“Desde mi Desván”

gaviota1Un recuerdo para Nádie

Así se llamaba ella: era soltera, con 92 años y “sin familia”, había trabajado duramente en la vida para conseguir una casita con su huerta, pero quedándose totalmente ciega, no tuvo otra que acabar en una Residencia, ciertamente limpia y alimentada estuvo pero aún recuerdo las palabras de aquella cuidadora: ¡total no se entera de nada!… y pudo comprobar como Nádie acompañaba el ritmo de las canciones dando una palmada en sus rodillas (querían darla por muerta viva y no era así), en cierta ocasión llegó a hablarme de una tal sobrina de no sé donde y que nunca llegué a ver.
Yo pensaba: ¡¡¡Qué solos se quedan los Vivos!!!
Hace unos días que se fue camino de una PAZ ETERNA, tan solo camino de la sepultura iban, su mini cuerpo en una humilde caja de madera y el cura.
Yo pienso: ¡¡¡Qué solos se que quedan los Muertos!!!

Para ti Nádie todos mis recuerdos.

PD.- Para ser fiel a lo que se escribe, debo decir que apareció una “tal sobrina” pidiendo informaciones sobre no se que temas y cuestiones…

GaviotaGaviota

3 comentarios sobre ““Desde mi Desván”

  • el 5 de noviembre, 2013 a las 13:18
    Permalink

    Creo que Gaviota se merecía un premio por este gran “breve relato” que ya se sabe lo bueno si breve dos veces bueno.
    Hace que en pocas palabras seamos capaces de imaginar toda una historia

  • el 6 de noviembre, 2013 a las 21:27
    Permalink

    Pues sí Gaviota, como “Nadie” hay muchos y muchas. Son gente que llevan una vida sencilla y anónima que tal vez no tuvieron familia propia y los familiares y amigos de su generación fallecieron o como ellos están en una residencia o en casa de familiares por lo que pierden el contacto con ellos.
    Esto es algo a lo que cualquiera puede llegar en el caso de vivir muchos años. De todas formas déjame romper una lanza a favor de los cuidadores de ancianos. Por regla general suelen ser cariñosos y animados para levantar su ánimo ya que su trabajo suele ser penoso porque aquellos a los que cuidan no se curan sino que, cosas de la vida, empeoran y al final fallecen. Aunque creas que no, los cuidadores también sufren la pérdida de estos ancianos en especial si son cariñosos y se hacen querer.
    Gloria.

  • el 7 de noviembre, 2013 a las 13:41
    Permalink

    Una historia muy triste que me encogió el alma.Se dice que la persona no muere mientras haya alguien que la recuerde, pienso que con las historias ocurre lo mismo.
    En nombre de “Nádie” gracias Gaviota por escribir la historia, y a Carlos por publicarla.

Comentarios cerrados.