Nuestro homenaje a todos los seres queridos desde el taller del 57

Como breve resumen de las muchas actividades que tuvieron lugar en el Centro Social, con motivo de fin de curso, les comento lo referido al taller del 57.

angeles1.jpgGracias a todos por su ayuda.

Cuando montamos la exposición intentando recrear los aspectos más significativos del año 1957, me ví gratamente sorprendida por la infinidad de “manos” que nos vieron a ayudar: los del taller de pintura, Paco, los chicos de la revista, la dire, Manolo y sus joyas de comics, José y Josiño, y así muchos etc.

Un ambiente activo y dinámico.

Así es como definiría yo el día de todas las actividades, incluida la presentación del taller.

angeles.jpgTodos los usuarios que participaron en los muchos cursos del centro, tenían un hueco para ir mostrando -in situ- lo mucho y bien que habían trabajado. El día de la clausura fue como pasear por una dinámica calle donde podíamos saludar a las palilleras, las de cerámica, los pintores-que continuaban con sus pinceles y paletas-las de actividades como aerobic, taichi, etc.

Nosotros, los de “1957”, recibimos a los medios de coumnicación – “Televigo” y “Faro”-quienes nos dijeron que les gustaba mucho todo aquel rinconcito de objetos de la época, los paneles, etc.

57.jpgY quisimos contar con la presencia de una figura entrañable, Concha Nogueira, viguesa distinguida este año y miembro de la “asociación por la memoria histórica”, que fue recordando trozos de su exílio en Caracas en aquellos años.

Entre los numerosos asistentes también estaba la amiga y fin-de-curso-57.jpgcompañera de Concha, Maria Luisa Fernández, que se presentaba como candidata por I.U a las elecciones municipales.

Vimos como, en realidad, hubo dos exilios bien diferentes en aquellos años del 57. Por un lado, las “ëlites” políticas, y por el otro la gente más humilde de pueblos y aldeas gallegos. Gentes que, sencillamente, se embarcaron para América en busca de trabajo para poder salir adelante.

Y quisimos concluir con un gracias a todo el mundo, sin importarnos “colores” u “opciones” políticas, sino con un apretón de manos para todos, para quienes siguen adelante conviviendo, tolerando y dialogando.

taller.jpgLes puedo asegurar que este viaje a 1957 no era ningún recordatorio para señalar culpables, ni para ajustar cuentas a nadie. Fue un viaje para recordar la historia, sus hechos objetivos, desde todos los ángulos. Y, sobre todo, reirnos de muchas cosas y estar orgullosos de ser capaces de avanzar tanto, sobre todo en libertades democráticas.

Volvimos a recordar las viejas canciones, el cine, los sueños juveniles, a los seres que siempre amaremos aunque hayan desaparecido. Fue nuestro particular homenaje a todas estas personas que tanto amamos.

A.Garrido