“Los incendios nuestros de cada año”

BomberoComo cada año los incendios son una de las tristes noticias que ocupan los periódicos, las televisiones y las radios.

El de la Sierra de Tramontana en Mallorca arrasó una zona de gran riqueza ecológica y el supuesto responsable fue un ciudadano que después de haber hecho una barbacoa en su jardín con unos amigos, en vez de apagarla la depositó en una carretilla y según dijo, al día siguiente la arrojó al monte creyendo que no quedaba ningún rescoldo.

Fuego--el-Monte-nº1Los que quemaron las zonas de Toledo y Galapagar en Madrid fueron provocados por pirómanos. Uno de ellos un policía y la otra una mujer a la que grabaron quemando una y otra vez terrenos y  que cuando la policía la detuvo aún tenía un tizón en las manos.

Pero la cosa no acaba aquí. Se dice que es muy difícil localizar a los autores de los siniestros y cuando los encuentran los castigos no deben ser suficientemente ejemplares, porque muchos repiten sus “hazañas”.

Me pregunto qué clase de personas pueden “disfrutar” quemando los bosques,  obligando a la gente que vive en las inmediaciones a abandonar sus casas, a sus animales, la mayoría de sus pertenencias y a sufrir la angustia que provoca un incendio
en las inmediaciones de sus  pueblos con la incertidumbre de no saber qué se encontrarán cuando puedan regresar a sus hogares. Por no decir de los animales salvajes que aún en el caso de que logren escapar se encontrarán con que su hábitat ha quedado carbonizado y ya no podrán hallar con qué alimentarse.

Todos sabemos que es muy difícil curar ciertas enfermedades mentales, pero este tipo de enfermedades… Busco en Google la definición que da un equipo de psiquiatras forenses y es la que sigue:
“La sintomatología esencial es producir incendios de forma deliberada y consciente en más de una ocasión conllevando una importante tensión y activación afectivas antes del incendio con una gran liberación e intenso placer o alivio al encender el fuego, presenciarlo o al participar en sus consecuencias.
Además el sujeto, denominado comúnmente piromaníaco o pirómano, suele sentir relajación, placer, interés, curiosidad y atracción por todo lo relacionado como pueden ser las estaciones de bombero”.
No sé si en otros países tiene un problema similar al de España. Naturalmente las noticias de incendios que llegan hasta nosotros no deben ser todas, es de suponer que únicamente nos lleguen noticias de los más extensos.
Pero… ¿realmente son la mayoría de estas conductas las enfermedades mentales o las imprudencias? ¿Por qué cada año tenemos que sufrir estos atentados contra nuestros bosques? También se dice que el abandono que sufren nuestras zonas rurales, ya que durante las épocas lluviosas en que la maleza crece libremente y nadie se preocupa de limpiarla,  es uno de los motivos por lo que cuando se quema una parte del bosque las llamas se propagan tan rápidamente.
Hace años, cuando yo era niña había gente, en especial mujeres, que iban a los montes a recoger piñas y troncos o ramas caídas para venderlas en las calles o en las afueras de los mercados porque aún había casas, entre ellas la de mis padres, que en invierno encendían las cocinas económicas con lo cual se calentaban las casas a la vez que se cocinaban las comidas de invierno. Así se mantenían los montes limpios y sin maleza. Pero con la llegada de las cocinas de gas o eléctricas, ciertamente, más limpias, más cómodas, más fáciles de usar, la gente dejó de comprar madera y piñas para usar las cocinas económicas.
Tampoco podemos culpar al gobierno, ya que cada año hay anuncios en todos los medios de información para prevenir los incendios. También en los colegios enseñan a los niños a plantar árboles y a respetar el medio ambiente. Pero tenemos que ser nosotros mismos los que pongamos de nuestra parte para evitar que estos hechos ocurran.
Cuando éramos niños en el colegio nos decían que en tiempos del Cid una ardilla podía recorrer la Península Ibérica de rama en rama, sin posarse en el suelo. Hoy en día la ardilla no lo tendría tan fácil.
Mientras no nos mentalicemos y comprendamos que cuando un bosque se quema nos estamos dañando a nosotros mismos. Continuarán incendiándose nuestros bosques. En nuestras manos está impedir que continúen ocurriendo estas desgracias.
Gloria