Tema IV: La sabiduría del Tíbet

tibetActualmente el Tíbet es una región administrativa de China, situada al suroeste en el Asia Central, cuya capital es Lhasa y donde se encuentra el Palacio de Potala. Aquí se encuentran las cordilleras de mayor altitud de la Tierra, el Himalaya que en sánscrito significa “morada”, lugar de nieve con cumbres que superan los 8000 metros, incluyendo el Everest, la montaña más alta del planeta y que debe su nombre al geógrafo del siglo XIX George Everest. En Nepal se llama Sagarmatha, la frente del cielo y en China Chomolungma, madre del universo. En el Himalaya nacen algunos de los mayores ríos del mundo: Ganges, Indo, Brahmaputra, etc. El Tíbet es considerado uno de los “Ombligos del Mundo” al igual que Delfos en Atenas, Cuzco en Perú, Isla de Pascua, Santiago de Compostela, etc., lugares donde confluyen energías celestes y energías terrestres o telúricas. Desde la dominación del Tíbet por parte de China, parte de su población se encuentra exiliada en Dharamsala, India, Nepal y Bután. potala

El pueblo tibetano se vio condicionado durante siglos por el factor geográfico de los Himalayas, manteniéndolo separado de otras civilizaciones pero si pudo llegar el budismo en sus dos vertientes: Mahayana (el gran vehículo) más cercano a las enseñanzas de Buda e Hinayana (el pequeño vehículo). El pueblo tibetano acogió el budismo más puro, el Mahayana.
Características generales del pensamiento tibetano.- Los tibetanos no especulan sobre la verdad, la viven. No hablan de Dioses ni tratan de bajarlos a la tierra, sino que ellos tratan de elevarse al cielo. El camino es a través de una moral sumamente estricta y dura; es una cultura de difícil comprensión para las mentes occidentales. La idea filosófica de la impermanencia es una constante en la existencia del pueblo tibetano.

2005-circles-of-healing-installation-view(Mandala: en sánscrito significa círculo y es símbolo de o para la meditación)
Grados de conocimiento.- Religión: Verdades simbólicamente cubiertas. Filosofía: explicaciones sin símbolos.

Mística: sabiduría, verdad desnuda (budhi), más allá del razonamiento.
Sobre los textos del Libro tibetano de los Preceptos de Oro, nos encontramos con las páginas de la voz del silencio. Helena Petrovna 

“Señores, aquí tengo un ramillete de flores, escogidas; nada es mío, sino el lazo que las une”

Blavatsky (1831-1891). Filósofa rusa que vivió durante largo tiempo en Tíbet y fue transmitiendo los conocimientos a occidente de libros y tratados del pueblo tibetano. Con esta frase nos transmite la sensibilidad con la que trata de difundir sus conocimientos:

Aquel que pretenda – nos dice el libro – oír la Voz del Silencio (Yo Superior), “el sonido insonoro” y comprenderla, tiene que enterarse de la naturaleza del Dhâranâ (perfecta concentración de la mente acompañada de una completa abstracción de todas las cosas pertenecientes al universo exterior o al mundo de los sentidos)

Tres Vestíbulos que conducen a la liberación, a través de varios estados de conciencia.-
Ignorancia: vestíbulo en que tú vives, el mundo de los sentidos y de la conciencia terrestre.
Instrucción: es meramente mental, es el mundo psíquico de visiones engañosas. Es el mundo de la Gran Ilusión.
Sabiduría: más allá del cual se extiende la Omnisciencia, la región de plena conciencia espiritual.
Si quieres cruzar seguro el primer Vestíbulo, haz que tu mente no tome por Luz del Sol de Vida los fuegos de ilusión que allí arden. Si pretendes cruzar sano y salvo el segundo, no te detengas a aspirar el aletargador perfume de sus flores. Los sabios no se detienen jamás en los jardines de recreo de los sentidos y desoyen las halagadoras voces de la ilusión. Si quieres llegar al vestíbulo de la Sabiduría, debes despojarte de las negras vestiduras de la ilusión.
genio-lamparaNada desees. No te irrites contra el Karma ni contra las leyes inmutables de la Naturaleza. Lucha tan solo contra lo personal, lo transitorio, efímero y perecedero.
Ayuda a la Naturaleza y con ella trabaja, y la Naturaleza te considerará como uno de sus creadores.
No permitas que el sol ardiente seque una sola lágrima de dolor antes de que tú la hayas enjugado en el ojo del que sufre. Pero deja que las ardientes lágrimas humanas caigan una por una en tu corazón, y que en él permanezcan sin enjugarlas, hasta que se haya desvanecido el dolor que las causara. Estas lágrimas son los arroyos que riegan los campos de caridad inmortal.

Frases para la reflexión:
“Un hombre no es justo si resuelve sus asuntos por la violencia; justo es aquel que discierne el bien y el mal apoyado en la Verdad. Un hombre no es justo si juzga con ligereza; justo es aquel que sabe distinguir entre lo equitativo y lo injusto apoyado en la Ley”  Dhammapadadhammapada
“Los campos se pierden por culpa de la maleza, y la humanidad por culpa del odio, las pasiones, la ignorancia, el deseo… La devoción ofrecida a los que están libres, traerá consigo grandes frutos” Dhammapada

El aprendiz de discípulo

Un comentario sobre “Tema IV: La sabiduría del Tíbet

  • el 7 de enero, 2014 a las 10:36
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    Muy interesante la sabiduría del Tíbet. Lástima que un pueblo tan pacífico y sabio haya recibido el castigo de la invasión china en 1950, obligando al Dalai Lama y muchos miles de tibetanos a vivir exiliados en Dharamshala al norte de la India.

    Desde entonces se han hecho muchos llamamientos a nivel mundial para restablecer los derechos de este pueblo. Muchas propuestas se han llevado a cabo en la ONU para compensar estos abusos de China sobre los tibetanos, pero como este país tiene derecho a veto, todas las iniciativas que se proponen son vetadas por China y todo queda en nada. ¿Para cuando una reforma auténtica de esta institución florero?

    Gracias por su artículo.

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