EN LA ALAMEDA

paloma.jpgLa maldad de un chaval de siete años,
me ha causado pavor y malestar
al verle en la alameda haciendo daño
a las dulces palomas del lugar.
 
Primero las llamaba con cinismo
prometiendo a las pobres algún manjar,
y cuando se acercaban, el asesino,
buscaba la manera de matar.
 
Con un palo muy gordo que escondía
cual siniestro verdugo consumado,
apuntaba a matar cuando acudían
para verlas morir con gran agrado.
 
No tuvo esa” fortuna” el puñetero,
pues en defensa de ellas me erigí
consiguiendo evitar su intento negro,
haciéndolas volar lo conseguí.
 
Después le amenacé muy seriamente
delante de su madre, que charlaba
y miraba a su hijo sonriente
sin que aquel hecho infame le importara.
 
Triste de aquella madre sin conciencia,
que una maldad tan grande justifica
como juego de niño y no dolencia,
cuando con ello a Cristo crucifica.
 paloma1.jpg
Que de ella perdón tengan los Cielos,
por ser sola culpable de este hecho
sin saber educar, ni tener celos
en inculcar amor en aquel pecho.
 
( Vigo 7/9/93) Abuelo de B. S.