Visita al Pazo de Rubians

Pazo-de-RuvianesComo complemento a la visita a la isla de Cortegada de la que habló Alejandra, en el artículo anterior, después de comer en Cambados nos dirigimos al Pazo de Rubians o Rubianes, en la zona de Arosa.
MagnolioNada más llegar nos dan la bienvenida dos de los cinco enormes magnolios emblemáticos del pazo. En el muro de la entrada la piedra parlante con la leyenda “Caamaño avante con la cruz delante” y el escudo de la familia nos abren las puertas del pazo.
La familia Caamaño titulares de la Casa de Noia se establecen en el siglo XII en el otro lado de la ría, en 1535 se escinden las dos casas y Felipe II concede a la familia

Casa-de-Ruvianes

García Caamaño el título de Marqués de Rubiáns junto con los territorios de Santa Baia de Airalonga; en torno a esta familia se estableció un núcleo marinero que dio lugar a la Vila de García, hoy Vilagarcía de Arousa.

JardinEn el interior vemos el Jardín Francés con su laberinto que fue diseñado por la marquesa viuda de Aranda y sus hijas en 1930 dedicando especial atención a las camelias logrando la “Camelia de Oro” y la “Camelia de Plata” en varios certámenes del concurso de camelias. Más allá, el Pazo se alza en medio del jardín, y no muy lejos un eucalipto con 14,5 m. de perímetro y que fue reconocido, recientemente, como el más grande de Europa. Al lado, la carballeira, con sus robles centenarios.
Al otro lado del pazo, otro de los magnolios emblemáticos, un ejemplar de los más antiguos de Galicia y que fue plantado en 1850 junto con las camelias regalo de los duques de Caminha, por lo que se las conoce como “Camelias duque de Caminha”, entre los muchos camelios que habitan en el parque algunos se cultivan para extraer el aceite de camelia y otros son de los que se hace el té que son las hojas de la Camelia Sinensis.
Hacia el nordeste destacan unos árboles que, como dice Alex, nos recuerdan a la película Avatar, las criptomerias, árboles japoneses que se plantan alrededor de los templos y los palacios en Japón y al que el 90% de los nipones suelen tener alergia,  así que cuando los japoneses visitan este jardín y los ven, se ponen en guardia.  Son unas coníferas que durante el verano exhiben su color verde pero en invierno se vuelven de color marrón.
Continuando con nuestro paseo por el jardín están los viñedos de uva albariña auténtica, aunque también hay algún otro tipo de uva y de las que se extrae el exquisito vino que se cultiva en este pazo. Cerca el estanque de las ranas con el aire melancólico de las cosas ya olvidadas, pero que aún están ahí.
Más hacia el norte la araucaria, el primer alcanfor de España, que fue regalado por un noble amigo aficionado a la botánica, quien trajo dos alcanfores de la India, uno para su jardín y el otro lo regaló al marqués de Rubians. El suyo murió, pero el de Rubians se encuentra en este lugar como en casa, de manera que hoy hay otros alcanfores en la finca.
El-pie-de-un-jiganteEspecial mención merece el roble gallego, un árbol de 400 años que parece mirarnos con la sabiduría propia de los viejos que han visto todo, al lado unas plantaciones de camelios exóticos y más allá el “jardín escarpado” una parte que había sido un bosque casi impenetrable y que durante los incendios del año 2006 quedó totalmente calcinado,  por lo que se decidió hacer un jardín y,  aprovechando que habían expropiado una parte de la finca para hacer una carretera,  trajeron tierra para cubrir toda la zona donde construyó este maravilloso rincón con unas enormes rocas graníticas en el que se plantan diferentes especies de plantas.
Después visitamos la capilla dedicada a S. José, en donde se puede ver una imagen de un S. José joven con el niño,  cosa bastante inusual ya que al santo siempre se le representa como un hombre mayor.
EscursionistasPara terminar la visita pasamos a la bodega en donde nos invitaron a un exquisito vino de las bodegas de la casa y a la tienda en donde se puede adquirir vino, queso,  jabones de camelia, aceite de camelia y otros productos.

Texto y fotos: Gloria.

4 comentarios sobre “Visita al Pazo de Rubians

  • el 11 de junio, 2014 a las 12:13
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    !Qué bien Gloria!. Menos mal que tú sí que te aprendiste el nombre de los muchos árboles que vimos. Yo, como siempre, los bautizo al margen de la ciencia . Gracias por tu buena crónica. Lo dedicamos a todos los amantes de la botánica y amigos de los pazos maravillosos que tiene Galicia. Un abrazo. Alex

  • el 11 de junio, 2014 a las 12:34
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    Ahora sí te paso el comentario de Chelo, que está a mi lado: Gracias Gloria. Me ha gustado mucho tu crónica. Fue una bonita excursión. Besos. Chelo

  • el 11 de junio, 2014 a las 12:51
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    Gracias Alex, y Gloria. Estas son fotos y no las mías.
    El reportaje muy completo. Gracias y saludos. Miren

  • el 14 de junio, 2014 a las 12:42
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    Muy bien Gloria. He aprendido mucho de botánica con tu artículo. Gracias

Comentarios cerrados.