Cabalgando con don Quijote. Cap.IV

Capítulo VI: Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo.

libro.gifEstamos ante uno de los capítulos antológicos del Quijote: la quema de sus amados libros de caballerias. Vemos como nuevamente la Iglesia, a través del cura junto con el barbero, “seleccionan” y condenan  los libros al fuego.  Sin embargo,  ninguno de ellos dos es la mano ejecutora, sino el ama y la sobrina, analfabetas ambas. Ellos dicen lo que se ha de hacer con los  libros del loco hidalgo, y ellas, el vulgo más ignorante, ejecuta la triste acción de la quema , sin mirar, sin ver, sin saber, sin discriminar. Ellas hubieran quemado todos los volúmenes. Pero el cura y el barbero sí seleccionan e indican a cuáles se les  ha de”castigar”. Y ellas van quemando alegremente, sin ver ni opinar.  

Una reflexión muy actual: Seguimos con los expolios culturales y condenando libros “peligrosos”.

fuego.jpgSi nos paramos a pensar un poquito, a lo largo de la historia y hasta nuestros días, seguimos asistiendo a la “quema” y “condena” de algunos libros, de”expolios” culturales en guerras, como la de Irak. Y, curiosamente, como en este capítulo del gran libro cervantino, son los ignorantes quienes “destruyen bibliotecas” alegremente, mandados por otros no precisamente ignorantes, sino interesados en la cuestión. 

Los grandes poderes siguen preocupados/as por controlar lo que vemos, leemos o escuchamos.

¿Cuántos libros de caballerias tenía don Quijote en su bilbioteca?.

Ya nos lo dice Cervantes al princípio del capítulo: más de 100 volúmenes bien encuadernados, más otros pequeños.

Según Martín de Riquer, en este capítulo estamos ante una excelente narración de crítica literaria. Cervantes ironiza de los malos escritores y libros de caballerias de su época, y otros publicados con anterioridad. Sin embargo, salva a los que considera que son buenos, bien escritos.

Lo que sí evidencia este capítulo, es que Cervantes tenía un asombroso conocimiento de los libros de caballerias escritos hasta ese momento.

Cuáles eran los buenos libros de caballerias que se salvan del fuego.

excalibur1.jpgLos libros de avenuras de “Amadís de Gaula“, “Palmerín de Inglaterra”, y “Tirante el Blanco”, junto con las novelas pastoriles “La Diana” de Jorge de Montemayor, “Diana enamorada” de Gaspar Gil, los diez libros de “fortuna de amor” de Antonio de Lofraso (aunque el tono es burlesco y se salva, precisamente, por lo disparatado que resulta), y “el pastor de Filida” de Luis Gálvez de Montalvo, también “el cancionero” de Gabriel López,  “el tesoro de varias poesias” de Pedro de Padilla.
También salva el cura del fuego varios libros de poemas épicos, como “la Araucana” de Alonso de Ercilla,la Austriada” de Juan Rufo, “el Monserrate” de Cristobal de Virués, y “las lágrimas de Angélica” de Luis Barahona de Soto.

Quedan en la duda, pero en manos del barbero, el libro de caballerias “don Berlamís de Grecia” y la novela pastoril del propio Cervantes, “la Galatea“.

Sin embargo, al  princípio del siguiente capítulo se queman varios libros sin antes verlos:

“la Carolea” de Jerónimo Sempere, “el león de España” de Pedro de la Vecilla, y los “hechos del emperador” de Luis de Ávila.

Según nos cuenta Martín de Riquer, muchos de estos autores vivian en la época de Cervantes y gozaban de cierto prestígio.

Debido a  la gran cantidad de títulos que son condenados al fuego, por sus locuras, disparates, y demás consideraciones del cura, no los reproducimos aquí pero los pueden ver y apuntar en el propio capítulo VI.

Tirante el Blanco“, sólo hay dos ediciones en el mundo, una de ellas está en el el Museo Massó de Bueu.

Es una información que nos ha sorprendido y que prometemos investigar. Martín de Riquer, en sus comentarios al Quijote, nos habla de la obra “Tirante el Blanco” del autor valenciano Johanor Martorel

Libro que conocia Cervantes, la edición anónima publicada en Valladolid en 1511, pero donde no aparece el nombre del autor.

ninfas.jpgY según Riquer, actualmente sólo se conservan dos ejemplares del “Tirant lo Bland”de esta edición de 1511, una en la biblioteca de Barcelona  y otro, !vaya sorpresa!, en el Museo Massó de Bueu.

Tan sorprendente noticia me ha causado admiración y les prometo constatar su veracidad. Si es cierto que un ejemplar de una de las novelas de caballerias escritas por un español, a quien por cierto admiraba Cervantes, la podemos ver y “tocar” (se trata de una edición del S.XVI), haremos un merecido homenaje, reportaje y visita a tan excelente museo. A los chicos/as de la revista digital nos vuelven locos/as estas “joyas” de papel especialísimo.

Ya saben, si quieren conocer cuáles eran las mejores , peores y condenadas novelas de caballerias, lean detenidamente esta capítulo VI del ingenioso hidalgo de don Quijote de la Mancha.

Y continuen sendereando en :

http://sendereando.wordpress.com

A.Garrido