A la luz de un candil 2ª PARTE

bombilla1.jpgEl 21 de octubre de 1879, martes, es la fecha que se ha mantenido como origen del alumbrado eléctrico. En esta fecha nació la primera lámpara incandescente de uso práctico de las manos de Thomas Alva Edison.
Edison, prolífero inventor, antítesis de la imagen del científico puro y, al mismo tiempo personalización de la curiosidad científica, del tesón, de la imaginación y muy especialmente, del concepto de trabajo en equipo y del aprovechamiento (en la más adecuada acepción de su término) de las experiencias ajenas, consideradas frecuentemente por parte de los propios experimentadores como interesantes trabajos de laboratorio, huérfanos de sentido práctico y utilitario.
Pero estos otros investigadores han existido, quizás hayan sido menos imaginativos o no tan pragmáticos como Edison pero sin sus trabajos y experiencias es muy posible que aquel americano, descendiente de holandeses ,no se le hubiera ocurrido intentar obtener luz a partir de la electricidad y abrir así una nueva era; La Era de la Luz.
Por tanto, no sería justo olvidarse de tantos que fueron antes que él y a tantos que ha sido después de él. Y debemos citar a Swan como ejemplo clarificador.
A principios del siglo XIX, en el “ Jardín de la luz ” Humphrey Davy, plantó dos arboles eléctricos de diferentes características.
En 1802, Davy comprobó que haciendo pasar una corriente eléctrica a través de un hilo de platino o de un filamento de carbón, estos materiales podían ser llevados a la “incandescencia” y que estos elementos lucían hasta que, por causa de su oxidación, se destruían.
Y fue en este mismo año de gracia que, el físico ingles ,descubrió la posibilidad de mantener un arco eléctrico continuo entre los dos electrodos de carbón de madera de su “huevo eléctrico” conectándolos a los terminales de una batería de elementos de Volta.
Estos dos árboles no han cesado de crecer, proveyéndonos de “frutos cada día más comestibles y alimenticios”.
television1.jpgA lo largo de casi un siglo y medio, de estos frutos, sólo se ha tomado en consideración su valor nutritivo, es decir, su eficacia luminosa (expresada en lm/W) pero, actualmente, tenemos más y más en cuenta su sabor, es decir, su rendimiento de color (evaluado a través de su índice general) y consideramos también la importancia del aspecto relativo a su color , o sea a su cromaticidad (indicada a través de su temperatura de color). Al tiempo que los frutos del árbol incandescente, aunque mejoraron progresivamente se mantuvieron muy similares, los del árbol de descarga se fueron diferenciando entre sí, según fuera la rama de la que brotaban. El gráfico mostrado a continuación indica, en su conjunto, el desarrollo de las lámparas eléctricas a través del tiempo, con la especificación de las principales interrelaciones entre batería de elementos de Volta.
Estos dos árboles no han cesado de crecer, proveyéndonos de “frutos cada día más comestibles y alimenticios”.esquema1.jpg
A lo largo de casi un siglo y medio, de estos frutos, sólo se ha tomado en consideración su valor nutritivo, es decir, su eficacia luminosa (expresada en lm/W) pero, actualmente, tenemos más y más en cuenta su sabor, es decir, su rendimiento de color (evaluado a través de su índice general) y consideramos también la importancia del aspecto relativo a su color , o sea a su cromaticidad (indicada a través de su temperatura Al tiempo que los frutos del árbol incandescente, aunque mejoraron progresivamente se mantuvieron muy similares, los del árbol de descarga se fueron diferenciando entre sí, según fuera la rama de la que brotaban. El gráfico mostrado a continuación indica, en su conjunto,
1.1 El árbol de la incandescencia.
En 1809, M. de la Rue encerró una hélice de platino en un tubo de vidrio del que se había evacuado una parte del aire que contenía, al objeto de prevenir una oxidación excesivamente rápida del platino.

Marino Lamas Costa.TR