de los recados, para que recogiese el sello. Los de  “Alfageme” venían casi a diario a por los sellos. Eran como de la familia.
Entre los muchos recuerdos que tenéis de vuestro trabajo y los clientes, ¿hay alguno especial?
Siempre hemos tenido gente muy buena entre nuestros clientes. En general, nosotros íbamos a cobrar a la fábrica. Uno de esos buenos recuerdos fue en la empresa de “Alfageme”, donde en aquel tiempo veíamos a un montón de mujeres trabajando, todas con gorras y mandiles blancos. Eran las que enlataban. También el orgullo de que nos encargaban que hiciéramos los sellos todas las entidades, fueran del signo político que fuesen, de todas las ideologías. Fuimos una empresa seria donde no había espacio para ninguna corruptela. No se hacía nada que estuviese prohibido por la Ley. Por ejemplo, en los sellos oficiales, para organismos oficiales, teníamos una autorización y sólo se hacia un sello.
¿Cuál es el sello más difícil para hacer a mano?
Sellos-Caucho22A los sellos difíciles les llamamos “chorizos”. Y eran los de contabilidad, porque necesitan muchas piezas pequeñas. También los ovalados o redondos con mucho texto oficial. Son muy complicados de hacer.
¿Cuáles son las cualidades que ha de tener una persona que se dedica a este oficio, que podemos llamar de tipografía?
Buena ortografía, incluida la puntuación. También paciencia infinita, buen gusto para distribuir el texto, ser ágiles, ordenadas y curiosas. Tener una vista de lince y manos muy ágiles. Algo así como la destreza de un buen relojero para manejar las letras y los espacios, porque se tienen que usar las pinzas. Tener buena memoria y saberse concentrar en lo que se hace.
¿Cuánto costaba una de vuestros sellos?
Desde las 3 ptas que se le cobraba a “Regojo”, hasta los 15-20 €, ya más en la actualidad.
El oficio se acaba con vosotras, ¿qué se siente?

foto 4Muchísima tristeza. Fue duro dejar esto porque hemos vivido de él tres generaciones. Pero conservamos aún todo el material. Incluso hicimos una donación temporal al museo Liste, que les gustó mucho. No creo que nadie, en la actualidad, continúe haciendo los sellos a mano. Ahora se hacen con el ordenador y productos químicos. Ya no usan caucho, sino resinas y otros productos. Nuestro oficio desaparece con nosotras.
Fina Y Marisa,  pioneras de un oficio donde fueron las mujeres de su familia quienes lo siguieron manteniendo a lo largo del tiempo. Llegó la hora de la jubilación y con ellas se jubilaron también sus sellos de caucho.

Esperemos que las autoridades competentes no dejen en el olvido y deterioro, todo este material, que tan bien han conservado a lo largo de tres generaciones las mujeres de la familia Nieto. Les aseguro que mucha de la historia de Vigo y su comarca está recogida en esos sellos donde aparecen el nombre y logotipo, de las empresas que sirvieron para hacer de Vigo este motor industrial que es.
Les dejo con una galería de fotos del compañero Paco, para que vean y admiren varias de estas piezas de museo:

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Texto: Alex
Fotos: Alex y Paco Dominguez

3 comentarios sobre “Fin de un oficio; los sellos de caucho en Vigo

  • el 19 de julio, 2014 a las 20:11
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    Comprendo que sientan tristeza; fue el trabajo de tres generaciones y, como muy bien explicas, un servicio que marcó historia en la ciudad.
    Los trabajos manuales tienen un gran valor. Ojalá todos los objetos utilizados los podamos contemplar en un museo junto con fotos y las explicaciones que estas grandes mujeres dejen.
    Mi enhorabuena a Fina y Marisa por esta vocación desarrollada a lo largo de su vida.
    Felicitarte a tí, Alejandra, por este reportaje entrañable. Y también felicito a Paco por su buen hacer.

    Mary Ángeles

  • el 20 de julio, 2014 a las 0:21
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    Gracias Ángeles por tu comentario. Me gustaria que si alguien tiene alguno de los sellos que hacían estas mujeres nos lo comentasen. Yo creo que hicieron sellos de caucho para todo Vigo. Incluso yo, que tuve una pequeña pyme, fueron ellas quienes me hicieron el sello. Un abrazo.

  • el 20 de julio, 2014 a las 0:26
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    Por cierto, quiero comentaros que cuando acabe la exposición en el Museo Liste, aún no saben si el ayuntamiento encontrará un lugar definitivo para estas “joyas” y muebles. Nosotros sugerimos el Verbum para exponer permanentemente todo. Y desde aquí hago un llamamiento a las autoridades municipales para que no dejen que se pierda este material que forma parte de la historia de Vigo. Hay espacios y museos suficientes para guardar y mostrar estas piezas únicas. Saludos.

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