“Padres y madres valientes que luchan por la memoria de sus hijos”

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Padres y madres valientes y luchadores que después de haber sufrido la muerte de alguno de sus hijos a manos de asesinos sin escrúpulos o de el secuestro de sus pequeños, siguen luchando y esperando resolver un día los motivos por los que sus hijos fueron raptados, secuestrados, violados o asesinados y luchan contra las lagunas que hay en estos acontecimientos sin perder la esperanza en resolver un día las causas que tanto les afligen.

Hace dos días salía la noticia de que una mujer nigeriana que viven en Fene llamada Mónica Bright, a quien  el padre de su hija, quien nada más establecerse aquí, la obligó a prostituirse en un club del que logró escapar gracias a las monjas de Oblatas de O Mencer, quienes la ayudaron a enfocar nuevamente su vida y así poder ganarse la vida como cuidadora de ancianos y rehacer su vida con un ciudadano español y su hija. Pero el padre, al cabo de unos años reclamó su régimen de visitas, (que desgraciadamente, por ley no es posible negarle, aunque los primeros años no quisiera saber nada de la chiquilla).

Cuando el pasado día 1 de Agosto la madre vio que su hija no le era entregada en el punto de encuentro, supo que su padre la había llevado a Nigeria con la intención, seguramente, de venderla en Dubai, puesto que él tiene familia allí.

marta-del-castilloSin pensarlo dos veces, Mónica se fue a Nigeria al mismo tiempo que apeló a la Justicia en un mes en que todo está parado por vacaciones lo que hace más lentas las diligencias que se hayan de llevar a cabo. A pesar de todo a través del servicio de Extranjería de la comisaría de Ferrol pudieron tramitarse las oportunas diligencias y cuando la madre acudió a recoger a su hija en casa de unos parientes del padre, el cónsul español tramitó con urgencia un visado para que la niña pudiera salir del país ya que continúa teniendo nacionalidad nigeriana.

Éste ha sido un final feliz para la las dos mujeres y ahora únicamente está pendiente la nacionalización de la pequeña para que pueda seguir junto a su madre y al compañero de ésta sin peligro.

¡Qué bonito sería que todos los casos de padres o madres que buscan justicia para sus hij@s lograran poder decir lo mismo!

Tenemos casos tan sangrantes como el de los padres de Sandra Palo, quien después de una horrible muerte a manos de un delincuente sin escrúpulos llamado “Rafita”, hace  9 años que intentan hallar justicia para su hija.

Recuerdo una tarde en la que viendo en una cadena de Tv,   a la madre de Sandra Palo,  que con aplomo y seguridad reclamaba que el asesino de su hija pagase íntegramente su condena,  uno de los contertulianos, (no recuerdo si era psiquiatra infantil o médico especializado en estos temas), la acusó de querer vengarse por lo que le hicieron a su hija y todo esto cuando el Rafita salía en libertad condicional, porque ya se sabe, nuestras leyes ahora son democráticas y los criminales también tiene derecho a salir cuanto antes a la calle para “darles una oportunidad”.  Francamente oyendo a dicho señor se me cayó la cara de vergüenza. ¿Cómo una persona que está viendo en los juzgados casos como estos muy a menudo, puede acusar a esta madre que busca justicia de vengativa?

Otro caso que me conmueve es el de la familia de Marta del Castillo. ¡Qué desesperación tienen que sufrir los padres y familiares de esta chica! Ahora tienen esperanzas de que sean hallados sus restos. Pero, ¿Cuántas veces cambió la versión su asesino? Pero ellos siguen esperando que un día puedan enterrar a su hija ya que no la han podido recuperar con vida.

Y tantos y tantos progenitores que sufren esta situación como los de Mari Luz Cortés, Yeremi Vargas. Diecisiete en total desde el nuevo siglo, porque en el pasado tenemos casos que a todos nos horrorizaron, como el de las tres chicas de Alcacer, que durante varios años nos tuvieron a una gran mayoría de los españoles siguiendo las noticias que de diferentes medios nos informaban de los avances de las investigaciones. Pero uno de los dos implicados, Ricart, saldrá sino ha salido ya de la cárcel. Mientras, el padre de una de las niñas después de haber recorrido el país recogiendo firmas, regresó a Alcaser y ha montado una colchonería enfrente de la casa de la madre de Anglés  con la esperanza de que éste vuelva algún día con su familia.

Se dice que la esperanza nunca se pierde, pero muchas veces es duro, muy duro mantener la esperanza de averiguar la verdad algún día. Y sin embargo estos padres y madres no la pierden, la mantienen y luchan por lograr descubrir lo ocurrido a sus hijos o hijas, sin importarles lo dura que pueda ser la verdad.

Gloria.