No te metas en mi vida

En mi correo electrónico me encontré con esta reflexión, me gustó mucho y quiero compartirla con todos los que veis nuestra revista.

Un hijo exaltado cerrando abruptamente la puerta de su alcoba, dice a su papá:¡No te metas en mi vida!
¡Hijo, un momento, no soy yo el que me meto en tu vida, tu te has metido a la mía! Hace muchos años, gracias a Dios, y por el amor que mamá y yo nos tenemos, llegaste a nuestras vidas, ocupaste todo nuestro tiempo, aún antes de nacer.
Los gastos aumentaron increíblemente, tanto que gran parte de lo nuestro se gastaba en ti en comprarte todo un guardarropa, mamá no veía algo de bebé, que no lo quisiera para ti, una vestido, un moisés, todo lo que se pudiera, con tal de que tú estuvieras bien y tuvieras lo mejor posible.
¿Qué no me meta en tu vida? Llegó el día en que naciste: Desde la primera noche no dormimos. Cada tres horas como si fueras una alarma de reloj nos despertabas para que te diéramos de comer, otras te sentías mal y llorabas y llorabas, sin que nosotros supiéramos que hacer, pues no sabíamos qué te sucedía y hasta llorábamos contigo…
¿No te metas en mi vida? Empezaste a caminar, yo no sé cuando he tenido que estar más detrás de ti, si cuando empezaste a caminar o cuando creíste que ya sabías. Ya no podía sentarme tranquilo a leer el periódico o a ver una película o el partido de mi equipo favorito, porque para cuando acordaba, te perdías de mi vista y tenía que salir tras de ti para evitar que te lastimaras. . .
¿No te metas en mi vida? Todavía recuerdo el primer día de clases, cuando tuve que llamar al trabajo y decir que no podría ir, ya que tú en la puerta del colegio no querías soltarme y llorabas y me pedías que no me fuera, tuve que entrar contigo a la escuela. ¿No te metas en mi vida? Seguiste creciendo, ya no querías que te lleváramos a tus reuniones, nos pedías que una calle antes te dejáramos y pasáramos por ti una calle después, por que ya eras cool, top; no querías llegar temprano a casa, te molestabas si te poníamos reglas, no podíamos hacer comentarios acerca de tus amigos.
¿No te metas en mi vida? Cada vez sé menos de ti por ti mismo, sé más por lo que oigo de los demás, ya casi no hablas conmigo, dices que sólo te regaño y todo lo que hago te parece mal o es razón para que te burles de mí. Mamá se la pasa en vela y no me deja dormir diciéndome que no has llegado y que es de madrugada, que tu teléfono está desconectado, que con quién andarás, que…
Ahora sólo me buscas cuando hay que pagar algo o necesitas dinero para la universidad, o salir, o peor aún, te busco yo, cuando tengo que llamarte la atención.
¡Hijo, yo no me meto en tu vida, tu te has metido en la mía, y te aseguro, que desde el primer día, hasta el día de hoy, no me arrepiento que te hayas metido en ella y la hayas cambiado para siempre!
¡Sólo los padres que saben meterse en la vida de sus hijos logran hacer de éstos, hombres y mujeres que triunfen en la vida y sean capaces de amar!
Germán