Y volver, volver…

clase1.jpgSí, y volver…La historia es sencilla pero, posiblemente, no sea yo la única en sentir esa ansia de volver, de continuar, hipotéticamente, a una profesión que dejé antes de tiempo, por mi propia voluntad.
Siguiendo los consejos de mi padre, antes siempre nos parecía bien lo que ellos nos proponían, interrumpí mis vacaciones de verano en Panjón para preparar el ingreso en la “Escuela Normal”, hoy llamada “Escuela de Magisterio”. Había hecho 4º de de bachiller y la reválida, y así, me volví a Santiago, aprobé el ingreso y seguí con mis estudios de bachiller, compaginándolos con 1º de carrera. En fin, que en vez de hacer lo que yo quería, Química, continué con Magisterio, aprobé oposiciones y, aldea tras aldea, cada vez más remota, fui compartiendo mis conocimientos con distintos alumnos; otra vez os contaré que gente tan maravillosa me encontré en el rural, alumnos incluidos.


clase2.jpgMe casé y con dos hijos pequeños, uno bebé, hice el curso para impartir clases a “Párvulos”, hoy llamado “Preescolar”, y ahí descubrí mi verdadera vocación. También disfruté los años que me dediqué a la “Enseñanza Primaria”, pero de repente me sentí madre de una familia supernumerosa.

Así pasaron los años, 25 en “infantil”, 41 en total, y mis satisfacciones iban en aumento,¿parece pedante? pues no hay nada tan bonito como ir abriendo esas pequeñas mentes a conocer la naturaleza, los sonidos, el mundo de la lectura, el amor por la misma, el maravilloso universo de los números etc…

Sí, me pagaban claro, pero disfrutaba y junto con mi joven familia, me hizo muy feliz.
Y ahora viene el meollo de lo que dice el título, Volver, volver.
clase3.jpgSuelo ir a menudo a mi antiguo colegio, Ntra Sra del Rocio, y allí me paso algún tiempo en clase de mi compañera. Comparto con ella y sus alumnos unos momentos maravillosos; vuelvo a ser aquella maestra que disfrutaba jugando, cantando, riendo y…corrigiendo cuando algo no está bien y diciendo” tu puedes”,”te ayudo un poquirritín y luego sigues tú”.Y ahora tienen un ordenador por aula, imaginaros –con lo que sé – lo que haría. En fin, si pudiera volvería. Sí, volvería con nuevas fuerzas porque ahora me doy cuenta que a mi vida le falta el contacto con esos pequeñajos, que son todavía unos angelotes.

A.V.