La juventud y la vejez

El agua clara y la dulce locura de la juventud
Y el amargo y ácido vino de la vejez
Difícilmente pueden vivir juntos
La juventud está llena de placeres
La vejez está llena de cuidados
La juventud es como una mañana de verano
La vejez es como una noche de invierno
La juventud es como el verano, caliente
La vejez es como el invierno, frío
La juventud es alegre, divertida
La vejez es triste, deprimida
La juventud es valiente, atrevida
La vejez es cobarde, impedida
La juventud es deportiva
La vejez es pasiva
Yo que adoro la juventud
Y siento una pena infinita ante la vejez
Me pregunto:
¿Que nos queda a los que inexorablemente caminamos
Hacia esa senda de la vida?
Vivir ahora, con la ilusión inconsciente de la juventud
Sin tener en cuenta el tiempo que hemos vivido
Ni el que nos quede por vivir

CENEME

Comentario sobre la juventud y la vejez

En este madrigal de la vida y puesta de sol se ve claramente a través de los contrastes la diferencia existente al considerar a las personas jóvenes o viejas. Pero, ¿y si contemplamos la vida como solo una existencia? ¿Y si juventud y vejez solo fuesen palabras que utilizamos para establecer comparaciones? ¿Y si estuviera uno solo en la tierra como sería?¿Joven o viejo?¿Gordo o delgado?¿Alto o bajo?¿Guapo o feo? Podríamos seguramente seguir enumerando otra serie de cualidades que se establecen por comparación. ¿No es la vida desde que nacemos hasta que morimos toda una?¿No habremos de vivir el tiempo que se nos ha asignado de la mejor forma posible¿ No deberíamos contemplar todo el tiempo que deseamos vivir como un todo?¿No administraríamos mejor nuestras energías al igual que hacen los atletas en carreras de larga distancia? De este modo tendríamos una calidad de vida uniforme si empezamos a dosificar y cuidar del cuerpo desde una temprana edad, para llegar al final cansado pero en una condición física lo suficientemente decorosa para no terminar siendo un inválido, viviendo la vida día a día sin pensar en lo que hemos hecho ni en lo que nos quede por hacer. Las lágrimas al igual que las miserias humanas tienen poco valor en el mercado. Es mejor llenarnos de optimismo y vender sonrisas siempre aunque estemos mal por dentro y no podamos engañarnos a nosotros mismos, pero es posible que podamos contribuir a hacer más felices a los que nos rodean y esto deberíamos considerarlo como un triunfo.
Saludos,
CENEME-