Visita al Palacio de Beylerbeyi en Estambul

b (1)La pasada semana fuimos a Turquía en el viaje organizado por el Centrosociocomunitario de de Coia-Vigo y aunque Alejandra se encargó de comentar dicho viaje, yo quiero escribir sobre una de las visitas que hicimos. La del Palacio de Beylerbeyi de Estambul.

Dicho Palacio fue mandado construir por un Sultán quien al ser invitado junto a su hermano mayor por Napoleón III a París, quedó admirado por el estilo Rococó Francés. El hermano mayor mandó levantar un inmenso Palacio de ese estilo a orillas del Bósforo.  Al morir,  su hermano menor que lo sucedió en el trono hizo edificar un Palacio más pequeño muy similar al de su  difunto hermano en lo alto de una colina,  para que fuese su residencia de verano.

Durante la visita pudimos admirar el lujo con que fue montada la residencia veraniega del Sultán.  Habitaciones con costosos muebles, bustos de mármol, jarrones de porcelana, lámparas de pie y arañas de cristal de Bohemia y Murano.

Siempre que visito una residencia lujosa o veo en la Tv. o  en alguna revista las casas de gente famosa y rica me pregunto quién limpiará todo eso. Para empezar la mayoría de estas mansiones por grandes que sean están abarrotadas de muebles y objetos de decoración, o sea que al ponerse a limpiarlas tienes que retirar todo y volverlo a colocar en su sitio. Ya solo con hacer esto supongo yo que debes de quedar agotada. Pero para mí lo peor sería limpiar las arañas colgadas en los techos, que entre lo enormes que son y la de cristalitos que tienen, seguro que en cuanto me subiese a la escalera y empezase a pasarles el paño se me quedarían en la mano, porque torpe que es una y subiendo y bajando de la escalera para limpiar cada vez una parte (al menos tendría que hacerse  en unas ocho veces) lo más probable es que me cayese y terminase tirada en el suelo con trocitos de cristal de Bohemia o de Murano alrededor mío.

haremY qué decir de la vida en el Harem. Resulta que la que mandaba allí es la madre del Sultán y que el pobre tenía que pedir permiso a la Sultana cada vez que quería ver a una concubina.
O sea, que después de todo, como no le cayeses bien a la suegra te  las podías pasar canutas en el Harem de marras.

Una explicación que nos dio el guía es que los harenes eran como un internado de señoritas, en donde se instruía a las chicas que allí ingresaban para que aprendiesen a comportarse y a ser posible lograsen que el Sultán se fijase en ellas a fin de poder convertirse en su Favorita  y que un hijo suyo fuese escogido heredero,  porque de este modo sería la madre del Sultán  y podría  gobernar en el Harem y por añadidura sus decisiones llegarían al gobierno,  ya que el hijo siempre pedía consejo a su madre.  Naturalmente, la familia de de ella se beneficiaría enormemente del poder que había logrado la Favorita.

De esta manera muchas familias nobles ofrecían sus hijas al Sultán   con la esperanza de que estas lograran alcanzar una buena posición dentro de la Corte y así conseguir situarse entre las familias influyentes del país para aumentar su poder y sus riquezas.

Es de suponer que con tanta competencia la vida en el Palacio no debía ser fácil, las  intrigas y rencores debían ser frecuentes y seguramente que más de una pobre muchacha debió de morir envenenada o de cualquier otra maneta para impedir que llegase a alcanzar los favores del Sultán y se convirtiese  en su Favorita.

Pero no creo que de haber nacido en aquella época y aquel palacio fuese éste mi problema, porque yo lo más probable es que me tocase ser una mucama y tuviese que trabajar en la limpieza y bueno, ya dije como me vería yo si me tocara encargarme de esas tareas.

Total que al final siempre acabo agradeciendo tener un pisito pequeño,  con muebles normalitos, lámparas de pantalla,  una buena aspiradora y el mocho a mano.

La verdad, no se conforma el que no quiere. Además,  que digo yo, ¿para qué tanto lujo y tantas habitaciones?  Es mejor tener lo que se necesita para estar cómoda y no impresionar a nadie con la ostentación,  ya que a última hora lo único que  se consigue con eso es despertar envidias y antipatías.
Gloria

Un comentario sobre “Visita al Palacio de Beylerbeyi en Estambul

  • el 23 de junio, 2013 a las 13:59
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    Buen artículo Gloria. Efectivamente, todo se queda aquí. Nuestra estancia en la tierra es efímera. Lo del Palacio bien está si ha servido para embellecer y seguir aumentando la cultura de todos los pueblos y sus habitantes. La belleza siempre es algo que nos ennoblece. Pero, como bien dices, no debía ser ninguna bicoca ser la favorita del sultán y que todo un “harén” de mujeres lucharan por ser ellas las elegidas para situar a sus hijos en el poder. !Qué cansancio y cuánta lucha inútil por tener poder y dinero que, a la larga, no te libran del final, la muerte segura. Un abrazo. Alex

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