Reflexiones en voz alta

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A semejanza de los animales, donde la lucha por la supervivencia hace su selección natural, eliminando a los más débiles para la supuesta perduración de la raza (después el humano se encarga de destruir), decía, a semejanza de ellos, en los humanos, desde los albores de los tiempos, la lucha por la supervivencia fue igual.
Pasados los periodos de consolidación de la corteza terrestre se fue aclimatando a los continuos cambios y más tarde, con la consolidación ya terminada, terminó la etapa trashumante para ir a una etapa de asentamiento. Después de tener las necesidades básicas de subsistencia cubiertas, como la caza y la pesca, empieza a ponerse en marcha el cerebro, que es lo que nos distingue de las otras especies vivientes. Más tarde, surge el habla, ese don divino, que es a mi humilde entender, el enlace con la divinidad (aunque con tantas lenguas, el mundo es una torre de Babel.
A medida que desarrollamos el cerebro, ya no es la fuerza para dominar lo importante. Ya no se trata de ejercer de cacique, como en los indios de las praderas norteamericanas: el más indómito era el jefe, el que aguantaba horrendos sacrificios, como muestra de hombría y valor.
¿Quién es el más inteligente?

camba-2.jpgEntonces, el más inteligente es el que lleva la delantera, el que es reconocido por los demás.
Pero, el libre albedrío, inventado por los eclesiásticos para designar conductas anómalas, a los ojos de un Creador existe. Y los humanos usamos esa pequeña parte de nuestro cuerpo, (en Kgs) en nuestra proyección hacia las dos direcciones opuestas.
El eterno dualismo del mundo esotérico y del mundo real de todos los días: El bien y el mal.
Hoy, en nuestro mundo tan sofisticado, ya no hace falta un Sansón (que también Dalila pudo con el), para imponerse. Utilizando el cerebro a lo maquiavelo se dominan, no grupos de personas, sino naciones enteras.
Como dije en otras reflexiones, los orientales al asumir la filosofía del Buda, no ven en la existencia el cúmulo de riquezas terrenales con que las Potencias imperiales tratan de imponer a sus súbditos para lograr tales fines.

¿Dónde está el limite? .

druida-celta.jpg¿Está preparado el ser humano para ver su propio tope?
Primero se quiere una casa, luego otra fin de semana, el coche nuevo, y así a lo infinito -lógicamente los que pueden.
Alguien dijo con razón que el mundo se mueve por los extremos y se mantiene por los moderados.
Los que no tienen ninguna ambición son unos parásitos.
Los que tienen mucha ambición son expoliadores.
De ahí se deduce que la ambición sólo es buena en la justa medida..
¿Cuál es la justa medida? ¿Quién puede responder esta pregunta?
Yo sólo me animo a decir, que la medida justa está en el corazón humano y, si seguimos filosofando confundiremos corazón y cerebro con funciones diferentes, pero tan ligados entre ellos.
Toni (“Almafuerte”)