Reflexión

¡Ánimo!

animo.jpgAl que algo quiere, algo le cuesta. Eso dice uno de esos refranes populares, cargados de sentido común y de sabiduría centenaria (muy útil aunque cabreante en tiempo de exámenes). No pretendo ser un agonías que critique el que a veces las cosas se consigan sin grandes sacrificios. Pues bendito sea Dios. Después de todo, partimos de que todo lo que de El recibimos es por que él quiere, y no por que nos lo ganemos a golpe de esfuerzo.
Pero, al mismo tiempo, creo que merece la pena rescatar el valor que tiene luchar por lo que uno cree, ama y desea, (que ya hace mucho que alguien habló de “cargar con la cruz que nos toca cada día”). El estudiante, el trabajador, el enamorado, el padre y la madre, el cura, la escritora, el programador o la artista… cualquiera de nosotros sabe que, en el fondo, la vida no es estar indolente viendo el tiempo pasar. Que merece la pena apostar por algo. Y en tiempos de cuesta arriba (enero lo puede ser), es útil recordarlo.

Proyectosenamorados.jpg. Crecer es ir tomando decisiones que tienen que ver con aquello que tú eliges. Es, en el fondo, hacer de la vida verdaderamente “tu” vida. Por supuesto, no quiere decir que te conviertas en tu único Dios, autónomo, independiente, superior… Todos necesitamos referencias, guías, ayuda. Y las encontramos en otros, (y ojalá en Dios). Pero al final vamos apostando. Y soñamos trabajos, vidas, relaciones… y en la medida que sabemos, vamos luchando para convertir nuestros sueños en realidad.
Es importante saber a dónde va uno –o al menos lo que te gustaría- , coger las riendas y el timón de la vida, y sentirse en marcha.

¿Sacrificio?deporte1.jpg

El espíritu de sacrificio no es la inmolación gratuita, ni la renuncia masoca, ni el amargarse, por aquello de parecer más virtuoso. Generalmente los sacrificios, cuando son autoimpuestos e innecesarios, terminan consiguiendo que la persona sacrificada restriegue su virtud como un arma contra los otros. Más bien se trata de implicarte a fondo por algo o alguien que te importa. (¿no es sacrificio lo de nuestros padres en tantas ocasiones?) O asumir que en todo camino hay etapas de logros y otras de esfuerzo (como el deportista, que antes de llegar a ningún podio ha pasado buena parte de su vida entrenando…).
Es la capacidad de aceptar que, en los proyectos, en los sueños, en los intentos, a veces toca gastarse. La clave está en hacerlo como respuesta, enraizado en la pasión por algo, desde una libertad tranquila, que asume costes en las opciones…
Que nuestro sacrificio sea por algo (y alguien) que merezca la pena. Que abracemos causas dignas, en el fondo porque tenemos en la vida algo que nos apasiona…

G.S.