Estrategias para consolidar la pareja conyugal.

Paseando por nuestras calles me encuentro con unos amigos. Estaban deseando verme para pedirme, según ellos, un favor. Era una anécdota sobre ellos mismos.
Conocedores de que soy un blogger, me pidieron que les subiera a la página esta historia, porque quieren exponerlo a mucha gente. Acepté.

familia.jpgAsí, me lo cuentan: Estando un día de esos, un tanto nostálgicos, le digo yo Extéfano, a Evans mi mujer, ¿colgamos el cuadro que hemos comprado en el salón?. Si, pues manos a la obra. Ya habían puesto el primer clavo, cuando a Evans sin consulta previa se le ocurrió cambiarlo. Extéfano, que en ese momento estaba agachado para coger otro clavo y ponerlo en su sitio…,.ve que Evans lo ha sacado con la intención de ponerlo en otra parte.”¿Pero no habíamos quedado en que iba ahí?.Entonces ella se puso a gritar:”! Ponlos como quieras!” y se alejó. Algo molesto, Extéfano se estaba agachando para coger el martillo; y gracias a ese espacio de tiempo…la cabeza de él reaccionó y se hizo algunas (preguntas salvadoras) “¿ Que me importa más – el cuadro o la relación entre nosotros?”Si vivir en solitario no es más fácil, y además yo quiero compartir mi vida, debo aceptarlo y así dar un significado de más valor a esta situación.

En esto Evans venía al encuentro para pedir excusas. También en ese espacio de tiempo, llegó a su memoria la promesa que había hecho el “ primer día” – La Boda-.
Los dos se dieron la orden de “volver a empezar”. El final fue feliz, me dicen al unísono los dos: Después del primer fracaso, llegamos a la conclusión de que habíamos hablado de poner el cuadro ahí, sí, pero no de qué manera. Estas son las pequeñas cosas que en la vida a veces quedan en el “aire” y qué bueno es bajarlas. Se ven mejor.

E.A.A.