“El bolso de mi vida”

coia-bolso.jpgTe encontré en el mercadillo solidario de Jesús y me enamoré de tí a primera vista.

Eres hortera, tierno, no me combinas con nada, ni siquiera con los vaqueros, pero te amo.

Me levantas el ánimo con tu cara amable y simpática. Pienso en las manos que te hicieron y me derrito de ternura. Tanto me gustas que te miro todos los dias y presumo de tí ante todas mis amistades, incluidas las de la sección aristocrática.

Soy la envidia de todas/os, como si fueses un Miró que yo sóla poseo por un precio simbólico. Te traje conmigo y aquí seguirás, en el sofá, mirándome para hacerme feliz.

Sí, creo que eres el bolso más original del mundo. Gracias a la persona que te creó porque te dio vida y su bondad, todo su cariño, por eso me gusta tenerte. Puedo decir que desprendes “buenas vibraciones”, como dice mi amiga la bruja.

Nos encantan tus zapatos de bebé, por lo que te llamarás “zapatitos blancos”, en recuerdo de nadie. Y continuaré presumiendo de tí “hasta que la muerte nos siga juntando”, porque hay pocas mujeres que tengan un bolso con piernas, zapatos y cara como la tuya. Por lo tanto, “zapatitos”, continuaremos caminando muchísimo tiempo, y levantando sonrisas entre quienes nos miren.

A.Garrido

2 comentarios sobre ““El bolso de mi vida”

  • el 1 de junio, 2007 a las 14:57
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    Que suerte tuviste!!!!!!
    Estabais predestinados uno a la otra, si llego a llegar yo un pelin antes ;yo y solo yo, disfrutaría de esa pieza de museo.
    Me imagino por tus palabras que ese nuevo compañero tuyo no tiene precio, pero, si por un casual, muy casual, decides deshacerte de él, te ruego me tengas en cuenta para su adopción.
    Felicidades por el texto que me ha quitado unas carcajadas.

    Tu admiradora y envidiosa comentarista

Comentarios cerrados.