El tren del 57 se va de “cabarets” y “casas de tapadillo”

image_297695.jpgNo es que seamos unos golfos/as empedernidos/as o inmorales, sino que esta vez quisimos visitar, en nuestro imaginario tren del año 1957, una de las “estaciones”, temas, más boyantes de la época y más genuinos de la doble moral que se practicaba: la prostitución.

Contamos con un guía excepcional que se conocía perfectamente “a las chicas”, al barrio, y el momento histórico. Francisco, que nació en 1940, pasó parte de su infancia y juventud como residente y vecino del barrio vigués de la Herreria, de aquí su “licenciatura” como guía de la zona.

Las entrañables prostitutas de la Herrería en 1957

Hprosti.jpgablamos con “la Valbuena“, mujer de bandera, que “se trabajaba a lo mejorcito de Vigo” aunque en su vejez ya era una triste borrachona que, según decía, tuvo que irse al Arenal-la zona de las desahuciadas-y cobrar 2 ó 3 duros, frente a las 25 pts de su tiempo de esplendor. También conocimos a Rosa de Bouzas, otra gran hembra, a Carmen “la Carresona” que se tiraba todo lo que caia desde primeras horas de la mañana, a la Yoli, y a otras muchas de estas mujeres de “la mancebia” que “iban a ocuparse” y a calmar las pasiones de hombres casados insatisfechos, marineros, ricos y pobres.

Todas ellas apreciadas por los vecinos del barrio y respetuosas con ellos. Generosas con las propinas que dejaban en las peluquerias o las tiendas del barrio.

Mujeres de corazón de oro -nos asegura Paco- algo que no dudamos.

Entre bares y “casas de tapadillo”

Nosorquestina.jpg adentramos con nuestro excepcional guia, Francisco, en algunos bares del Vigo del 57. Nos fuimos por la Herreria, el Arenal o Teófilo Llorente, con “las chicas de la calle”. Primero fuimos de copas a los más de 30 bares de la Herreria: el “cacholi”, “calicho”,Bar Elisa”, “Bar Abanico”,etc.

Visitamos los dos cabarets del Vigo de la época, el “Brasil” y “el Fontoria”, en la Plaza Compostela. Tenían espectáculo y orquestina, con acordeón y bateria, y las “chicas” que iban a “ocuparse” entre los sectores más pudientes, que eran los que podían pagarse el cabaret. Y de aquí a la “casa de tapadillo” con la Valbuena, la Rosa o cualquier otra, a celebrar la noche.

Reconocimiento médico obligatorio los sábados

Nos cuenta nuestro guía que era el doctor Peña el encargado de la revisión médica de “las chicas”, todos los sábados. Se las retiraba del “trabajo” si padecían alguna enfermedad, sobre todo sífilis, que azotaba más a los “santos varones” que a estas bellas hembras

Una de ellas, la popular “Cayona” dueña del bar “Abanico”, era la encargada de cachear a las mujeres cuando se cometía un robo. La policía la llamaba a comisaría y ella, doña Esperanza Fuentes, era quien se encargaba de ver qué escondian.

Y es que había servicio de todo tipo, como el del “Pataconero”, que era quien prestaba el dinero a cualquiera de estas mujeres, u otras, cobrando luego el doble de intereses.

prostit.jpgPero los mejores días era cuando llegaban los barcos americanos, ingleses, marineros o mercantes. Habia abundante demanda y “ocupación” para todas. La Policia Militar solía vigilar, para “cumplir”, y si “había” órdenes tenían redada. Recogida de prostitutas y encarcelamiento durante 24 horas y luego, nuevamente a la calle.

La persecución del maricón

En esta sociedad maniquea del 57, de malos y buenos, de pecadores y castos, de doble moral, la prostitución se toleraba sin más palabras, era como una salida racional al matrimonio concebido para “procrear”, y con esposa “decente”. Pero la homosexualidad se perseguía como desviación insana, viciosa, y todo lo que usted quiera. A los “maricones” declarados se les aplicaba la “ley de vagos y maleantes“, lo que significaba el encierro en el penal de Santoña, nos matiza Paco

El maricón era aborrecido socialmente, era el vicioso y a todos les daba asco. Era el gran tema tabú junto con todo lo relacionado con la sexualidad. Pero nuestro excepcional guía, recuerda con cariño al desdichado “Platanito”, que todo eran desgracias en su vida, o a “Arturito”, hijo de prostituta que hacía la manicura en las peluquerías a las mujeres. Y tantos otros que vivían atemorizados y despreciados.

El mundo, el demonio y la carne eran los pecados capitales, como así nos lo indica la iglesia.

La Valbuena, Rosa de Bouzas, Yoli, Platanito o Arturito eran todo eso, el vil pecado y pecadores/as. Pero todos/as ellos /as eran quienes consolaban a los castos en sus fracasados matrimonios, escuchaban y daban placer sin agredir a nadie.

Y hoy, el tren del 57 y todos sus guías, les recordamos con cariño y todo nuestro respeto y consideración.

A.Garrido

Un comentario sobre “El tren del 57 se va de “cabarets” y “casas de tapadillo”

  • el 4 de Septiembre, 2008 a las 23:32
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    quiero ver biejas encueradas

Comentarios cerrados.