¿Otro botellón es posible?

botellon.jpgQuedé con Mari, una amiga de la infancia con la que hacía tiempo que no hablaba. Pensé que podíamos vernos en una cafeteria, pero ella me dijo: ¿y por qué no damos un paseo y charlamos?.

Una mañana soleada de febrero , dimos un paseo a lo largo del rio Lagares y nos pusimos al corriente de nuestras respectivas vidas.

¿Sería posible que cada vez más personas, en cualquier etapa de la vida, quedaran simplemente para estar juntas, o para divertirse? Todo ello sin consumir bebidas, sin necesidad de nada más. Podría ser una manifestación de rebeldia.

¿Nos basta a todos con ver una película en casa o en una sala de cine?, ¿O el cine sin palomitas y algo para beber no es cine?.

Sé por experiencia propia que hubo un tiempo en el que estudiantes de francés de todo el mundo se sentaban a cantar en las escaleras del Sacre Coeur de Paris, y los visitantes nocturnos y parejas de enamorados se les unían.

562423.jpgNo había copas ni pantallas, ni tampoco una guitarra, pero ellos encontraban canciones en diferentes idiomas, que todo el mundo compartía.No había necesidad de consumir. Se trataba simplemente de un encuentro.

¿Por qué buscar mucho más hoy en un botellón?. ¿Por qué divertirse, reunirse, incluso trabajar, siempre consumiendo?.

Propongo que aprendamos todos a valorar la compañia, y quien quiera consumir, en un lugar de botellón, en su casa, o en cualquier otro lugar, que lo haga de manera responsable, respetándose unos a otros y a todos los demás.

Marina Fraga