El parador de Baiona.Soñando a ser Quijotes.

entrada.jpgSi yo fuera don Quijote o Dulcinea, les contaria que “fuí armado caballero en el sinpar Castillo de Baiona“. También, que la muy noble señora Dulcinea se aposentó unos días, de descanso, en el inigualable parador. Incluso que alli ocurrió una de mis grandes aventuras, como la lucha contra “los caballeros de la armadura” que había en las escaleras que conducian al dormitorio de mi amada. Que, por supuesto, yo, el “Caballero de la Triste Figura”, los vencí a todos ellos en desigual batalla. Que llegué a los aposentos de mi señora Dulcinea, y allí le declaré nuevamente mi eterno amor, mi admiración por su belleza, mi total entrega de caballero enamorado………….

fotoportada_baiona.jpgY, a ciencia cierta les digo que casi todo esto fue verdad. Pasé dos mágicos días en el parador de Baiona. Un lugar bellísimo, con gente estupenda que nos atendieron con naturalidad y profesionalidad. Desde la puerta de recepción al servicio de habitaciones.

Me quedé enamorada de todos los jardines, de las murallas, de la decoración, de todo. Un parador invita al “sueño de don Quijote”, sobre todo el de Baiona.

jardines.jpgRecorrí infinidad de veces sus murallas, luchamos contra el gigante de los vientos, y descubrimos a Dulcinea convertida en susurros de mar, espumas y olas.

Nos despedimos del mágico lugar “cegados” por la belleza de toda la estancia, del embrujo del mar, el mayor gigante de todos, el invencible. Y seguimos soñando a “lomos de blancos veleros” que cabalgan en la Ria.

puerto.jpgYo les recomiendo que si quieren “soñar como don Quijote”, hagan alguna escapada a los paradores que tenemos en nuestro país, en especial el del señor “Conde de Gondomar”-Baiona. Les aseguro que nunca van a quedar decepcionados. Piensen que el mar, el gigante más poderoso, hablará con ustedes de sus muchos misterios y encantamientos.

A.Garrido