Antes muerta que chillona

emperatriz.jpgLa madre de Felipe II , la emperatriz Isabel, era una mujer extremadamente pudorosa y con gran sentido de la dignidad. Tanto que en el momento de dar a luz al futuro rey ordenó que apagaran todos los candelabros y se tapó la cara con un paño, para evitar que los asistentes notaran cualquier gesto de dolor en su rostro. Cuando la partera que la asistía le recomendó que gritara para aliviar la tensión, le respondió: No me digáis esto, comadre mía, que me moriré pero no gritaré.

Hª y Vida.

En esta época oscurantista en la que el papel de la mujer, como ya tengo comentado, era cuidar de su hombre y prole y la ” gazmoñería ” de las damas era patente, al menos en público, no es de extrañar que la reina reaccionase así en el momento de dar a luz a su hijo. Me parece una actitud poco valiente, no sé lo que opinaréis vosotros.

Ángeles.