Estrella desde la Residencia

Semana Santa¡¡¡Hola queridos lectores!!!  ¿Que tal pasasteis la Semana Santa?. Muchos de vosotros seguramente salisteis a algún lado estos días para escapar de la rutina que supone la vida diaria, aunque sean pocos días, siempre viene bien, y en esta tierra nuestra que es Galicia, tenemos tantas cosas lindas que descubrir, que no hacen falta muchos días para poco a poco ir conociéndola.

Yo cuando estaba en casa siempre salia a ver alguna procesión con una hija, me gustaba, sobre todo, la de Jesús del Silencio, que salia por la noche y el viernes la de la Virgen de la Amargura. Cuando empezó la del Silencio, recuerdo que salia del Convento de la Enseñanza y cuando pasaba por la antigua cárcel se paraba la procesión, y soltaban a un preso. Salia éste con un capuchón para no ser reconocido, no dejaba de ser una cosa muy emotiva. Ahora parece ser que las procesiones también cambiaron      -según leo en el periódico- la única que no cambio es la del Santo Entierro, que sigue saliendo de la Colegiata.

Recuerdo que de niña me impresionaba mucho y siempre terminaba llorando..Desde luego comprendo que en aquel entonces era demasiado: en toda la semana no se podía cantar ni poner música, en las emisoras de radio, emitían únicamente música clásica que a mi me aburría soberanamente (como se cambia verdad). Ahora me encanta, sobre todo a la hora de la siesta que esta todo en silencio. Me tumbo en el sofá y escucho en el dvd algunas de mis piezas favoritas, me da una paz que no lo cambiaría por nada.
Antes, el día de la Resurrección era el Sábado a las diez de la mañana. A esa hora los barcos en el puerto hacían sonar las sirenas y en todas las Iglesias tocaban las campanas. Detrás de mi casa estaba el convento de la Enseñanza y eran las que más se oían. Yo feliz después de una semana de recogimiento y tristeza salia a la terraza a bailar y cantar como una loca. Era para mi un momento sublime que nunca olvide ni olvidaré en la vida aquella felicidad, si algún joven lee esto se que le dará la risa y dirá quizás que antes eramos  tontas y puede que tengan algo de razón, pues nos dejábamos llevar por nuestras emociones y también por nuestra Fe.  En estos tiempos, sin embargo, ni una cosa ni la otra y creo que un poquito de esto le hace falta a esta juventud que pasa olímpicamente de todo.
Bueno, despues de estos recuerdos con los cuales espero no haberos aburrido. Os envío un abrazo muy fuerte.

Estrella desde la Residencia

 

Estrella

3 comentarios sobre “Estrella desde la Residencia

  • el 3 de mayo, 2014 a las 9:38
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    Hermosos recuerdos de una época que ya paso (para lo bueno y lo malo): una pena algunas perdidas como ese sentido de la vida, de la familia, del esfuerzo…sigo diciéndotelo a ver si te prodigas un poco mas…
    Un fuerte abrazo.

  • el 3 de mayo, 2014 a las 11:22
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    Comparto contigo Estrella el gusto por la siesta mientras escucho música clásica. Uno de los grandes placeres, para mí, en mi vida. Un abrazo. Alex

  • el 4 de mayo, 2014 a las 21:18
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    Hola Estrella, cuando yo tenía 14 años un grupo de chicas y chicos (todos vecinos) decidimos ir a merendar a la Madroa. Las chicas llevamos tortillas y empanadas y los chicos pan, alguna lata en conserva, agua y refrescos. Un balón, una cuerda para saltar y un radio cassette .Después de jugar decidimos merendar, y las chicas extendieron los manteles en el suelo.Todos nos agrupamos para compartir lo que cada uno llevaba. Contamos chistes y anécdotas, nos sentíamos contentos y felices en aquella naturaleza. Después una chica encendió la radio cassette y nos pusimos a cantar.Aún ahora esbozo una sonrisa cuando recuerdo que algunos chicos se pusieron a bailar suelto (parecían chimpancés saltando). Pero de pronto de entre los arboles salió gritando e insultando un ser extremadamente delgado con una sotana negra que arrastraba por los pies. Nos llamó sinvergüenzas por estar cantando. Nos dijo que nos íbamos a quemar en el fuego del infierno,que Jesús había muerto y que teníamos que estar rezando. Como un chico protestó se abalanzó hacia nosotros con un enorme palo para pegarnos.Recuerdo que algunos chicos se levantaron precipitadamente y cayeron al suelo.Recogimos todo y nos fuimos.Pero regresamos a casa “caminando y cantando”
    Te deseo todo lo mejor en el día de la madre y no dejes de escribir.
    Un abrazo
    Guadalupe Aguilera.

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