Reflexiones para la vida

La vida te deja huella

huella.jpgHoy parece que se nos invita a vivir sin “contaminarnos” de la realidad. O, más bien, un poco a la carta, eligiendo sólo lo que gusta.
Lo natural es seguir joven toda la vida, reza la publicidad más agresiva. Pues vaya, y yo que pensaba que lo natural era cada día tener un día más, dejar atrás la adolescencia, y al ir viviendo, ir dejando una huella en el mundo (desde muy pronto), y que el mundo también te vaya marcando.
Pues resulta que no, que hoy lo natural es esa apariencia de perpetua frescura.¡Vaya por Dios! Pues la verdad, paso. Prefiero empezar a vivir, cuanto antes mejor, para que llegue al final del camino con el cuerpo y el espíritu marcado.
Heridas…
El mundo fácil es el de “los lunis” (veamos, en otra época “Torrebruno”, en otra “Espinete”, en otra “Leticia Sabater”, y en otra los “Teletubbies”). Es decir, el mundo idílico de los programas infantiles de televisión, con lenguaje dulce, conflictos risibles, lecciones tiernas… Y no está mal empezar la vida asomándose al mundo de un modo amable.
Pero luego hay que crecer, y al crecer, empezar a arriesgar, a comprometerse, a implicarse y complicarse la vida… porque todo lo que es importante te marca un poco, y a veces te hiere. Hay quien tiene tanto miedo a sufrir (léase “estar mal” a veces) que se pone la venda con mucha antelación, y no llega a vivir de verdad.
Yo quiero ser capaz de vivir, arriesgar y a veces tropezar. Gritar cuando haga falta. Sufrir por los míos (y que los míos sean cada vez más).
… y cicatrices.
Que las heridas se curan. Y después de ellas, sobre todo de las más duras, algo queda. Queda el recuerdo de lo vivido; la lección aprendida; la sabiduría de quien ha llorado y sin embargo ha salido adelante.
Queda la fuerza de quien es capaz de comprometerse por causas loables. Queda la lección que se saca de los errores (propios y ajenos), la calma que da una cierta perspectiva, la humanidad de quien se siente frágil y por eso mismo acepta la fragilidad ajena, la alegría serena de quien ha estado triste alguna vez y la pena tranquila de quien ha reído mucho. La sencillez de quien sabe pedir perdón y perdonar.

Todo eso ha de ser el horizonte de nuestras búsquedas. Obtener lecciones que nos ayuden a vivir.

Germán