“La Navidad” La época de las grandes contradicciones.

Gloria
Tengo que decir que yo soy de esas raras personas mayores a quienes les gusta la Navidad. Ya sé que se dice que es un tiempo para que los niños puedan disfrutar viendo los nacimientos, los escaparates adornados y llenos de juguetes que, no siempre podrán tener como regalo de Reyes o Papá Noel, porque eso depende del poder adquisitivo de las familias, pero es igual, cuando llega el día o la noche al ver los  que les han “puesto” estos personajes tan queridos y admirados por los niños, se suelen olvidar de aquellos que no están a su alcance (o mejor dicho, al del bolsillo de sus padres), además están las cabalgatas de Reyes que hoy día todos los niños de España pueden admirar,  bien personalmente o  por la televisión y las fiestas familiares que se celebran durante esos días en las casas.Gloria2
Y a esto me quería referir, durante estos encuentros familiares hay mucho que decir;  hay gente que los disfruta plenamente porque hay armonía familiar y otra que tiene que tragar sapos para aguantar esas comidas en las que hay que poner buena cara para no dar la nota y para no amargar a su cónyuge ni a los niños de la casa, pero que benditas las ganas que tienen de aguantar la “fiestecita”. Por último, hay los que se acuerdan de los seres queridos que ya no están aquí y la añoranza no les deja disfrutar de estas fiestas con la alegría que, según dicen a todos nos tiene que embargar en estas fechas.
Cuestión aparte son todas esas personas que están pasándolo mal por problemas económicos. En estos días en que el consumismo bien sea en los típicos alimentos navideños o en los regalos que nos hacemos unos a otros. Bastante difícil es para ellos comer cada día para lograr comprar los dulces y regalitos propios de esta época.
Pero en fin, todavía hay gente como yo,  que logra disfrutar de estos días. A pesar de que también tengo que hacer regalitos, por suerte en mi familia se decidió hace unos años que solamente los niños recibirían obsequios. Algo que yo, personalmente, agradezco mucho ya que te evita pensar en qué le regalaras a este o esta. Por otro lado, me gusta adornar la casa con velitas, árbol un pequeño Belén y los clásicos muñequitos o adornos típicos.
Supongo que también caigo en el consumismo aunque procuro contenerme. Compro lo justo. Además el día de Navidad suelo ir a casa de la familia porque yo soy sola,  pero la Nochebuena, como no me gusta salir de noche, me quedo en mi casa, me preparo una cenita ligera a base de embutidos de Navidad y cuatro cositas (turrón que no falte) y me arreglo la mesa, enciendo las velitas y me lo paso tan tranquilita. A mí me basta con mis recuerdos de las Navidades pasadas y el recuerdo de los que se han ido no lo vivo con tristeza, lo vivo con cariño porque rememoro los buenos ratos pasados.
No quiero que nadie piense que me pongo de ejemplo, pero creo que la gente tendría que pasar estas fechas como más le guste. Cuando vivía en Barcelona y me quedé viuda, la gente que me conocía creían de buena fe que me sentiría muy sola y no hacían más que invitarme para pasar las fiestas con ellos y sus familias. Lo agradecía sinceramente, pero yo prefería estar en mi casa a pasar esas cenas o comidas con otra familia que aunque conociera a los que eran mis amigos no tenía la confianza suficiente con el resto de los invitados. Bueno,  la verdad es que al final lograba estar en mi casita y celebrar la cosa a mi manera, o sea tranquilamente.
Un día, hablando con un psiquiatra me preguntó qué tal se presentaban las Fiestas si tenía algún problema con ellas. Bueno, le dije que era una época que me gustaba mucho porque recordaba las Navidades de mi infancia y me encantaba ver las calles adornadas y las tiendas con los productos típicos. Para mi asombro me comentó que él empezaba a tratar las depresiones de Navidad en Octubre, porque hay gente que lo pasa tan mal durante estas fiestas que meses antes ya está comiéndose el coco pensando en lo que le va a tocar aguantar. Me acordé entonces de que cuando iba al gimnasio oía a compañeras quejarse de la que les caía encima durante esos días. “Me paso el día en la cocina y cuando vienen mis herman@s  con mis cuñad@s y los niños,  no me echan ni una mano, a mí me toca hacerlo todo y los otr@s ni flores. El día en que falten mis padres esto se acabó, cada cual en su casa y yo con mi marido y mis hijos”.
De todos modos hasta a los que no les gustan estas fechas tienen que reconocer que tienen su lado bueno, hay negocios que durante esta época hacen su “agosto”. Me refiero a las fábricas de mazapanes, turrones y el resto de dulces que se consumen estos días. Hay pueblos que basan su economía en este tipo de trabajo. Y qué decir de las bodegas, de los que crían capones, pulardas, u otros animalitos,  que a los pobres seguro que no les hace ninguna gracia la Navidad, porque siempre terminan en el horno; también las tiendas venden más durante esos días y aunque poco, el empleo temporal crece y da un respiro a los que están en el paro.
Finalmente, durante estos días y como se conmemora la venida de Cristo a este mundo, parece que todos nos sentimos más caritativos haciendo nuestras aportaciones a las diferentes  ONG`s o llevando alimentos a las diferentes organizaciones que recogen comida o mantienen comedores para los más desfavorecidos.
Cuestión aparte son los creyentes, que celebran con gozo la llegada del Niño Dios y viven esta época con la devoción propia de los cristianos.
En fin, como dije al principio son unas fiestas muy contradictorias, algunos las disfrutan otros las sufren y hay  una gran mayoría de gente que no hace más que decir que están deseando que llegue el 8 de enero y que pasen lo más rápidamente posible.

De todo hay en la viña del Señor, como dicen los mayores.

Gloria.

2 comentarios sobre ““La Navidad” La época de las grandes contradicciones.

  • el 29 de diciembre, 2013 a las 12:44
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    Hola Gloria:
    Me ha gustado mucho leer,” La Navidad” La época de grandes contradicciones, porque en tu escrito plasmas una realidad que muchos se niegan a aceptar. Me pareces una persona muy valiente, que sabe expresar y decir lo que muchos no se atreven. Me identifico mucho contigo, y sigo al pie de letra una frase de una cita que dice: Se feliz a tú manera, porque la felicidad no es lo que dicen los demás, sino lo que a ti te hace feliz.
    Te deseo todo lo mejor para el 2014.
    Un abrazo.

  • el 30 de diciembre, 2013 a las 18:51
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    Comparto contigo Gloria, muchas de las cosas que nos cuentas sobre la Navidad. Cada vez más, todos oímos los mismos comentarios a que tú te refieres y yo me pregunto: ¿Está cambiando el espíritu de la Navidad…?. Es una pregunta que dejo en el aire y que seguramente tendrá mil maneras de verse.
    Feliz Año a todos.

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