El “Guasas”

El "Guasas"A lo largo de cualquier mañana puedes contemplar, como un buen rebaño de adolescentes, treintañeros, cuarentones, limpiadoras, cajeras de supermercado, ejecutivos, taberneros y alguna abuela despistada, mueven los deditos en su pantalla táctil, para permanecer integrados, dentro de la moderna manada del “Whatsapp”.
Antes llamabas al teléfono fijo y todos resolvíamos nuestra comunicación milagrosamente, con los teléfonos de casa. Servían para hablar cuando estabas en tu confortable hogar, pero si no estabas, también; solo había que dejar recado:
-Han llamado de la autoescuela, que te cambian el día del examen-.
No olvidemos que entonces también trabajábamos, íbamos a la playa, al cine, de compras… incluso jugábamos al bingo y quedábamos con nuestra novia o novio; pero todo lo hacíamos “llamando a casa…”
-¿Piluca?
-Espera que ahora se pone.
-Piluca, es la pesada de Julita – (Podías escuchar a veces sin querer).
-Te llamo por lo del curso que va a empezar en el Centro Social de Coia…

El teléfono de la familia servía para todos; y cada uno sacaba su utilidad.
-Pero ¿La niña todavía está colgada al teléfono?
-Manolo, tengamos la fiesta en paz, por favor…
-En esta casa no se puede hablar por teléfono… Coño.
-Calla, es que ha cortado con el novio y se lo está contando a su amiga Eva, para desahogar, no sea que tengamos que llevarla al psicólogo.
-¿Al psicólogo? Ay que jo… Antes te curaban las penas a guantazos.
-Manolo, por favor.
Los tiempos han cambiado mucho… A gran velocidad… tanta, que esa velocidad ahora, se mide en megas, y la fibra, ya no es la de la fruta, es la de Internet…
En estos momentos, todos necesitamos de un “Guasas” para permanecer conectados al resto de la humanidad. Una humanidad a la que ya no hablamos.

Miguel Méndez González.

5 comentarios sobre “El “Guasas”

  • el 7 de julio, 2014 a las 12:20
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    Me ha gustado mucho este relato. !Yo !no tengo guassá! y vivo de lo más feliz. Creo que lo más sensato es que cada cual sepa valorar las necesidades de comunicación que tiene y obre en consecuencia. Ayer oyendo la radio, un experto en redes sociales dijo algo que me llamó la atención y me hizo reflexionar: “Cuando no pagas nada por usar las redes sociales, sepas que el producto que les genera el dinero eres tú y tu intimidad. No hay nada gratis”. Un saludo y felicidades por el buen artículo. Alex

    • el 10 de julio, 2014 a las 5:30
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      Gracias Alex, por tu respuesta, como también a Gloria, Carlos, y por supuesto a M. Angeles.
      Yo tampoco tengo guasas, aunque bien es cierto que debo contar con un perfil en facebook por mi libro, pero del que procuro desvincularme personalmente hasta donde puedo. Quizá debido a mi edad me asustan las redes sociales, y por supuesto, soy consciente de la utilización malévola que puede derivarse de los datos que colgamos… Prudencia.
      Gracias a todos y hablemos más, como hacíamos antes. Un saludo.

  • el 7 de julio, 2014 a las 14:45
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    Hola Miguel. Muy a cuento viene lo del “Guasa”. Hoy sin ir más lejos viene en el diario que dos ingenieros han logrado “hackear” los mensajes de whatsapp. Esto dicen que viene muy bien para la policía, los juzgados… etc., pero yo me imagino que ya buscarán la utilidad partes interesadas en entrar en la intimidad de los demás para fastidiar.
    ¡En fin! que no estamos nunca libres de que unos inventos útiles sirvan para que otros se lucren o puedan hacernos daño.
    Gloria.

    • el 7 de julio, 2014 a las 20:55
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      Tienes mucha razón Gloria con tú comentario sobre el “guasá”. Y lo peor de todo esto es que estamos en el comienzo y la juventud está tan enganchada que los problema vendrán con el tiempo y multiplicados por mil.
      También felicitar a Miguel por el excelente relato, lleno de ironía y con una realidad con la cual me identifico.
      Saludos

  • el 7 de julio, 2014 a las 23:58
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    Yo prefiero el teléfono de casa en primer lugar; si no estás ya te dejan el mensaje. En segundo lugar el móvil. Oir la voz es más cálido.
    Si no hay prisa, mandas un correo y misión cumplida, el ordenador te comunica con la gente y da más intimidad que el whatsapp que, con su chivato, parece una publicidad de tu vida.
    En fin que cada cual se impone las exigencias a su gusto. Como dice el refrán: “Palos a gusto saben a almendras”.
    Saludos a todos desde mi rinconcito de descanso.
    Mary Ángeles

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